Jazmín Castro / Yadira Cárdenas

Estado.- La crisis económica desatada a partir de la pandemia de la Covid-19 dejó estragos entre las familias guanajuatenses que han tenido que improvisar y encontrar maneras de subsistir luego de la pérdida de trabajos y la desaparición de negocios.

Esto se ha reflejado en el incremento de en la demanda de empeños en León hasta en un 45%, cifra que ha repuntado en el primer semestre de este año y se mantiene. De igual forma la permanencia de familias enteras trabajando en los cruceros es muy notorio, pese a los esfuerzos de autoridades por retirar a quienes piden dinero o comercian en estos puntos

En Salamanca el Sistema DIF municipal tiene detectados actualmente a 33 niñas, niños y adolescentes trabajando en dichos puntos.

Se vuelven “clientes frecuentes” de casas de empeño

Bernardo y Carlos trabajan en una casa de empeño en la zona norte y poniente de la ciudad, el primero de ellos es propietario y el segundo es empleado, ambos coinciden en que la pandemia de la COVID-19 generó un incremento en los empeños sobre todo en electrodomésticos, un poco en joyería y otros objetos de valor.

“Todo el año tenemos gente, algunos ya son hasta clientes, con la pandemia los primeros seis meses cuando empezaron a recortar los sueldos, despedir gente o los gastos en salud, pues comenzamos a ver que empeñaban más. Las personas hasta nos contaban porque iban y sus necesidades, hasta pedían que les diéramos un poco más por una pantalla, un reloj, hasta bicicletas yo creo que, de día de reyes, pero también hubo quienes empeñaron y ya no regresaron”, comentó Bernardo.

Por su parte, Carlos N., explicó que el 80% de las personas que acudieron a empeñar regresaron por sus cosas, dando sus refrendos y liquidando posteriormente.

“Casi los que ya no regresan es porque no juntaron el dinero y se venció el tiempo y pues venían o nos pedía prorroga, pero no se puede ya está en el contrato del préstamo, también otros pues nos comentaban que no habían conseguido trabajo aún, aquí dependiendo tenemos plazos de pago en 3, 6 y 8 meses dependiendo”, explicó el trabajador.

Por otro lado, los vendedores reconocieron que la mayoría de las personas no llegan con la factura de sus aparatos electrónicos, “es porque no van con la mentalidad de que los quieren empeñar es eso, pero también puedes constatar que son personas de por la zona y ya hacemos el papeleo”, resaltó el trabajador.

Finalmente, coincidieron que para el cierre de año se tendría un ligero incremento en sus números, pero será para el 2022, cuando nuevamente inicien los ciudadanos a empeñar más con la conocida cuesta de enero.

Sobreviven con lo que sacan ‘entre cambios de semáforo’

La permanencia de familias trabajando en los cruceros de este municipio incluidos menores de edad, cada vez es más notorio,  haciendo malabares, limpiando parabrisas o simplemente pidiendo una moneda entre los vehículos con el riesgo que esto implica;  de acuerdo al Sistema DIF municipal del 2019 a la fecha existe una permanencia constante que se hace cada vez mayor en los  principales cruceros y actualmente se tienen detectados a 33 niñas, niños y adolescentes trabajadores dichos puntos.

Desde hace cerca de un año el incremento de familias en su mayoría foráneas han “tomado” las esquinas principales para trabajar, entre ellos, niños desde los dos o tres años en adelante que junto con sus hermanos mayores caminan entre los vehículos que esperan el cambio de semáforo, para pedir una moneda.

También lee: Monitorea DIF a menores que piden dinero en los cruceros de Salamanca

La atención a estas familias no es fácil de acuerdo a las autoridades, puesto que evitan hablar con trabajadoras sociales o cualquier otra persona que represente alguna institución por temor y desconfianza.

De acuerdo al Sistema DIF municipal, desde el año 2019 hasta la actualidad, existe una permanencia constante que se hace cada vez mayor en los puntos de encuentro correspondientes a espacios abiertos (cruceros). Se muestra un aumento y rotación considerable de población indígena en su mayoría.

En Salamanca, la población detectada en los 32 puntos de encuentro de la ciudad obedece a 33 niñas, niños y adolescentes trabajadores, destacando que son 12 los puntos de encuentro con presencia de menores trabajadores, dichos puntos son de alto riesgo para ellos debido al tipo de actividad que realizan de forma diaria.

Estos pequeños y adolescentes no reciben asistencia educativa, no se encuentran escolarizados en el Sistema de la SEP y algunos de ellos se encuentran sin registro de nacimiento en el país.

A pesar de la renuencia para recibir apoyo, el DIF local a través del programa CANNASE se les ofrece coadyuvar con el procedimiento para ser inscritos en el registro civil de forma inmediata, colaborar con el procedimiento para la prestación de servicios de atención médica, gratuita y de calidad, generar actividades de atención y prevención relacionadas al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad.

Además, se les otorgar el 50% de descuento de los servicios del área médica, psicológica, dental y jurídica a la familia, se les imparten talleres psicoeducativos y ocupacionales, entre muchos otros servicios, aunque como lo mencionan, no todas las familias aceptan el apoyo.

También lee: Planeta Cuatro se deslinda de pacto para torre médica, pero respalda a Ágora

LC