Redacción

León.- Mientras buscaba por cielo, mar y tierra a su hijo, a María del Rosario Zavala Aguilar le quitaron incluso eso, el derecho de buscar a quien le habían arrebatado casi un año antes, se llevaron ese anhelo junto a su vida.

Solo el día antes de que fuera asesinada, la mujer habló con Joanna, su hija mayor y le aseguró que estaba cerca de encontrar a su hermano, pero esa fue la última vez que hablaron.

Desde la víspera de navidades en 2019, luego de que se llevaran por la fuerza al joven Yatziri Misael Cardona Aguilar de 16 años de su hogar en León, María del Rosario se dedicó en cuerpo y alma a encontrarlo e incluso se unió a un colectivo de búsqueda con el que recorrió todo el estado, preguntando si alguien había visto a su hijo.

La víspera de su homicidio, Rosario, que llevaba horas recorriendo la colonia El Coecillo, llegó a la pista que le brindó la mayor de las esperanzas: un joven le aseguró que sabía dónde estaba el chico, diciendo que lo había visto en un punto de venta de drogas, sin ofrecer más detalles, aparentemente por temer a represalias.

La madre solo necesitó eso para poner sus esperanzas en esa pequeña pista, llamó a su hija feliz, pero solo horas más tarde, dos jóvenes tocaron el timbre de su casa, antes del amanecer, esperaron a que abriese y la acribillaron ahí mismo con seis balazos, ese 14 de octubre de 2020, en la misma casa donde diez meses antes Yatziri había sido secuestrado. Estaba casada y tenía seis hijos, incluyendo el que a la fecha sigue desaparecido.

Rosario había asegurado, meses atrás de su asesinato, no tener miedo. Decía no necesitar protección pues no se sentía objetivo de nadie, solo de las autoridades que allanaban frecuentemente su casa en busca de drogas.

La misma noche del crimen, una patrulla de la Guardia Nacional estuvo de nuevo en la vivienda, por una presunta denuncia, pero cuando todo pasó, no estaba allí.

Esta fue solo una de las primeras muertes violentas de familiares de desaparecidos en México. Suman cinco los buscadores asesinados durante el actual sexenio encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

El 19 de julio de 2019 fue asesinada Zenaida Pulido en Aquila, Michoacán. En 2020 fue Rosario. En 2021 el número aumentó Javier Barajas, muerto a tiros en Salvatierra, Guanajuato, el 29 de mayo; Aranza Ramos, asesinada al interior de su casa en Guaymas, Sonora, el 17 de julio; y Nicanor Araiza, asesinado en Zacatecas el pasado 31 de julio.

Por meses la familia de Rosario no quiso hacer público el caso, el miedo y la falta de protección los ataba. Hoy tampoco cuentan con seguridad de nada, pero decidieron continuar la búsqueda que Rosario empezó e intentar dar con Yatzari.

Javier Barajas, acribillado en Salvatierra

Javier Barajas Piña, integrante de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas, y hermano de la maestra Guadalupe Barajas Piña, fue asesinado a balazos el pasado 30 de mayo en Salvatierra, Guanajuato.

La ‘maestra Lupita’ había desaparecido el 29 de febrero de 2020 en Salvatierra y localizada sin vida un año después en una fosa clandestina del mismo municipio.

El asesinato del buscador generó una gran polémica no solo en Guanajuato sino a nivel internacional, pues instancias como la ONU exigieron justicia ante este hecho. Además de seguridad para quienes buscaran a sus familiares en todo el país.

Fue el pasado 30 de mayo cuando alrededor de las 23 horas se alertó a las autoridades de varias detonaciones por arma de fuego. Al llegar al lugar, elementos de seguridad localizaron a la víctima en el suelo, que más tarde se confirmaría como Javier Barajas, quien murió tras recibir 15 disparos.

El 2 de junio, Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, expuso como fuerte hipótesis que el asesinato estuvo directamente conectado con sus acciones de búsqueda en el estado.

En Pénjamo asesinan a Arturo

El pasado 18 de agosto se confirmó que el joven asesinado la noche anterior dentro de una casa del fraccionamiento Los Sabinos fue identificado como Arturo N, hermano de Norma Alicia, de 26 años de edad, quien desapareció en mayo, en plena zona centro de la ciudad y fue encontrada días después, en una fosa clandestina de la Sierra de Pénjamo.

Arturo fue identificado por sus familiares y es la víctima mortal del tiroteo que se registró dentro de una vivienda, de la calle Oyamel, en el Fraccionamiento Los Sabinos, hechos ocurridos durante la noche del martes.

Norma Alicia de 26 años de edad despareció el 26 de mayo de 2021, en plena zona centro de la ciudad de Pénjamo, su cuerpo en descomposición fue localizado el 4 de junio, en una fosa clandestina, en el cerro de los Alférez, en la Sierra de Pénjamo.

Arturo fue asesinado dentro de un domicilio de la calle Oyamel, en la que aparentemente no habitaba. Del lugar vieron salir a los dos presuntos criminales.

*Con información de Animal Político

LC