En la entrada del poblado un taxista revisa su celular mientras llegan clientes. En la pequeña sala donde paran los autobuses hay pocas personas esperando. La tarde luce apacible y caen gotas de lluvia ligera. Una imagen casual pinta a la perfección lo que en la superficie y en la entraña de esos pueblos  se entrecruza: el vehículo de una empresa de Internet se estaciona justo frente a donde un  talabartero platica entretenido con un muchacho, le muestra lo que parece ser una funda de cuchillo; en ese local todo remite al serrano de caballo y yunta anterior a lo digital.  Apenas a unos metros, también a modo de postal de un tiempo que se extingue y jamás volverá,  en la casa donde todavía se puede conseguir pan horneado con leña, una anciana está sentada junto a sus santos mirando en silencio hacia la calle.

Siguiendo por esa ruta se llega al jardín del pueblo. Está silencioso, se diría que desolado. Si uno se guía por la apariencia esa tranquilidad sería hasta abrumadora. Sin embargo, en ese lugar hay un hecho que a simple vista da cuenta que tras ese pintoresquismo existen realidades desgarradoras que por supuesto se omiten en la propaganda oficial del municipio, y que incluso muchos de los pobladores sólo miran de reojo, o relatan en voz baja, como quien evade mirarse en  su propio espejo.

Y es que ese pequeño primer cuadro es una metáfora exacta del Guanajuato actual lacerado por la inseguridad de la que ya ningún rincón se salva, y en el que a estas alturas  es muy difícil saber dónde están los límites entre quienes deben aplicar las leyes y quienes se dedican a transgredirlas.

Una de las manzanas es ocupada casi totalmente por el edificio de la Presidencia municipal, en otro costado están las oficinas de Seguridad Pública, los elementos dialogan junto a las patrullas. Atravesando el kiosko, personas entran a un cajero y a la Dirección de Desarrollo Social, enseguida,  bajo unos portales, se observa la oficina del Ministerio Público y a solo unos pasos una casa con sellos que enuncian: ‘FEG inmueble asegurado’, según vecinos los colocaron luego de que una madrugada de junio se montó un fuerte operativo (trascendió que hace días se realizó otra incursión de la Fiscalía Estatal a ese lugar, pero los motivos se han manejado con hermetismo).

Cualesquiera  sean las razones y el desenlace de ese suceso, lo que no puede soslayarse es esa convivencia inquietante de realidades aparentemente opuestas, y es que al transitar por ese jardín es inevitable que los ojos se encuentren con esa vivienda asegurada por la autoridad ministerial en la persecución de algún presunto delito grave, mientras al lado, como ha sido durante años, hay patrullas estacionadas, policías platicando, funcionarios y oficinas, incluida la del MP, y la del alcalde en turno, antes ocupada por Héctor Montes, y ahora por su hermana Berenice, también diputada Federal electa.

¿Cuánto tiempo llevarán coexistiendo alrededor del mismo kiosko esos mundos que van de lo luminoso a lo sórdido? Alguna autoridad seguramente tiene la respuesta…

Consulta menospreciada…

Muy al estilo del INE, institución experta en autoelogios, el vocal ejecutivo de la Junta Distrital 01 Fernando Anaya Rangel, con cabecera en San Luís de la Paz, afirmó en declaraciones públicas que para ellos fue un éxito la consulta popular pues lograron instalar las casillas proyectadas, acudieron los funcionarios electorales convocados y sus capacitadores cumplieron la encomienda. Puso en costal aparte la poca respuesta de la gente, y relató que en los municipios del distrito (siete del noreste, más Dolores Hidalgo) solo se expresó el 3.6 %.

Se entiende esa postura porque sus mandos inmediatos acostumbran encaminarlos a que den lustre a las acciones en los medios de comunicación. Cuando las cosas no salen bien tienen un guion muy ensayado, para evadir la responsabilidad recurren a un mecanismo de auto justificación que deberían patentar como marca registrada: siempre trasladan a otros las causas y se escudan en que sólo cumplen a pie juntillas lo que los propios partidos les mandatan a través del Legislativo.

La baja participación ciudadana expresó una notable indiferencia de ese pueblo romantizado por el Presidente de la República, quien tendrá que sopesar el mensaje. Pero tampoco se puede ignorar que el INE actuó sin entusiasmo y sin convicción, lo hicieron como quien cumple una encomienda burocrática, así como periódicamente realizan, por ejemplo, su consulta Infantil y Juvenil que mantiene entretenidas áreas del instituto que cuando no es periodo electoral suelen tirarse en la hamaca.

Pero ese menosprecio se observó igualmente en muchos de los que tienen una responsabilidad pública en la región. El propio funcionario expresó su sorpresa de que la ciudadanía de Tierra Blanca fue la más participativa hasta con 200 o 300 votos por casilla, mientras en San Luis de la Paz había paquetes electorales con tan solo tres papeletas.

Los datos de la realidad que no menciona, ni registra en sus parámetros de análisis este vocal del INE, es que en ese municipio ludovicense ni siquiera hubo el esfuerzo de la autoridad por implementar ley seca ese fin de semana. Tan insignificante le resultó el ejercicio cívico al alcalde Gerardo Sánchez, que la noche previa al domingo de la consulta se le vio en la localidad de Pozos en la inauguración de una terraza bar, bebía y socializaba como si al día siguiente no fuera a suceder nada trascendente.