Redacción

Ciudad de México.- México ha dejado de producir casi medio millón de automóviles este año por el prolongado desabasto de semiconductores, crisis que ha ido escalando y podría extenderse hasta el segundo semestre de 2022, lo que arriesga empleos y niveles de exportación de este sector clave para la economía mexicana, estiman sus representantes.

El Gobierno federal alista una colaboración con Estados Unidos para la cofabricación a mediano plazo de estos insumos, ya que el problema de suministro se originó por un desequilibrio entre el aumento de la demanda de chips por la recuperación económica postpandemia y la capacidad de producción de las fábricas de Taiwán, Corea del Sur y China, que en 2020 se habían enfocado en abastecer a la industria de telecomunicaciones con celulares, videojuegos o computadoras solicitados por el confinamiento.

La escasez mundial de chips, sensores y otras piezas se ha reflejado en paros parciales a lo largo del año en plantas de General Motors en Guanajuato, Coahuila y San Luis Potosí; de Nissan en Aguascalientes y Morelos; de Volkswagen en Puebla; y recientemente de Ford en Sonora y de KIA en Nuevo León.

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El Sindicato Nacional Progresista de Ford anunció el paro el 11 y 12 de octubre en ambos turnos “debido a la falta de material”, mientras que los de la automotriz alemana y coreana se extienden hasta el lunes 18 de octubre.

Como resultado, la Industria Nacional de Autopartes (INA) detectó que en México se han dejado de fabricar por la falta de estos componentes 493 mil 610 autos de enero al 4 de octubre, esto es, un 13% de los 3.8 millones producidos en 2019, año prepandemia. Y estima que a final de 2021 el paro subiría a 550 mil. En Estados Unidos, donde los inventarios ya se agotaron, se dejaron de producir otros 1.3 millones de carros frente a los 10.6 millones de hace dos años.

Trabajan solución con EU

Foto: Karla Silva

La crisis del sector automotriz llevó a la Secretaría de Economía a iniciar el mes pasado mesas de diálogo con Estados Unidos, destino del 75% de la exportación automotriz mexicana, donde las plantas de las grandes automotrices como Chevrolet y Ford también han registrado paros temporales a lo largo del año.

Aunque se habló sobre la posible instalación de una fábrica de semiconductores en el sureste mexicano, ya que se requieren grandes cantidades de agua para su fabricación, “lo más probable es que en las próximas semanas se llegue a un acuerdo de cooperación para complementar con ensamblaje y empaque la producción estadounidense de estos minielementos”, según adelantó la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier Carrillo, durante su visita a Washington el mes pasado.

La Industria Nacional de Autopartes documenta que instalar una fábrica de semiconductores requiere al menos dos años con un costo de al menos 500 millones de dólares, por lo que todo apunta a que Estados Unidos se encargará de la manufactura y en las plantas de Guadalajara, Mexicalli y Tijuana, de su programación.

Hace unas semanas Mónica Duhem, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía, reconoció durante un foro económico que el país no cuenta con incentivos fiscales tan atractivos como Estados Unidos para atraer a este tipo de fábricas, por lo que el rol que se jugará será complementario en el software y embalaje.

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