Viven en una jaula de ‘crystal’

El consumo de las metanfetaminas va a la alza en el estado de Guanajuato de acuerdo a los datos de los Centros de Integración Juvenil; se registra un incremento de hasta 1486% en los últimos seis años

Redacción

Guanajuato.- Los índices de consumo de metanfetaminas en el estado, droga conocida comúnmente como ‘crystal’, se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años, según datos de los Centros de Integración Juvenil (CIJ).

De 2012 a 2017, los casos atendidos por la asociación civil pasaron de 67 a 996, lo que significa un incremento del 1486 % en tan sólo seis años.  En el 2014, el consumo prácticamente se triplicó respecto al año anterior, pasando de 346 casos atendidos a 925.

Aunque la cifra disminuyó en 2015 (652), el consumo ha repuntado considerablemente y para el 2017 casi se superó el millar de atenciones. Los casos por otras drogas como alcohol, tabaco o mariguana, se redució en el periodo de 2015 a 2017; a diferencia del ‘crystal’, que gana popularidad y cada vez atrapa a más guanajuatenses.

El ‘crystal’ es una trampa altamente adictiva por los efectos inmediatos que provoca; de la misma manera, escapar de ella es casi imposible, según testimonios recabados por correo.

 

¿Qué es la Metanfetamina o Crystal?

La droga conocida como ‘cristal’ es una metanfetamina altamente adictiva que estimula el sistema nervioso central (SNC), provocando euforia y excitación.

¿Por qué es tan adictiva?

En los últimos esta droga se ha hecho muy popular y se ha convertido en una de las más adictivas, ya que su consumo aumenta los niveles de dopamina en el cuerpo entre 1000% y 7000% (el crack lo aumenta en un 350%).

“Cada vez te hundes más”

Manuel Arriaga

Pénjamo.- ‘Pablo’, penjamense de 24 años, lleva la mitad de su vida en el mundo de las adicciones. Desde los 12 años comenzó a vagar por las calles, debido a los golpes que recibía en casa.

Él es reflejo del daño que ocasiona el consumo de drogas. Sufre severos episodios de ansiedad y enfrenta el rechazo social y el de su propia familia, que lo corrió del hogar. Todos los días enfrenta discriminación por ser un adicto, lo que le impide conseguir empleo. Aceptó relatar a correo el infierno que vive todos los días debido al crystal, droga sintética que se popularizó en los últimos diez años debido a su bajo costo.

“Recuerdo que en mi casa había muchos problemas y pues no tenía apoyo de nadie, ni de mis padres ni de mis tíos, yo andaba a muy temprana edad en las calles, me volví así porque mi familia me golpeaba mucho, yo crecí con un resentimiento hacia ellos, fue un impulso que yo empezara el vicio de las drogas”, relató cabizbajo.

Ando muy desesperado y agarro como coraje, me duele la cabeza, por eso día con día es mi necesidad de estarme drogando, no sé ni cómo salir de esto porque siento que si trato, no podré sentirme a gusto”

Pablo, adicto al crystal

No sabe cómo salir

De acuerdo con ‘Pablo’ “es muy fácil para entrar pero para salir no, tal vez porque cada vez te hundes más, la gente dice que sí se puede pero a veces son cosas que pasan en la vida y tu único refugio son las drogas, sólo así me siento bien”.

Destacó que de niño no jugaba futbol o en las calles con los otros niños, desde los 12 su infancia se vio arruinada por el consumo de sustancias tóxicas.

Tras reconocerse adicto, ‘Pablo’ asegura que ya ni el crystal lo satisface, “ando muy desesperado y agarro como coraje, me duele la cabeza, por eso día con día es mi necesidad de estarme drogando, no sé ni cómo salir de esto porque siento que si trato, no podré sentirme a gusto”.

Aunque es padre de dos hijos, su propia familia lo corrió e incluso lo niegan,  “está canijo porque siendo yo un drogadicto mi familia no me acepta, me niegan, pero no por ser adicto quiere decir que uno sea malo con la gente, pero así lo ven otras personas que no se drogan, lo discriminan a uno”.

A todos los jóvenes que sienten curiosidad por experimentar con enervantes, les recomendó no hacerlo, en especial el crystal, que desde la primera vez crea necesidad y deriva en una adicción de la que no hay vuelta atrás.

