Manuel Arriaga

Abasolo.- En el acuífero Pénjamo-Abasolo la extracción de agua para uso industrial, doméstico y para el campo es alarmante. Estimaciones de la Comisión Nacional del Agua establecen que el abatimiento de las aguas subterráneas es de 3 metros por año, lo que representa un déficit de 215 millones de metros cúbicos. La ciudad de Abasolo es la que está pagando los platos rotos, una serie de fallas geológicas han fracturado la ciudad y amenaza con derribar viviendas aún habitadas, pese a esto siguen perforándose más aprovechamientos de agua.

Cada año, el acuífero Pénjamo-Abasolo pierde 215 millones de metros cúbicos de agua a consecuencia de la sobreexplotación, en 30 años, se perforaron casi mil nuevos pozos, tanto agrícolas como para la extracción de agua potable, que generan un consumo de 440 millones de metros cúbicos de agua al año.

Este fenómeno además de ocasionar escasez de agua, genera problemas de hundimientos que ya sufren en Abasolo, donde se han acentuado ocho fallas geológicas.

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Cada vez más abajo

De acuerdo con el estudio de la Disponibilidad de Agua Subterránea, publicado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el Diario Oficial de la Federación el 20 de Abril de 2015, en la década de los años 70, los pozos enclavados en el acuífero tenían profundidades no mayores a 120 metros.

Aunque en esa época ya había comenzado la sobreexplotación y el abatimiento de los niveles era rutinario, se estableció una veda para la perforación de nuevos aprovechamientos.

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Treinta años después, muchos de esos pozos han sido repuestos por otros, pero con profundidades de perforación superiores a los 200 metros, ya que el nivel estático se encuentra entre los 60 y 100 metros por debajo de la superficie del terreno, lo que ha obligado a los usuarios del agua subterránea a explotar unidades geológicas más profundas, como son las lavas riolíticas de buen potencial geohidrológico.

No obstante, en el área que rodea la población de Numarán en Michoacán, las condiciones geohidrológicas difieren un poco a las del resto de la zona, ya que recibe una recarga extra de agua que es utilizada para riego, que proviene del río Lerma, por lo que sus niveles han permanecido casi sin cambios desde hace 40 años, con profundidades al nivel estático de 2 a 20 metros. En ese sitio, las captaciones de agua son someras.

Para finales de 1981, existían en la zona 1 mil 605 aprovechamientos del agua subterránea, de los cuales, 1419 estaban activos y extraían un volumen anual de 333 millones de metros cúbicos al año.

Casi dos décadas después, en 1998, los pozos emplazados en el valle suman 2,519 captaciones que extraen 721 millones de metros cúbicos anuales, de los que 673  millones de metros cúbicos anuales se destinan a la agricultura, mediante 2,099 captaciones; 309, extraen 43 millones de metros cúbicos, para uso público-urbano; 36, que captan 3 millones de metros cúbicos para uso industrial y 75 que extraen 2 millones de metros cúbicos de agua al año para abrevadero.

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Incluyendo las captaciones inactivas, el último censo reportó un total de 2 mil 926 existentes en la zona, y se estima que son repuestos en promedio 100 pozos anualmente.

El estudio de la dependencia federal establece además que se consideró una entrada total de 225 millones de metros cúbicos al año, extracción de 440.2 millones de metros cúbicos por año.

La zona de estudio recibe recargas tanto naturales por infiltración de agua de lluvia y flujos horizontales de las zonas de recarga y de acuíferos contiguos – como inducida – retornos de riego y fuga de las tuberías o de los pozos existentes, lo que da como resultado, una recarga total de 225 millones de metros cúbicos por año.

Causa de fallas geológicas

De acuerdo al sistema estatal de Protección Civil, la sobreexplotación de aguas subterráneas podría ser la causa de las 8 fallas geológicas que tienen fracturada la cabecera municipal y que amenazan con derrumbar viviendas que aún se encuentran habitadas.

De acuerdo al Atlas de Riesgo de la Coordinación Ejecutiva de Protección Civil del Estado de Guanajuato, elaborado en los años 2012 y 2013, en el municipio se tienen detectadas ocho fallas geológicas activas de grandes longitudes que afectan seriamente la infraestructura urbana y rural, asimismo se ubica una amplia zona de fracturamiento en el centro de la ciudad, estos efectos se han manifestado en construcciones urbanas, llegándose a registrar hundimientos, estos fenómenos causan ruptura de líneas de agua, drenaje y potencialmente ponen en riesgo los ductos de Pemex.

“En la cresta del picacho rocoso del lado derecho de la falla geológica denominada Brinco del Diablo, se ubican enormes rocas con riesgo de derrumbe por erosión en su base, en la ladera del cerro se localizan asentamientos humanos irregulares con dinámica de crecimiento hacia el picacho, esta población está expuesta al alto riesgo descrito, actualmente se realizaron trabajos para minimizar el riesgo, que consistieron en un corte en la ladera para generar una plataforma de retención de los fragmentos rocosos en caso de desprendimientos”, establece el documento.

Sobre la calle Rayón, la falla geológica causa frecuentemente el agrietamiento de arroyos de calles y banquetas, pero además, frente al DIF municipal ha propiciado hundimientos de más de tres metros, obligando a las autoridades remodelar la vialidad de la zona con un muro de mampostería para que la zona sea transitable y cuente con los servicios de primera necesidad.

Las fallas se ubican en:

  • En la ciudad empezó a manifestarse, aproximadamente hace 20 años, fracturamiento en las casas que se localizan en la esquina de Rayón y Salazar.
  • En la carretera Irapuato – Abasolo en el kilómetro 23+000, antes de llegar al centro de distribución de gas de Pemex, se han registrado accidentes debido a que por ésta cruza una falla geológica activa por los cuatro carriles.
  • En la carretera Irapuato – Abasolo en el kilómetro 25+000, antes de llegar a la gasolinera San Isidro, ha habido percances, debido que por ésta cruza otra fractura
  • La gasolinera San Isidro que se localiza en el Km. 25 de la carretera Irapuato – Abasolo, se encuentra severamente afectada por una falla
  • En la carretera Irapuato – Abasolo en el kilómetro 28+000, a la altura de Los Pinitos, se han registrado accidentes a causa de otra grieta
  • En la carretera Abasolo – Estación Joaquín, a la altura de la comunidad San José de González, también ha habido percances por la misma causa
  • El hotel balneario La Caldera se encuentra afectado por tres fallas
  • Hay hundimientos y agrietamientos de tierra en la zona rural en las comunidades de: San José de González (Rancho San Fernando de Aguirre); Rancho Las Jacarandas; Puerta de Palo Dulce (Rancho El Encanto) y El Tepocate

LC