PENDIENTE. Es prácticamente el último eslabón en la configuración de un sistema legal a la altura de las circunstancias en la atención del drama de personas desaparecidas en el estado. Ayer se llevaron a cabo las entrevistas de los aspirantes a integrar el Consejo Estatal Ciudadano en materia de búsqueda de personas.

EQUILIBRIO. Y se puso interesante, sobre todo porque el perfil y origen de los candidatos a integrarlo garantiza la conformación de un verdadero consejo que sea, al mismo tiempo, contrapeso y ayuda en esta labor.

FLANCOS. Lo que se dijo en las entrevistas con los aspirantes muestra, por un lado, que hay material humano que puede hacer verdaderas aportaciones entre los aspirantes, pero también la realidad compleja que representa el entramado de este problema.

TÉCNICA, SÍ. Una de las cuestiones que confirman las entrevistas es el de los avances que muestra la Fiscalía General del Estado en la adquisición de elementos técnicos y logísticos que ayudan a realizar las labores como lo manda la ley.

SENSIBILIDAD, NO. Especialistas en arqueología, peritos especializados y la profesionalización de quienes hacen trabajo de campo son algunas de las virtudes enumeradas ayer. El fiscal Carlos Zamarripa, sin embargo, queda a deber según los colectivos en el flanco de la sensibilidad ante las víctimas.

ELLOS SÍ. Es el caso contrario del comisionado estatal de Búsqueda, Héctor Díaz Ezquerra a quien incluso una de las representantes de los colectivos dijo que su trabajo le ha sorprendido agradablemente luego de que ella misma participó en manifestaciones en contra de su designación. También, Jaime Rochín, titular de la Comisión de Atención a Víctimas ha tenido buenos comentarios de quienes integran los colectivos.

LOS CAMBIOS. En la parte positiva de lo que ocurre en Guanajuato, hay que recordar que en este sexenio se ha avanzado para ponerse al día con las omisiones que hubo en el de Márquez, quien dejó que el procurador de Justicia -que ahora es fiscal- volteara para otro lado y negara la triste realidad de los desaparecidos.

LA MARCA DE LA CASA. La deuda en materia jurídica se salda poco a poco, aunque Carlos Zamarripa siga quedando a deber en un mínimo de apertura y empatía frente a las víctimas y sus familiares.

NADA CON EXCESO. No se puede cuestionar esa ortodoxia y su obsesión por el debido proceso, fruto de su formación. El problema es que no hay forma de tener un gesto de solidaridad ante las víctimas, sobre todo cuando él sabe que se tardó en reaccionar como debía frente a una realidad que ya agobiaba al estado antes de la llegada de Diego Sinhue, quien decidió abordar el asunto. No pierden la esperanza aunque sea más fácil pedirle peras al olmo.

LA DEL ESTRIBO…

En sentido estricto, la preferencia sexual de cualquier candidato a un puesto de elección popular no tendría que ser relevante cuando alguien decide postularse como ayer lo anunció Juan Pablo Delgado Miranda.

El director de Amicus, una agrupación civil que trabaja a favor de los derechos de la comunidad LGBTI, confirmó ayer en sus redes sociales que será el candidato de Movimiento Ciudadano, con lo que se convertirá en el primer abanderado abiertamente gay en contender por un cargo.

“La relevancia de mi orientación sexual es importante en esta contienda porque hace visible que en León vivimos personas con identidades y características muy diversas; realidad que la élite política se niega a reconocer porque no conviene a sus intereses, ni es compatible con su ideología”, apuntó.

Esto que tendría que formar parte de la normalidad en una sociedad moderna, sigue encontrando resistencias en partidos como Acción Nacional que opta por su ultraconservadurismo, prejuicios y hasta doble moral en lugar de aceptar naturalmente estas realidades.

MEDINA VS LUIS ERNESTO: LA BATALLA IMPENSADA

Mucho sufrió Héctor López Santillana durante su primer trienio como alcalde de León, por problemas ‘de a deveras’ y otros producto del fuego amigo en su Cabildo.

Pero sobre todo, un fuego amigo que encabezó en su momento quien menos se esperaba, el síndico Carlos Medina Plascencia y contra quien menos uno se imaginaba: el excontralor Alberto Padilla Camacho, colaborador histórico del empresario zapatero.

“Yo creo que sí me parece que fue muy pobre el desempeño que tuvo, la pregunta es: ¿cómo es que todos los medios señalaban y observaban y de parte de la Contraloría no hubo nada con eso?”, dijo hace cinco años en una sesión de Ayuntamiento en la que se analizaban las auditorías en contra de la administración barbarista.

