Scarleth Pérez

León.- El piso tapizado en desechos humanos y no humanos, apilados, sueltos e inestables, que solo están para dificultar el paso al baño público de muchos y refugio temporal de otros. El número 417 del bulevar Adolfo López Mateos solo genera terror y asco.

“En un día contamos unas cuatro o cinco personas que entran y orinan, así como sin nada”, mencionaron los comerciantes de Malinali Shop.

El terreno baldío, con kilos de basura y olores nauseabundos, por el que su dueño pide casi tres millones de pesos, lleva unos seis años así, en el abandono. Limpiarlo es lo último que le interesa al señor Hernández, el propietario. “Tengo que pagar una pequeña multa que sí debo, pero la pago, es muy poquito y que a lo mejor ni me lo cobran, según mencionaron”, dijo el despreocupado agiotista de la CDMX al detallar que pide 2 millones 800 mil pesos por el lugar.

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Su prioridad es venderlo; limpiarlo y cubrir la multa que va de por medio. Hasta entonces, tomará cartas en el asunto. El terreno de unos 300 metros, se conforma de tres inmuebles, dos de ellos salen hasta la calle Artes.

Juan Manuel, el vecino a espaldas del “basurero de la colonia” opina que es mucho el dinero que el propietario pide, “en su momento, se lo vendieron por unos 700 mil pesos”, apuntó.

Ratas, heces, desperdicios y un cementerio de carteras y credenciales, es lo que ahora predomina en el baldío ubicado en la zona centro, frente a las oficinas del Comité Municipal de PRI. Donde el entonces candidato Juan Pablo Marún grabó spots para su campaña del 2021. Nunca les interesó rehabilitar el espacio, solo le sirvió de imagen candidateable.

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Para los comerciantes vecinos del 417, el terreno es un nido de ratas, mismas que en varias ocasiones hacen visitas incómodas. Gustavo, de Malinali Shop ha reclamado a su rentera en varias ocasiones por el problema con los roedores, indigentes y decenas de personas que “ya no aguantaban” las ganas de orinar o defecar.

“Yo me quejé con la dueña del local, en varias ocasiones porque se me han metido ratas. Le comenté a la señora, ella conoce al dueño, pero el dueño es de México”, mencionó Gustavo.

Para Alejandra, empleada en los sistemas de ventilación, el olor es insoportable, el cual se intensifica en temporadas de calor. Gustavo y Juan Manuel, opinan lo mismo. Si bien, el basurero improvisado ha sido levantado, en unas tres ocasiones por el Sistema de Aseo Público, los vecinos, transeúntes, indigentes y pepenadores, lo regresan a su estado nauseabundo con rapidez.

“A veces los mismos vecinos, cuando se les pasa la basura, ahí van y la dejan”, dice Juan Manuel.

“Los pepenadores voltean la basura para revisarla, y ahí la dejan para ellos llevarse las bolsas”, es lo que ha visto Gustavo, desde Malinali.

Hace unos cinco o seis años, recuerda Juan Manuel, los últimos que rentaron el lugar vendían refrigeradores comerciales. Cuando se fueron, el techo de lámina sostenido con tubos, fue resguardado con malla ciclónica. Al poco tiempo se robaron la protección y todo lo que pudieron. Hoy los único que lo decora son graffitis malhechos.

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A los vecinos de la calle Artes, solo les quedó la opción de sellar las salidas a su calle. Los ladruenzuelos, usaron el lugar como una ruta de escape luego de cometer sus fechorías sobre el bulevar. Uno que otro indigente hizo del basurero su refugio para pernoctar.

Al dueño nunca le importó, “no le da sus vueltas”, dice José Manuel al platicar que le han reportado en varias ocasiones la desagradable situación y que jamás ha respondido.

La multa

En el Reglamento para la Gestión Ambiental en el Municipio de León, Guanajuato, tanto los vecinos que lo usan de basurero, como los pepenadores, los que “ya no se aguantaron” y el propietario son acredores a multas de 5 hasta 500 UMAS en unos casos y de 30 a 5 mil, en otros, según los Artículo 584 (incisos d, m, n, s) y 587 (incisos a y b).

En dinero corresponde a 481 pesos, equivalente a 5 UMAS y hasta 481 mil pesos , equivalente a 5 mil UMAS al 2022.

LC