Nayeli García

Irapuato.- El obispo Enrique Díaz Díaz consideró que el fiscal general, Carlos Zamarripa Aguirre, no es el único culpable de la inseguridad que se vive en Guanajuato, pues “en todo el país se está dejando que los grupos criminales tomen el mando de la Nación y estén llevándose consigo a los menores de edad a delinquir”.

“Seguimos en un ambiente de violencia y esto no lo podemos ocultar ni lo podemos soslayar nadie. Sigue el ambiente de inseguridad en el estado y no sólo en el estado, si ustedes esta semana han estado leyendo, Michoacán se tornó un polvorín muy fuerte, muy grave… Chiapas, San Cristóbal, Pantelhó son lugares muy fuertes”, indicó.

Enrique Díaz consideró que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no puede pedir la renuncia de Carlos Zamarripa como si él fuera el único culpable, cuando todos, “incluida la Iglesia y la familia, son responsables de construir la paz”. En Guanajuato, dijo, “sorprende que haya Guardia Nacional, Ejército y sigue la inseguridad”.

“No sólo es el problema en Guanajuato, sí es muy fuerte en medio de nosotros, pero algo está fallando al no atender las causas fuertes de la inseguridad y al dejar que grupos violentos sean los que tomen el mando de la Nación, de los pueblos o de las comunidades”, reconoció.

Retornar a la familia

El obispo refirió la encíclica ‘Fratelli Tuti’ del papa Francisco I, en donde se insiste que se está dejando espacio a los grupos criminales para que se aprovechen de los menores de edad, porque como sociedad no se les está ofreciendo valores a los que los jóvenes deberían de enfocarse.

“Es muy fácil, si el sicario, si los grupos les ofrecen dinero, les ofrecen seguridad les ofrecen armas, les ofrecen vehículos que apantallan… es muy fácil que jalen a estos menores de edad. Yo creo que tenemos que insistir mucho en el valor de la familia, como ya decíamos, y retornar a las bases de la familia”, indicó.

Consideró que los ataques recientes en donde un adolescente dispara en contra de dos mujeres en un centro comercial y otro más mata a su hermana de siete años, hablan que “algo está fallando desde la familia, en donde ya no se está acostumbrado a convivir y participar como familias, sabiendo que la familia es la base de toda sociedad y que tenemos que seguir trabajando mucho nosotros en esta pastoral familiar”.

ndr