Luz Elena Escobar

León.- Para vivir en Brisas del Campestre, colonia ubicada cerca del relleno sanitario y los límites de Jalisco, se requiere de resiliencia, pues hay que aprender a convivir con asaltosdrogadicción y asesinatos.  

Los habitantes que aún permanecen en esta colonia, no es por ‘dormir tranquilos’, sino por necesidad de tener un hogar, pues cientos de familias abandonaron lo que una vez creyeron sería su patrimonio de vida.  

Hace 10 años el municipio de León autorizó los permisos y trazas al Grupo VGI para el desarrollo de cientos de viviendas. Sin embargo, luego de una década, el fraccionamiento esta desolado.  

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A consecuencia de la situación de inseguridad que más les aqueja a los vecinos, tienen que cerrar  puertas y ventanas  a las 22:00 horas. Son pocos los que se atreven a caminar  después de este momento, pues, de lo contrario, se arriesgan a ser asaltados por vándalos que salen sorpresivamente de las casas abandonadas.  

“La gente se baja del camión y directo a su casa, porque se exponen a que les quiten su celular o lo que traigan. Aquí no es como en otras colonias que la gente saca su silla y se sienta afuera de su casa en la noche, a las diez se comienzan a quedar solas las calles”, expresó Rosario López, habitante de la colonia desde hace 5 años. 

Fraccionamiento de ‘paracaidistas’

Y es que el exceso de edificación de casas refleja un alto porcentaje de viviendas abandonadas que están destruidas, sin vidrios, ni protecciones y puertas. Esto las hace atractivas para que los vándalos se escondan y puedan delinquir.  

Las casas, además, son puntos de reunión para drogadictos, según mencionan los vecinos.  

“Aquí donde quiera hay guaridas para drogarse a todas horas y cada vez son más jóvenes. Hasta tenemos que andar detrás de los niños que juegan en la calle aunque no sean hijos de uno, para que no se acerquen a esas casas donde da miedo que los vayan a jalar y sabrá Dios que les pase”, mencionó. 

Los desarrolladores construyeron tres secciones: casas de una planta, casas duplex y torres de tres departamentos, en sus tres diseños hay casas solas, otras tienen letreros de venta. 

Foto: Archivo

El resultado ha sido la invasión de ‘paracaidistas’ —gente que no es propietario— y aquí se detonó otro problema vecinal pues estas personas, al no contar con documentos legales para acreditar la propiedad, no pueden realizar contratos de agua y luz, por lo que se roban los servicios.  

Para Laura Ruíz, quien vivía en la colonia Presitas, migró a Brisas del Campestre con la ilusión de tener una casa propia, sin embargo, con el paso de los años, esta ilusión se acabó. La invasión de ‘paracaidistas’, dijo, “es molesto e intranquilo”, pues asegura que son gente problemática e incluso son los que roban a los vecinos.  

“Esa gente como sabe que no es su casa, no tiene respeto por nada e, incluso, los mismo vecinos comentan que son ellos (paracaidistas) los que asaltan en la calle con rateros de otras colonias y roban en las casas. De hecho, ellos saquearon la escuela y tienen las mesas con el logotipo de Gobierno del estado en sus casas”.  

Tiempo perdido

Foto: Archivo

Además de sortear todos los días con la inseguridad y los problemas vecinales, se suma el desgate de inversión de tiempo, pues, aunque mejoró el servicio de transporte de cada media hora un camión y ahora son dos rutas con frecuencia de 15 minutos, con destino a zona Centro y la Base de San Juan Bosco, la gente sigue esperando hasta media hora para subirse a un camión.  

La hija de Laura Ruíz hace 2 horas y media de camino para ir a la escuela en Presitas, pues como solo hay una primaria en la colonia no es suficiente y muchos niños se quedaron sin lugar.   

“Cuando me cambié de casa hace dos años no encontré lugar en la escuela de aquí para una de mis hijas y la dejé en Presitas, en el turno de la tarde, para alcanzar a llegar. Tomamos un camión al Centro y de ahí otro a Presitas, casi son tres horas de camino”. 

El consuelo es que a su hija le queda el último ciclo escolar.  

Como la familia de Laura  se encuentra mucha gente que tiene que tomar un margen de tiempo para llegar puntual a sus trabajos, citas o escuelas. En caso de emergencia es frustrante porque los taxis que transitan por el bulevar principal Balcones de la Joya son esporádicos, así como los de aplicación.  

Los vecinos mencionaron que al igual el servicio de emergencia al 911 demora hasta 30 minutos o de pleno nunca llega. Pues es muy raro que llegue en menos de 10 minutos.  

Y la muerte

Para Perla Alba Duran la frustración del tiempo la obligó a cambiarse de la sucursal Oxxo en San Juan Bosco, donde trabajaba, a Brisas del Campestre. Desde hace un año se instaló una franquicia de esta cadena comercial, con lo que se ha beneficiado en los 15 días que tiene de laborar cerca de su casa.  

“Trabajaba en el Oxxo de San Juan Bosco y estaba muy a gusto, pero tenía que esperar diario hasta 45 minutos para tomar el camión que hacia 20 minutos en llegar a mi trabajo. Es que toda la gente usa el camión, por eso se llenan muy rápido, así que aunque madrugues, tienes que esperar hasta tres camiones para salir de la colonia”.  

La inversión de tiempo también aplica en sus alrededores, pues para ir a la farmacia o comprar algún otro producto, tiene que caminar de 15 a 20 minutos al bulevar principal Balcones de la Joya, donde hay algunos locales con variedad de productos.  

Aunado a lo anterior, son los asesinatos que han sucedido inesperadamente a cualquier hora del día. El más reciente fue hace 15 días, cuando un hombre caminaba a una tienda de abarrotes con sus dos hijos y fue asesinado a balazosLee la nota AQUÍ.

Foto: Correo

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