Scarleth Pérez

León.- En el municipio, el Campamento Mixteco lleva 40 años instalado. Desde la Sierra de Oaxaca sus habitantes salieron en busca de mejores oportunidades. A finales de los noventas se asentaron cerca de 5 mil indígenas a un costado de las vías del tren, donde antes era la antigua Estación del Ferrocarril. Derivado de la crisis por covid-19, solo unos 200 mixtecos quedan el lugar.

En un terreno irregular, en casitas de lámina, cartón, madera y sin servicio de drenaje, viven 22 familias de la comunidad Mixteca provenientes del estado de Oaxaca, específicamente de la región Mixteca Baja.

“La historia comienza cuando nosotros no vemos impulsados a buscar una fuente de empleo para sobrevivir, ya que allá en nuestra región no hay trabajo”, platicó Popeyo Hernández Morales, habitante del Campamento Mixteco en León.

Los mixtecos en su tierra se dedican a la siembra del maíz, frijol y calabaza, con la finalidad del autoconsumo, “pero nada para la venta”, lo único que les queda es salir a la ciudad para buscar mejores condiciones de vida.

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“Es por eso que mis paisanos y yo, venimos emigrando de ciudad en ciudad, hasta llegar acá”.

Hasta hace más de 30 años, muchos otros indígenas vivían a las afueras de la estación, pero poco a poco se congregaron en un mismo territorio, ese que les aseguraron, no es propiedad de nadie, que ahora es llamado Campamento Mixteco.

La comunidad, permanece con sus costumbres arraigadas, también hay una Escuela Primera Pública Indígena, la “Ma. Morelos y Pavón”, avalada ante la SEP, donde las clases se impartieron en la lengua materna de los menores.

Los mixtecos en León, viven de la elaboración y venta de artesanías en palma natural tejida, como: petates, sombreros, tortilleros, sopladores, manitas para masajes, bolsas, entre muchos otros artículos, todos hechos a mano. Los puntos de venta son los cruceros y el recorrido a pie, algunos salen hasta San Luis Potosí o Aguascalientes, a San Francisco del Rincón o Irapuato, pero siempre regresan a León, la ciudad que los acogió desde hace más de 40 años.

Lamentablemente, al igual que el resto de la población, ellos son víctimas frecuentes del asalto, “a veces no se vende mucho, la gente no paga bien las artesanías y lo poco que vendemos nos lo quitan, si íbamos a comer carnita, solo serán frijoles, es de lo que más sufrimos”.

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El campamento en sus inicios se consolidó de cuatro variantes de mixtecos, “originarios del municipio de Sialcayoapan y San Martín Peras, que pertenece a Santiago Cuxtlahuaca, todo de la zona Mixteca Baja de Oaxaca, el pueblo de origen se llama San Andrés Montaña”, anteriormente, explica Popeyo, “había cerca de 5 mil personas asentadas en el campamento, ahora solo quedan 200”, alcanzando su mayor número entre 1995 y 2005.

El asentamiento irregular en la ciudad leonesa, vive no alejado de su realidad en la sierra oaxaqueña, los 200 habitantes sobreviven de una toma comunitaria que fue instalada por el entonces director de Desarrollo Social y Humano, Daniel Campos Lango. En cuanto al servicio de energía eléctrica, un vecino que sí cuenta con su terreno en orden, les presta el servicio, cada casita paga de 300 a 400 pesos de manera bimestral.

En el día, el Campamento Mixteco luce vacío, en su acceso solo las voces de los niños de la escuela se escuchan, la gente sale a vender sus artesanías para ganarse la vida.

LC