Fernando Velázquez

León.- En México se administra el delito en lugar de atacar las causas estructurales que generan que menores de edad terminen involucrándose con el crimen organizado, advirtió Emilio Daniel Cunjama López, doctor en ciencias penales y política criminal.

El especialista impartió la conferencia “Participación de niñas, niños y adolescentes en el crimen organizado” en el segundo y último día del octavo Congreso internacional para la prevención social de la violencia y la delincuencia, celebrado en León.

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Señaló que durante más de 300 años se ha estudiado la violencia y la criminalidad, pero en México se pretenden implementar políticas públicas basadas en estudios realizados en otros países, como Estados Unidos o Italia, lo que trae como consecuencia estrategias que son solo paliativas, y en ocasiones inefectivas, para prevenir la delincuencia.

Entre ellas, la intervención de espacios públicos con cámaras de vigilancia, policías comunitarias y operativos, que al final lo único que provocan es que los jóvenes delincan en otro sitio.

“¿Qué pasa con las personas que cometían delitos ahí? Ya no van a cometer delitos ahí, los cometerá en aquel otro sendero donde no están esas condiciones, entonces no se está tomando en cuenta por qué se están formando las células delictivas, por qué se están involucrando los jóvenes en las filas del narcotráfico, sino que solamente se administra la ocurrencia del delito”, dijo.

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Aunado a ello, sostuvo hay una corriente de “populismo punitivo” que orienta la implementación de políticas públicas, cuando en realidad las cárceles generan más problemas de los que resuelve, y distan mucho de ser un canal de rehabilitación para los internos.

El investigador indicó que está bien que se busque ayudar a los niños y jóvenes involucrados en la delincuencia y que son detenidos, a través de la creación de un proyecto de vida; sin embargo, indicó que de poco sirve esto cuando una vez que salgan del internamiento, regresarán al mismo contexto que los llevó a delinquir o a formar parte del crimen organizado.

Por ello, fue enfático en señalar que las políticas de prevención toman muchos años, pues implica cambios sociales, lo cual generalmente no es compatible con los gobernantes que buscan resultados prontos.

Señaló que la participación de niñas, niños y adolescentes en el crimen organizado debe estudiarse no solo a partir de características psicológicas individuales, sino también observando las características de su entorno que propician que termine involucrado en la espiral de violencia y delincuencia.

Cunjama López subrayó que lograr la justicia social es la vía para evitar que más menores caigan en grupos delincuenciales, pues con ella, se protege su desarrollo, sus derechos humanos y disminuye el riesgo para vincularse en actividades ilícitas.

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LC