Staff Correo

Irapuato.- A inicios del siguiente año, el Centro Paralímpico Nacional de Irapuato cumplirá 9 años desde que fue inaugurado. Sin embargo, ha pasado la mayor parte del tiempo en el abandono e inclusive, sin seguridad privada, lo que ha provocado que actualmente se encuentre vandalizado y en condiciones que le obligan a recibir una inyección económica millonaria si es que quiere rehabilitarse en un futuro.

Durante diversos periodos de la última década, el centro ha sufrido de actos vandálicos como lo son el saqueo del cableado, vidrios rotos y en general, las instalaciones maltratadas y con los daños mismos que provoca el abandono. A pesar de ello, no ha existido un resguardo desde la Comisión Nacional del Deporte, a pesar de que este inmueble se ha mantenido en la ‘propiedad federal’.

Su construcción implicó una inversión de alrededor de 400 millones de pesos. De acuerdo con las últimas estimaciones, se requerirían otros 105 millones de pesos para rehabilitarlo.

Mediante una solicitud de acceso a la información pública que se referencia mediante el folio 1113100025921, Correo pudo conocer que la subdirección de administración de la CONADE no mantiene recursos para el cuidado del lugar que se encuentra en el abandono prácticamente desde el año de 2013 cuando albergó su último evento deportivo.

“No cuenta con el servicio de seguridad en el Centro Paralímpico Nacional ubicado en el municipio de Irapuato”, se señala en una de las respuestas que evidencian, también, el deterioro en algunas zonas fundamentales del área, como la caseta de vigilancia.  A pesar de ello, recientemente, se han instalado unos bloques en la entrada del centro donde se lee “Prohibido el paso, propiedad federal”.

De la misma manera, sólo ha sido el municipio de Irapuato el que ha registrado algunos de los robos e incluso, la misma Federación, ha referido al municipio como el encargado de contabilizar los daños, y aportar al cuidado de seguridad del sitio inaugurado durante el 2012 por el entonces presidente de México, Felipe Calderón.

“La CONADE no cuenta con registros de inversión a la fecha”, señala también la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en relación a los estudios que se pudiesen haber realizado con la finalidad de determinar el recurso necesario para reactivar el Centro Paralímpico.

El último esbozo al respecto fue el que dio hace un par de meses el director de la Comisión del Deporte del Estado de Guanajuato, Marco Gaxiola; “Tenemos ya un presupuesto con una propuesta técnica de alrededor de 105 millones de pesos”, aunque reconoció entonces que el tema se había tornado con decisiones políticas que no han permitido que se destrabe y pueda tener un uso deportivo.

Medallas que no son respaldadas

Recientemente, los nadadores paralímpicos Jesús Hernández y Ángel Camacho ganaron 3 medallas (1 oro y 2 bronces) y 1 medalla de bronce, respectivamente, en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, en donde también participaron los hermanos irapuatenses Juan José y Raúl Gutiérrez Bermúdez. 

Sin embargo, el grupo de nadadores se ve en la necesidad de trasladarse diariamente desde los municipios de León, Irapuato y Guanajuato, debido a que no existe un lugar especializado para poder concentrar y tener todas las herramientas necesarias para la preparación. Recientemente, a los deportistas se les han prestado los Centros Acuáticos estatales, pero éstos, normalmente son acaparados por el deporte convencional y se requieren ajustes para entrenar a las distancias necesarias en las albercas, por lo que el Centro Paralímpico Nacional se ha quedado como la opción ideal… pero abandonada.

“Para nosotros es muy importante que exista ese centro, porque está habilitado para las personas con discapacidad y es más fácil el traslado y la movilidad de un lado a otro”, señaló la entrenadora Blanca Delia Hernández, que ha llevado en el proceso a Jesús Hernández, Ángel Camacho y los hermanos Gutiérrez Bermúdez, así como al resto de nadadores con alguna discapacidad; “Luego dijeron que también podría utilizarse para el deporte convencional y no estaría mal tampoco poder compartirlo”.

Las principales diferencias entre un centro deportivo convencional y uno que es adaptado para personas con alguna discapacidad, radica, principalmente, en el armado de la estructura que facilita los entrenamientos. En particular, este Centro Paralímpico Nacional tiene una pista de tartán, así como alberca, entre otras áreas adecuadas.

“Lo cierto es que también hay un detalle; para mi gusto, hay una complicación con el Centro Paralímpico, que está en una especie de cerrito y llega a ser complicado para personas que van solos en sillas de ruedas, alguien los tiene que llevar”.

“Sin embargo, para nosotros sería maravilloso que se pudiera rehabilitar porque así los atletas no se tienen que ir muy chicos, como los hermanos Gutiérrez Bermúdez, que se tuvieron que ir al Centro Paralímpico en la Ciudad de México porque allá tenían a todo el personal médico, nutriólogos, psicólogos, el gimnasio, y acá el proceso que nos llevó a Tokio 2020 estuvo muy bien, nos fue de buena manera, pero nos pudo haber ido mejor porque teníamos que trasladarnos a Guanajuato, luego hacíamos una segunda sesión acá en Irapuato en una alberca de la iniciativa privada”, dijo la entrenadora Blanca Delia Hernández.

Requiere el doble de recursos para operar

Para que el Centro Nacional Paralímpico pueda operar nuevamente se requiere una inversión de al menos 104 millones de pesos, según el proyecto ejecutivo realizado por la dirección de Obras Públicas de Irapuato

El abandono y el saqueo que ha sufrido el Centro Nacional Paralímpico ha dejado sus instalaciones en tan pésimas condiciones que operarlo de nuevo, implica una inversión mínima de 104 millones de pesos, más del doble de lo que se había estimado para su restauración.

Ante esta situación, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, gobernador de Guanajuato, confirmó que a la fecha la dependencia federal sigue sin atender el asunto, mientras el inmueble permanece abandonado y en desuso.

Más de 400 millones de pesos se invirtieron en el Centro Paralímpico, proyecto que se promovió como la joya en materia deportiva, pues sus instalaciones serían un modelo incluso internacional en la preparación de atletas con discapacidad. Fue en 2012 cuando se inauguraron las instalaciones que, a la fecha, no han sido utilizadas y lo que les ha convertido en blanco de saqueos y el desgate por el tiempo.

Las administraciones estatal y municipal ofrecieron a la Conade, quien tiene la facultad de decidir sobre el inmueble, rehabilitar, operar y administrar las instalaciones.