La masacre en el anexo de Arandas hace dos años dejó cicatrices que no cerrarán; muchos aún viven en el miedo de que la pesadilla se repita

Nancy Venegas

Irapuato.- A sus, en ese momento, 20 años, Fátima sobrevivió a la tragedia registrada en el centro de rehabilitación “Buscando el camino a mi recuperación”. La masacre en el anexo de la comunidad Arandas del 1 de julio del 2020 dejó una cicatriz en la palma de su mano derecha. Esta le recuerda constantemente “agradecer a dios por la oportunidad de vivir”.

Las pesadillas y recuerdos de esa tragedia no le impiden cursar la preparatoria y continuar con su proceso de rehabilitación en adicciones. Así busca lograr su meta: Vivir con su hijo de 7 años en una casa propia.

El 1 de julio del 2020, Fátima de ahora 22 años, apenas había cumplido 2 meses de ingreso en el centro de rehabilitación ubicado en la calle Privada Guanajuato. Se encontraba en proceso para dejar de consumir marihuana que probó por primera vez a los 14 años y cristal que consumía desde los 15 años, después del nacimiento de su hijo que actualmente tiene 7 años.

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El día de la tragedia

masacre en anexo de Arandas
Fotos: Eduardo Ortega

Fatima recuerda que por la tarde, estaba junto a seis compañeras en la planta baja, de acuerdo al mismo reglamento del lugar. Comía un plátano cubierto de chocolate mientras veía una película, entonces la tragedia comenzó.

“Entraron cuatro sicarios, dijeron ‘todas al suelo hijas de su puta madre’. Yo dije ¿Qué pedo? Dos subieron, dos se quedaron abajo y se empezó a escuchar un disparadero, pero nunca me imaginé que los iban a matar. Pensé, ‘a lo mejor están quebrando los vidrios, las ventanas’. Los dos que estaban arriba se bajaron y dijeron ¿Estas qué?, decían entre ellos ‘vámonos a la verga’, pero antes de que se fueran, les disparan al dueño y al de la puerta. Yo estaba entre ellos. En cuanto se fueron, mi amiga me dijo vámonos, me paré porque dije se van a regresar y nos van a rematar”, compartió Fátima.

Ella y su amiga saltaron los cuerpos de los dos hombres que estaban en la primera planta. Como pudieron, salieron por la puerta principal del anexo, el portón estaba tirado en el piso y sin pensarlo dos veces corrieron a pedir ayuda a una casa cerca de los sembradíos. Ahí, Fátima pidió prestado el celular a una mujer para comunicarse con su mamá y contarle la tragedia.

Hasta ese momento se dio cuenta que tenía una herida en la mano derecha, porque vio que su piel cambió de color a un tono morado y un joven le ayudó a sacar la bala. Su madre no creyó la versión de Fátima, pues no era la primera vez que intentaba escapar de un centro de rehabilitación. Junto a su amiga corrieron a los sembradíos donde Fátima y su amiga se separaron.

masacre en anexo de Arandas
Fotos: Eduardo Ortega

Los compañeros que se fueron sin una oportunidad

Ella pidió ayuda a un joven que manejaba una camioneta y la llevó al bulevar Solidaridad, ahí abordó un taxi hasta su domicilio. En ese momento aún no sabía que en el anexo habían muerto 27 personas y 7 más morirían en hospitales. Se dio cuenta de la masacre por redes sociales minutos después que llegó a su hogar.

“Me siento mal porque a lo mejor había chavos que en ese momento querían cambiar su vida, una muchas de las veces no valora su vida por el hecho de andar en las drogas (…) La verdad sí tengo miedo aún. Estar en los grupos y volver a vivir esa experiencia cuando las chavas platican que sueñan que van a llegar y van a hacer un desastre me entra pánico. Me da miedo, porque tengo un hijo y en ese momento cuando pasó eso, lo único que pasó por mi mente fue Dios mío déjame vivir, quiero ver crecer a mi hijo”.

víctimas en masacre de anexo
Fotos: Eduardo Ortega

Contó que recuerda los momentos que vivió con sus compañeros, lo mucho que los estimó y cómo “en un abrir y cerrar de ojos ya no los vi”.

