Staff Correo

San Miguel de Allende.- Por descuido, negligencia, o por un probable acto de corrupción, la Universidad de Guanajuato (UG) perdió los derechos que tenía sobre un bien inmueble y que fue aprovechado por un tercero.

Así sucedió con la casona ubicada en la calle Hernández Macías 105, en la zona de mayor plusvalía en San Miguel de Allende, la cual pasó a manos de la UG en octubre de 2013, luego de que la ciudadana norteamericana que era dueña de la vivienda, Carmen Beckmann Macías, falleciera sin tener a quién heredar sus bienes.

Desde el CPC Anticorrupción ya pidieron investigar ese caso. Lee al respecto AQUÍ

La propiedad fue adjudicada a la UG con base en el artículo 2874 del Código Civil del Estado de Guanajuato, que establece que cuando no existen herederos, los bienes se transfieren a la casa de estudios que los asume como parte de su patrimonio.

Sin embargo, la apoderada legal de la UG, María Isabel Rodríguez Aguilera, autorizó ceder todos los derechos de la propiedad a Gloria Espinoza Briseño, quien se había encargado de cuidar a la ciudadana norteamericana en sus últimos años de vida, ya que ella afirmaba que su expatrona deseaba heredarle todos sus bienes.

Sin que existieran pruebas de su dicho, la representante de la UG accedió a firmar un convenio con la extrabajadora para entregarle el inmueble de 733 metros cuadrados, situado en el Centro Histórico de San Miguel de Allende, al parecer sin tener el aval de la rectoría general.

“Antes del fallecimiento (de Carmen Beckman) le manifestó que le dejaba la posesión de los bienes y documentos que le entregó y conserva hasta la fecha de este convenio”, es la única justificación que menciona el convenio que las dos partes firmaron, y que fue certificado ante el titular de la Notaría Pública 14, Óscar Arroyo Delgado, el 17 de diciembre de 2014.

Emprenden lucha por recuperarla

Al percatarse de la pérdida del inmueble, al año siguiente la UG interpuso un recurso de apelación para tratar de anular la cesión de la propiedad y revertirla a su patrimonio, a través de otro apoderado legal, Martín Mendoza Mares.

Sin embargo, ya era demasiado tarde: el 18 de febrero de 2016, el Supremo Tribunal de Justicia ratificó que la entrega de la propiedad era irreversible, según lo determinó la titular de la Segunda Sala Civil, magistrada Ma. Elena Hernández Muñoz, en el expediente 92/2016.

Aunque por la vía legal fue imposible que la UG recuperara la propiedad, si el fallo le hubiera favorecido habría sido un trabuco que se la devolvieran, ya que Gloria Espinoza se había deshecho de la casona desde el 20 de mayo de 2015, al rematarla en 40 millones de pesos –la vendió antes de que el Segundo Civil de Partido confirmara que la propiedad podía escriturarse a su nombre-.

Periódico Correo posee copias del contrato que Gloria Espinoza suscribió con Jorge Armando Cervantes Lizárraga, el comprador, en el que acuerdan el pago de 12 millones de pesos en efectivo y 28 millones en otros bienes inmuebles.

Así, de la noche a la mañana, la mujer que cuidó a la norteamericana durante diez años se hizo millonaria, gracias al convenio que suscribió la entonces apoderada legal de la UG, María Isabel Rodríguez, quien aún labora en la institución como asesora jurídica de la Dirección del Colegio del Nivel Medio Superior.

Cómo perder una propiedad en seis pasos

  • 13 de octubre 2014 – Fallece la dueña de la casa, la norteamericana Carmen Beckmann Macías.
  • 17 de diciembre 2014 – Pese a que la propiedad debió adjudicarse a la UG, su apoderada legal autoriza ceder todos los derechos a Gloria Espinoza Briseño, excolaboradora de la finada Carmen Beckmann.
  • 20 de mayo 2015 – Gloria Espinoza vende la propiedad en 40 millones de pesos.
  • 13 noviembre 2015 – El Juez Segundo Civil de Partido en San Miguel de Allende ratifica que la propiedad es de Gloria Espinoza, con base en el convenio de cesión que un año atrás firmó con la apoderada de la UG.
  • 15 diciembre 2015 – La UG interpone una apelación para tratar de anular la entrega de la propiedad.
  • 18 febrero 2016 – La Segunda Sala Civil del Supremo Tribunal de Justicia determina que la cesión era irreversible.

Bienes que van y vienen

En la última década, la UG recaudó más de 16 millones de pesos mediante la venta de inmuebles que le fueron adjudicados tras el fallecimiento de personas que no tenían herederos o alguien que reclamara derechos sobre esas propiedades.

Mediante una solicitud de transparencia, la UG informó que entre 2010 y 2015 sumó a su patrimonio 20 inmuebles por esta vía, de los cuales 15 ya los comercializó y cinco los mantiene como parte de su patrimonio. En el listado no incluyó la casona de la calle Hernández Macías en San Miguel de Allende.