La unidad y la diversidad son peculiaridades de la naturaleza, que el ser humano distingue por su fuerte tendencia a la individualidad, que representa también una característica fundamental de la materia consciente.

Sin embargo, hay que entender que para gobernar hay necesidad de compaginar ambas características y, con ello, hacer factible el desarrollo social, que de otra manera no se logra, pues somos seres, por necesidad gregarios, por un lado necesitamos ser individualmente y por otro no podríamos sobrevivir sin el humano contraparte.

Cuando acendramos las diferencias entre la peculiaridad individual y el instinto gregario, nos encontramos con la autodestrucción en una de sus formas más crueles, que es la guerra. Todos los días escuchamos de las atrocidades que somos capaces los seres humanos, y de la dificultad, para volver a la cordura. Tarea indiscutiblemente difícil, cuando se trata de armonizar entre lo que une y lo que separa.

Por eso, las gentes que integran todos los países y todos los grupos humanos, debemos arraigar en la consciencia los valores fundamentales entre los que se encuentra indudablemente, el derecho a la vida, pues defendiéndolo como debiéramos, estaríamos abogando por nosotros mismos; como lo estarían rusos y ucranios, si hubieren arraigado en sus gentes el valor de la vida y el respeto a las leyes.

Visto desde afuera, los espectadores como en un certamen deportivo, se convierten en porras de uno y otro equipo. Aún no logramos ir al estadio a ver triunfar al mejor, sino a quien nuestro efecto ha determinado merecedor de la victoria.

¿Qué fue lo que destruyó a la Unión Soviética, que aún no se terminan de reparar los daños? Acaso la ambición de quienes desean repartirse el mundo con una visión de propietarios. Pero por otra parte, el abandono de la clase política del ideal de formar una nación y amar suficientemente su identidad.

Amar a la patria implica necesariamente trabajar por la coexistencia de la unidad en la diversidad.

La unidad se logra solamente mediante el diálogo entre contendientes que usan el pensamiento lógico, para someterse a los principios de justicia y equidad.

Los infantes deben ser preparados para asumir el compromiso de vivir en una sociedad armónica, sin pretender destruir lo que es diverso, porque es atentar contra sí mismo, porque en esencia todos somos diversos por la cantidad y cualidad de los elementos que nos constituyen. Todo ser humano, es idéntico sólo a sí mismo y, por lo tanto, la diversidad nos da la identidad, en la diversidad de la especie.

La política es una profesión para seres evolucionados que busquen la unidad dentro de la diversidad y, al hacerlo, amen la libertad ajena tanto como la propia. Si hemos de cambiar o modificar las reglas del comportamiento político, hagámoslo para que un mayor número de gentes, sean felices, con lo que de efímero tenga la felicidad. No fomentemos el sufrimiento.