Economía y Sociedad Opinión

‘Voltswagen’, el futuro llegó

La noticia sorprendió, se pensó incluso que era una broma adelantada del ‘Día de los Tontos’ en los Estados Unidos, similar a nuestro ‘Día de los Santos Inocentes’, pero no, había veracidad en el trascendido. La empresa alemana Volkswagen cambiará de nombre, empezando por la emplazada en la Unión Americana, a ‘Voltswagen’.

Del viejo nombre, acuñado en la Alemania NacionalSocialista cuando se armó el llamado ‘vehículo del pueblo’, por funcionalidad y bajo costo, se da un paso a la modernidad, el abandono de los motores de combustión interna por los propulsados enteramente por energía eléctrica.

El gesto, mercadotécnico, sin duda, puede verse, como dice la sabiduría de la política mexicana, en la máxima de forma es fondo. Es el aviso del abandono del viejo por el nuevo mundo. La aceptación de la nueva tecnología que está ya modificando los centros de producción de automóviles en el mundo y en particular en México. Hacia 2035 en varias partes del mundo, pero sobre todo Europa y estados como California en los Estados Unidos, dejarán de venderse, por normatividad, aquellos automotores que utilizan combustibles fósiles.

En Guanajuato, armadoras como Toyota u Honda, ya trabajan en el cambio de sus líneas de producción para dejar atrás los motores que usan gasolinas. En 20 años más este combustible solo se empleará en los países más atrasados y estará a un paso de su extinción como producto de alta necesidad, pues el mercado pronto lo sustituirá por otro tipo de tecnologías.

Debiera alguien de avisar de esto en Palacio Nacional. Han corrido ríos de tinta al respecto, inclusive en esta columna, sobre el hecho de que el negocio de los combustibles fósiles ya no será eso, negocio y si una gran pérdida, por lo que también se modificará el apartado energético, en especial el petrolero. Pero, parece que hay poco o nulo sentido de prospectiva en el recinto del Poder Ejecutivo federal, anclado en una visión de los años setenta pasados. La petroquímica debe apuntar hacia otro lado. Una megainversión en Dos Bocas para producir gasolinas por menos de tres décadas, si no es que dos, no se justifica.

Tampoco la lógica de guardar el petróleo solo para producir gasolinas, como ha expuesto Andrés Manuel López Obrador, con la obsesión de ser un Lázaro Cárdenas del siglo XX cien años después, cuando el mundo es otro. El petróleo genera mucho más en la petroquímica secundaria, con productos que tienen un destino más amplio y prolongado en el mercado. Si se quiere sostener una industria petrolera estatista, como apunta con su iniciativa de reforma a la Ley de Hidrocarburos. Mejor invertir en ciencia y tecnología.

El mensaje de ‘Voltswagen’ es demoledor.

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