“Nunca he solapado y mucho menos seré cómplice de cualquier desvío de recursos, no he cambiado. Después de cinco meses no va a haber impunidad, debemos ir a fondo y no podemos ser cómplices del pasado”, expuso.

Un día después, el otro síndico -Ayala Torres- le respondía no con la misma intensidad pero deslindando a Padilla de cualquier insuficiencia.

“Hasta donde conozco y vimos y conocimos, yo no tengo ninguna duda de que hizo un trabajo serio y un trabajo responsable, pero recordemos que la Contraloría municipal no tenía la facultad para sancionar y eso es importante, pudo haber habido observaciones que finalmente derivaron en recomendaciones, que quien debió de haber tomado la decisión era el Ayuntamiento”, subrayó.

Hoy, Ayala Torres se mantiene vigente en política. Carlos Medina no aguantó hasta el final del trienio. Ayala Torres sí y calificó para ser el secretario de Gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo.

Ese cargo lo acaba de abandonar porque será candidato a diputado local o está llamado a ser el coordinador de la próxima bancada azul. Su secretario particular fue Padilla, quien se mantendrá en esa posición seguramente en la campaña y si gana la curul.

UN AÑO DE LA PANDEMIA: LOS PRONÓSTICOS HECHOS AÑICOS

Nadie nunca pensamos lo devastadora que ha sido para muchos la pandemia por covid-19 que ayer hizo un año, registraba sus primeros dos casos positivos.

Todo era desconocido ese momento y las autoridades reaccionaban, quizá con medidas extremas que luego, se cuestionaron.

“Nos encerraron antes”, reclamaron en los primeros meses los críticos de las decisiones oficiales, luego de que, apenas se presentaron los primeros casos, cancelaron eventos masivos como el Rally, la asistencia de aficionados a los estadios y conciertos. De inmediato, se suspendieron clases y se implantó un semáforo rojo que no se pareció al decretado cuatro meses después, cuando llegó la primera ola que elevó exponencialmente los contagios.

Pero así como las autoridades reaccionaron con medidas extremas, los vaticinios iniciales resultaron bastantes conservadores en comparación con las cifras que hoy tenemos.

800 muertes, fue el primer diagnóstico inicial de la Secretaría de Salud del estado. A un año de distancia, la entidad supera las diez mil muertes y recién salió (en enero) de la prueba más dura a la que haya sido sometido el sistema de salud estatal, con una ocupación hospitalaria sin precedente desde que se registró el primer caso.

Y es justo la forma en que se ha enfrentado la pandemia en Guanajuato la muestra más clara de que la decisión de conservar su sistema y no entregarlo al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) fue un acierto de la actual administración estatal.

En los hechos, ha quedado claro que si el sistema de salud del estado hubiese pasado a manos federales, se habría contagiado de errores e insuficiencias que afectan a otras entidades.

El gobierno de Diego Sinhue tomó decisiones polémicas a partir de que logró controlar la primera crisis por la alta cifra de contagios y muertes entre julio y agosto.

La reapertura de empresas y de la economía en general se juzgó como muy arriesgada. En agosto, Diego Sinhue determinó ante su gabinete que no volvería a cerrar la economía y así lo comunicó al consejo de salubridad. Una decisión que no le habría gustado mucho al secretario de Salud, Daniel Díaz. Obvio, tuvo que ‘apechugar’.

El gobernador siempre creyó que, si a la tragedia sanitaria se agregaba el cierre de la economía, Guanajuato tardaría más en librarla.

El mandatario también tomó la determinación de aparecer menos que otros gobernadores para hablar de las decisiones en torno a la pandemia, caso concreto, el de su vecino de Jalisco, Enrique Alfaro quien tiro por viaje salía a hablar de fechas clave para enfrentar la pandemia. Y como resulta obvio, menos exposición mediática, menos riesgo de regarla.

Delegar los anuncios semanales importantes al secretario de Salud, Daniel Díaz ha sido una decisión sensata.

La economía guanajuatense ha sufrido como muchas otras y aun manifiesta signos preocupantes. A un año de distancia, acaba de asumir una decisión polémica: la reapertura del Estadio León al público, algo que pocas entidades han decidido, aunque cada vez más en los últimos días.

El panorama aún es complejo y, en efecto, con la vacunación avanzando a paso de tortuga, nadie se puede confiar ni relajar las medidas.

Por cierto, la historia del éxito o fracaso del combate a la pandemia se escribe día con día, pero ya instalados en la onda futurista la pregunta vale: si en el sexenio anterior, el programa estrella de Miguel Márquez (Impulso Social) incubó, al precandidato oficial a la gubernatura, ¡sería descabellado pensar que la crisis sanitaria colocará inesperadamente en el arrancadero 2024 al secretario de Salud del estado?