Una amenaza letal y silenciosa

Los peligros más tóxicos casi nunca hacen ruido. Caminan calladitos, sin hacer mucho escandalo y muerden a los incautos que son sorprendidos en el momento menos esperado. El daño es de amplio espectro y lo es aún más, cuando en medio del peligro ellos siguen como si nada, tan campantes y felices, hasta que la desgracia les cae encima y los deja apabullados. En estos momentos la Humanidad vive una de estas amenazas que deterioran la calidad de vida y dejan a la gente con poco o nada en las manos, se trata del fantasma de la inflación que llega sin invitación y se sienta en la silla privilegiada en los hogares de la gente.

La inflación es un fenómeno económico que se da como un aumento desordenado de los precios de bienes y servicios. Su consecuencia directa es el detrimento en el poder adquisitivo del dinero. Es una carrera en la que todo es más caro y el fruto del trabajo alcanza cada vez menos para satisfacer las necesidades de los individuos y las familias. Desde luego, afecta también a los empresarios ya que los insumos que se necesitan para producir los bienes y servicios que ofrecerán en el mercado impactan los precios. Todo es más caro y el incremento de los precios se acelera vertiginosamente.

Cuando la inflación se presenta, caemos en la cuenta de que la cantidad de dinero que tenemos a nuestra disposición y veníamos administrando tiempo atrás, ya no es suficiente para comprar lo mismo que antes y esto nos afecta a todos los que conformamos una economía: amas de casa, empleados, productores, ahorradores, inversionistas, empresarios, emprendedores. Es triste, pero la letalidad de sus consecuencias se ensaña sobre todo con los que tienen menos dinero ya que tienen menos acceso a los servicios financieros.

Entender los fenómenos que desatan la inflación es vital para que no nos time desprevenidos y para que sus daños no nos afecten tanto. Habrá quebranto, pero al entender podemos asegurarnos de que sea el menor posible. Existen varias causas que pueden desencadenar este fenómeno inflacionario. La principal razón es generada por un exceso de flujo de dinero circulando en manos de la gente quienes, al sentirse con más recursos, empiezan a gastar, a veces en forma exagerada, irracional y por compulsión. Este fenómeno genera una mayor demanda de bienes y servicios en la economía cuya capacidad productiva no tiene posibilidades de cubrir, y esto trae como consecuencia escasez de productos y servicios que aumentan de precio.

Imaginemos que en una región se producen cinco lápices y la gente paga un precio por cada uno. De repente, las personas tienen billetes, monedas o crédito a su disposición. Hay varias personas que quieren más de un lápiz. La región no puede producir más. Entonces, cada persona hará lo posible por quedarse con los lápices que quieren y empezaran a ofrecer más por un lo que requieren. Así, empieza la espiral inflacionaria que debe pararse porque es una situación en la que todos pierden. El consumidor obtiene el mismo producto más caro; el oferente vende más caro, pero el alza en los precios afectará su capacidad de producción. Con la inflación nadie gana.

Imaginemos que en una región se producen cinco lápices y la gente paga un precio por cada uno. De repente, las personas tienen billetes, monedas o crédito a su disposición. Hay varias personas que quieren más de un lápiz. La región no puede producir más. Entonces, cada persona hará lo posible por quedarse con los lápices que quieren y empezaran a ofrecer más por un lo que requieren. Así, empieza la espiral inflacionaria que debe pararse porque es una situación en la que todos pierden. El consumidor obtiene el mismo producto más caro; el oferente vende más caro, pero el alza en los precios afectará su capacidad de producción. Con la inflación nadie gana.

En Estados Unidos y Europa la inflación está creciendo en proporciones que asustan. En México, tampoco estamos escindidos de los efectos nocivos, además, lo que en un país puede ser dañino, en una región vulnerable pude dañar seriamente y poner en peligro el estado de salud económica. En la República Mexicana ya hemos padecido los quebrantos de un manejo irresponsable de la inflación. No es tiempo de desoír, es tiempo de poner atención y prevenir para no lamentar. Cuidado, ahí viene y lo malo es que llega sin hacer ruido.