Manuel Arriaga/Staff Correo

Huanímaro.- Derivado de los estruendos y sismos que se registran en la comunidad de Copales, personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), elabora un estudio para evaluar el riesgo y elaborar un dictamen técnico.

El pasado martes 5 de Octubre, casi 250 habitantes de la comunidad Copales abandonaron sus hogares, ante la presencia de estruendos y pequeños sismos que cimbraron la comunidad, en pocas horas.

En un solo día, fueron reportados 300 movimientos telúricos que causaron pánico en la población del lugar. Bajo recomendación de la dirección municipal de Protección Civil, decidieron dejar sus casas.

Ante la falta de respuestas a sus interrogantes y la formulación de diferentes hipótesis, las personas decidieron regresar a sus hogares, pues temían por sus pertenencias, por sus casas y por su ganado.

Este viernes, la mayor parte de las familias han regresado. Apenas ayer, personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) anunció que participan en la investigación para determinar lo que ocurre en los límites entre Huanímaro y Abasolo.

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“Derivado de la presencia de hundimientos y agrietamientos del suelo en los municipios de Celaya y Huanímaro, personal de Cenapred y de la Coordinación Nacional de Protección Civil, acudieron al sitio para realizar una evaluación conjunta con Protección Civil de Guanajuato y Protección Civil municipal”, señaló la dependencia federal.

El objetivo, es realizar un estudio para determinar el riesgo de las viviendas asentadas en los lugares donde ocurre este problema y elaborar un dictamen técnico que de luz sobre la causa del fenómenoseron liberados el 17 de febrero de 2020.

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Sismos, grietas y socavones azotan a Guanajuato en 2021

El 2021 ha significado un antes y un después para los guanajuatenses y su sentir respecto al suelo que pisan: con los temblores registrados en septiembre y que fueron notables inclusive en puntos donde normalmente no es perceptible la actividad sísmica; pero especialmente, tras las terribles grietas y socavones que han invadido poblados enteros de Guanajuato y que solo han empeorado con las lluvias.

Este año las lluvias tardaron en llegar, la desesperación por el agua era cada vez más intensa, a tal grado que las primeras precipitaciones causaron júbilo, sin embargo, no fue mucho el tiempo antes de que aparecieran los primeros percances a raíz de la fuerza con que llegaba Tlaloc al estado.

En los primeros días de julio se acumularon varios socavones especialmente en el municipio de Celaya.

Además, en la colonia Brisas del Carmen una grieta de al menos 15 metros de largo, 1.5 de profundidad y alrededor de un metro de ancho apareció días después. Esto por no olvidar la grieta de 8 metros de largo, un metro de ancho y 70 centímetros de profundidad abierta en el parque de la colonia Villa de los Arcos.

Agosto trajo situaciones similares en la carretera Manuel Doblado- Cuerámaro, ahí el socavón de hasta cuatro metros de profundidad y 8 metros de diámetro interno se convirtió en un auténtico peligro para los automovilistas que transitaban por la vía. Lo que obligó a cerrar la vialidad.

En la colonia Granja Las Amelias, en León, se reportó que las casas, relativamente nuevas, se encuentran semi hundidas, cuarteadas por dentro y por fuera, con bardas caídas e incluso agujeros en las calles y lotes baldíos, situación que se vio empeorada por los fenómenos naturales del momento.

Pese a que tiene buenos cimientos, los problemas parecen deberse a cuestiones geográficas o de ubicación, pero ni siquiera los habitantes lo saben con seguridad.

Para el 28 de septiembre la lluvia incluso ocasionó un socavón, de siete metros de diámetro y 1.5 metros de profundidad, en la esquina de las calles Sánchez Torrado e Insurgentes justo debajo de las vías del ferrocarril y el paso vehicular y a una cuadra del mercado Tomasa Esteves.

Octubre desata la pesadilla

Finalmente ha sido en este mes cuando el verdadero infierno cayó sobre las comunidades de La Cruz en Celaya y de Copales en Huanímaro, donde las grietas convirtieron las zonas en pueblos fantasmas en potencia.

Fue el 4 de octubre cuando vecinos de La Cruz dieron a conocer que una enorme grieta de unos 400 metros se había abierto durante la madrugada, comprometiendo 38 casas, aunque varias fueron directamente tragadas por la tierra o afectadas desde los cimientos de forma irreparable.

Además el desbordamiento del arroyo El Maguey ubicado en la comunidad de Santa María del Refugio también afectó pues en las grietas incluso apareció un pescado.

Solo dos días después, también en la madrugada, la comunidad de Copales en Huanímaro se estremeció desde las 3 am, cada 10 minutos.

Cuando los movimientos finalizaron, toda la comunidad estaba llena de grietas. Algunas de varios metros de longitud y suficiente amplitud como para meter la mano hasta la palma. Mientras las casas estaban dañadas en todos lugares.

Por esta razón fueron 250 habitantes tuvieron que ser evacuados ese mismo día ante el temor de que se registrara algún hundimiento.

LC