Yerbamala

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    Rosa María Cano

    1.- TCA, el cambio tranquilo

    Dentro de la “guerra de baja intensidad” que libra el gobernador, Miguel Márquez, para “desfernandizar” algunos enclaves gubernamentales que habían ocupado el senador Fernando Torres Graciano y su gente, está en turno el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, TCA.

    Como tiene la facultad exclusiva de proponer magistrados, y al Congreso sólo le toca nombrarlos, Márquez se ha podido dar su tiempo para administrar, sobre todas las cosas, ajustes internos en el PAN.

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    Así, cuando se le venció el período, en septiembre pasado, al entonces magistrado del TCA Jorge Pérez Colunga, de la gente de Torres Graciano, lo dejó esperando la ratificación para otros siete años. En su lugar entró el magistrado supernumerario Alejandro Santiago Rivera, y ahí sigue.

    A esa vacante está por sumarse otra, la de la magistrada Ariadna Enríquez Vanderkam. Y como dos vacantes en un tribunal de cuatro son demasiadas, Márquez ya tiene listo, al menos, un relevo.

    Se trata de Rosa María Cano Melgoza, una competente abogada de la capital del estado que quedó cesante, hace ya tiempo, de su último, alto, cargo, como directora jurídica del INE.

    En su regreso a Guanajuato, Cano ha prestado sus servicios profesionales de manera independiente. En tal condición, Gerardo Trujillo Flores, el presidente del Comité Estatal del PAN, le extendió un contrato.

    De PAN saldrá hacia el TCA, con el obvio condicionamiento de ser gente de la dupla Márquez-Trujillo.

    De esta suerte, el “fernandismo” quedará reducido a su mínima expresión, el magistrado Vicente Esqueda Méndez, pues el presidente del TCA, Arturo Lara Martínez, es neutral. La operación “depurativa” de Márquez será prácticamente total.

    Con el agregado de que Esqueda Méndez podría marcharse por su cuenta luego de las elecciones para irse a disputar la presidencia estatal del PAN, precisamente a Trujillo Flores.

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    Alberto Padilla

    2.- El “filtrador” municipal

    En medio del nudo de intereses, políticos y económicos, que junto con su jefe real, Miguel Salim, ha construido, el contralor municipal de León, Alberto Padilla Camacho, se ha enredado tanto que no es infrecuente que se tropiece.

    Como ayer, cuando, impotente para la esgrima política, amenazó a la regidora Sandra Sandoval Maciel por haber solicitado un procedimiento administrativo contra él. Justamente, por “filtrar” contenidos de auditorías para facilitar ataques contra funcionarios municipales.

    La amenaza fue con su instrumento favorito, una auditoría, la cual le aplicaría a Sandra por su ejercicio al frente de la Dirección General de Agenda y Eventos. Ella entró a la regiduría en sustitución de Verónica García Barrios.

    Padilla Camacho intenta hacer rendir la “vaquita” de la Contraloría lo más que puede, luego de ver frustradas sus aspiraciones de convertirse en diputado. Lo cierto es que él hizo lo que pudo, pero en el PAN no lo contemplaron ni para la fase eliminatoria.

    Con la perspectiva del desempleo a partir de octubre, ha decidido servir oportunistamente a intereses variopintos, los que le sean más rentables. Y muchos, dentro y fuera de la Presidencia, se concentran en la persona del tesorero municipal, Roberto Pesquera Vargas.

    Pesquera interpuso un recurso de reconsideración a las observaciones de Padilla, por lo que todavía está por verse si éste consigue su remoción, la cual es su apuesta más alta… Su fracaso sería muy sonoro.

    RUBEN-VILLAFUERTE
    Rubén Villafuerte

     3.- Simulación y quiebra

    Finalmente no fueron despedidos los 120 empleados que sobran en la nómina municipal de Villagrán, por ser “aviadores”, lo cual equivale al 25 por ciento, sino solamente 23.

    La noticia de los 120 que dio el regidor Emmanuel Reyes resultó falsa, y acabó sirviendo a la simulación.

    Porque con esta medida, el presidente municipal, Rubén Villafuerte Gasca, decidió mantener al Municipio rumbo a la quiebra financiera, que está más que cantada.

    Las cosas se vinieron complicando desde el año pasado, con lo del DAP, pero también con el despilfarro y el engrosamiento de la nómina. Llegaron a un punto álgido hacia diciembre, cuando la CFE le cortó el servicio a la Presidencia. Para salir el año, Villafuerte tuvo que pedir un anticipo a cuenta del presupuesto de 2015.

    La quiebra en curso puede tener su momento crucial antes del cambio de gobierno. Pero Villafuerte parece apostarle a que, con un poco de suerte, y los “aviadores” del PVEM, este partido gane con Guillermo Montesillo. De no resultar, su horizonte ennegrecerá…

    CONTRA RETRATO Yerbamala

    LL31202-C Carlos Medina Plascencia

    Genio y figura. Ayer acabó enredado en su propia frase: “Es más difícil ser hombre público que mujer pública”. Y se refería a sí mismo.

    Al querer explicarse dijo que se refería a la honorabilidad, etcétera. Finalmente renunció a abundar sobre su dicho.

    Antier naufragó en una contradicción al reclamar a José Ángel Córdova Villalobos su cambio del PAN al PRI sólo por la ambición de ser alcalde.

    Su memoria selectiva lo llevó a hacer abstracción de que él había cometido un pecado similar, pero peor. Esto, cuando en 1991 aceptó que el PRI lo nombrara gobernador interino.

    Con una visión de la política desde su ideología empresarial, purista, según él, respecto a la condición corrupta de los políticos, cuando ganó la alcaldía de León, en 1988, promovió un elitismo en el que el único habitante sería él.

    Decía, entonces, satisfecho de sí mismo, al abordar un camión urbano que no se subía a uno desde el “kínder”.

    Con todo y su presunta repulsa a la actividad política, no se ha separado de esta empresa, haciendo negocios de tráfico de influencias muchas veces.

    Ahora se ha querido vender como el “salvador” de León. Con un tropezón tras otro, sin embargo, se ha convertido en un lastre para la campaña del candidato panista, Héctor López Santillana.

    Por eso, de ganar, le convendría pedirle que deje su lugar en la primera sindicatura a Roberto Eduardo Novoa.