Los últimos dos años han sido muy complicados par Fátima. El recuerdo de ese 1 de julio, cuando asegura renació, le afectan y no ve sencillo platicar de la masacre. Aun no puede creer que sus hermanos de dolor, sus compañeros del anexo, ya no pudieran continuar su lucha contra las adicciones.

Las pesadillas y recuerdos no le impiden luchas por seguir para alcanzar su objetivo, vivir con su hijo, en una casa propia, con un auto propio.

“Yo sueño con tener mi propia familia, una casa y un carro”, platicó la joven de 22 años.

Justicia para los guerreros

¡Justicia para los guerreros! Fue la exigencia que hicieron familiares de las 34 personas que perdieron la vida, en la masacre en el anexo de Arandas.

Con un memorial, melodías de rap, obra de teatro, lanzando globos blancos al cielo y con cuetes, familiares de las víctimas les rindieron tributo en el segundo aniversario luctuoso.

víctimas en masacre

La Unión Estatal de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío (CRUB) confirmó que el gobierno estatal incumplió su compromiso de reforzar la vigilancia en los anexos. Tampoco los apoyan en la regularización y los excluyó de la estrategia Planet Youth en la que buscan participar.

“Ha sido muy difícil este tiempo. Por ellos, nuestros guerreros, prometimos ser mejores personas (…) Desgraciadamente por parte de la justicia no hemos tenido solución. Ya pasaron dos años, no se ha podido hacer nada, no se ha podido determinar sentencia de este personaje que causó tanto dolor. Estamos pidiendo justicia por nuestros muchachos, por la gente, no sólo por las personas que mataron también fracturaron familias enteras. Niños se quedaron sin papás, entonces solamente pedimos que hagan justicia, que se haga lo que se tenga que hacer”, comentó con voz entrecortada y lágrimas Daniela, familiar de Yuyo, una de las víctimas de la tragedia.

A dos años de la masacre en el anexo de Arandas

Este viernes en el campo de futbol de la comunidad, los miembros del CRUB realizaron el primer memorial en el segundo aniversario luctuoso de las 34 víctimas.

Tras pedir un minuto de aplausos por las víctimas de esta masacre, Julio César González Borja, director de Proximidad Ciudadana, refrendó el apoyo para llevar a cabo acciones y proyectos en bien de la población, pero a la ves solicitó la colaboración de los padres de familia para fortalecer los valores.

“Quiero comentar que este hecho le dolió no sólo a Irapuato, a la nación, fue a nivel internacional, necesitamos tener mejores ciudadanos”.

Olvidan a centros de rehabilitación

Nicolás Pérez Ponce, presidente de CRUB, pidió al gobierno estatal reforzar la seguridad y vigilancia en los centros de rehabilitación, pues se corre el riesgo de que se repita una tragedia como la masacre en el anexo de la comunidad de Arandas.

Pero hasta el momento la Administración estatal no ha cumplido con este compromiso. No todos los 110 centros que operan en territorio guanajuatense adheridos al CRUB cuenta con la vigilancia y respaldo estatal. Sólo las autoridades municipales de Irapuato, Salamanca, Abasolo y Valle de Santiag han acompañado a los centros en estas tareas y en el proceso de regularización. A la fecha el 80% de los más de 100 centros cumplieron con los trámites para operar legalmente.

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“Todavía hay el temor, hemos registrados casos que hay reclutamiento de personas, seguimos con el temor de los chavos y de nosotros como líderes (…) Hacemos un llamado a las autoridades estatales, se nos ha ignorado, pienso que ¿Se necesita pasar otra situación como esta para que nos volteen a ver?”, comentó Pérez Ponce.

Después de la tragedia en el centro de la comunidad Arandas, el presidente del CRUB compartió que recibió amenazas, pero continúa con su labor para atender a las personas con adicciones. A la fecha por medio de los 110 centros se brinda atención a 10 mil personas adictas.

Pérez Ponce comparte con los familiares de las 34 víctimas, el sentimiento de frustración. Pese a ello, aseguró que buscan trabajar contra las adicciones aunque el gobierno estatal los excluyera de la estrategia Planet Youth en la que buscan participar.

“El gobernador fue por un plan a Islandia, sabemos que son muy diferentes las culturas. Con Planet Youth tienes que andar con el familiar adicto 9 horas al día, aquí no se puede, pero queremos colaborar a través de ese modelo”.

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LC