 

Aumenta el número de niños y jóvenes adictos

Jazmín Castro

León.- El consumo de drogas como el crystal y la metanfetamina va en aumento. El Centro de Integración Juvenil (CIJ) atendió este año a 205 personas por adicciones, el 67% de ellos, enganchados a dichas sustancias.

José Félix Gómez Calderón, director del CIJ, explicó que el consumo incrementó en los menores de entre 12 y 17 años.

Explicó que la metanfetamina y el crystal producen los mismos efectos, pero se encuentran en diferente presentación, ya sea pastillas o porciones semejantes a un grano de sal. “Generan estímulos intensos como: la arritmia, taquicardia, además te sientes más despierto y estimulado, sólo lo percibes como sensación, porque no es real”, detalló.

Estos químicos producen euforia y energía, o en casos extremos irritabilidad, ansiedad, exaltación y otras reacciones que pueden llevar a la psicosis. También causa pérdida del control en la mandíbula y los músculos.

Falta internamiento

El titular de CIJ manifestó que urge una unidad de internamiento creada por el estado, para que los jóvenes reciban tratamiento completo, que incluya desintoxicación, para evitar que recaigan una vez de regreso en su entorno.

Mencionó que existen anexos privados que no cumplen con las normas, por lo que sus tratamientos fracasan.

José Félix Gómez indicó que en el CIJ, seis de cada 10 pacientes logran recuperarse a través de rehabilitación psicosocial, educativo-formativa, físico-deportiva y lúdica, pero el programa dura sólo tres meses.

 

Dos vidas en la misma red

Gerardo Barroso

Irapuato.- Las circunstancias de vida de Alfredo y Ricardo son distintas, casi opuestas, pero tienen algo en común: llevan 10 años consumiendo crystal. Para ambos la droga se convirtió en un hábito.

Alfredo es Ingeniero en Sistemas y Ricardo sólo terminó la secundaria. El origen de su adicción es similar, nació dentro de sus grupos de amigos a los 21 años,  “cuando todavía no se ponía de moda el crystal”, afirmó Alfredo.

Él lo consumía cada fin de semana, hasta que su cuerpo se acostumbró a los síntomas negativos. “Todo esto te lleva a base de un inicio que es el alcohol, para seguir consumiendo más, te dicen que pruebes esto (el crystal). Y así, un vicio te lleva a otro vicio”, contó Ricardo.

Los dos reconocen que se vuelven hiperactivos, por lo que es notable cuando alguien está bajo los influjos de la sustancia. La droga también les genera ansiedad y excitación, orillándolos a buscar sexo a la primera oportunidad. Mientras a Alfredo le interesa el sexo sólo con mujeres, a Ricardo no le importa hacerlo ocasionalmente con hombres.

“Ya quería que fuera fin de semana para estar en el ambiente con los amigos y amigas, y tener sexo. La mayoría de las veces los cuerpos sí provocan esa sensación de tener relaciones sexuales”, explicó Ricardo.

Una vida ‘normal’

Ricardo y Alfredo, dicen llevar una vida normal. La droga sólo influye en su carácter y redujo su número de amigos. Alfredo tiene un trabajo bien remunerado, mientras Ricardo es desempleado, ha trabajado de taquero, albañil, “en lo que se pueda”.

Consumir la droga es caro, gastan entre 500 y 300 pesos al día. Ricardo prefiere privarse de otras necesidades con tal de consumir, mientras que a Alfredo, el dinero no es algo que le impida conseguirla, aunque reconoce que hay días en que no le alcanza para su consumo frecuente.

“Comúnmente gasto 500 pesos diarios o más. Desde que soy adicto no me alcanza el dinero, tengo que pedir prestado, vendo mis cosas”, narró Ricardo.

Ambos afirman que pueden dejar el crystal, pero no tienen intenciones de hacerlo por el momento. “No estoy a gusto así, pero lo he sabido sobrellevar. Siempre he pensado y tengo la intención dejarlo, eso siempre lo he pensado”, refirió Alfredo.

“Sí lo puedo dejar, pero ahorita los problemas te llevan a todo esto. Si no fumo cristal ando de malas, con ganas de fumar, me siento cansado”, justificó Ricardo.

 

*EZM