Scarleth Pérez

León.- Con la garganta cortada y sangre brotando a presión, Ulises libró la muerte caminando hasta el hospital. No hay móvil del ataque: a Ulises Carmona un hombre le encajó un cuchillo en el cuello e inmediatamente huyó del lugar.

La noche del lunes 5 de julio de este año, Ulises resultó víctima de una agresión que no logra comprender. Por salvar a su pareja del atacante, Ulises recibió la puñalada. Entre las 9 y 10 pm su vida llegó al límite; el nacimiento de su bebé -el cual se registró dos días después- y el amor por su familia, le dieron fuerzas para ganar la batalla.

A Ulises lo agredieron en la zona centro, a 400 metros del Hospital Aranda de la Parra, recinto médico hasta el que camino para ser atendido. Del sujeto no recuerda su rostro, tampoco, señas particulares, le es desconocido.

“Me apuñalan, yo veo que le da vuelta al cuchillo, me pongo la mano en el cuello, jalo el cuchillo y me tapo la herida”, recuerda a detalle Ulises.

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Antes de ver su sangre correr, Ulises pensó que el sujeto lo había golpeado. El cuchillo cortando su garganta le nubló la vista, pero un reflejo lo alertó del desangramiento, “me arranqué la playera y me la puse de torniquete”, platicó.

Con la mano derecha presionaba la herida, pero la sangre no paraba de correr. A escasos metros del lugar de ataque, viven familiares de Ulises, a donde caminó en busca de ayuda, cuando se acercaba, su primo Roberto Carlos Obregón salía del lugar.

“Veo a mi primo, lo agarro, mi otro primo se quedó cuidándola (la pareja de Ulises). Empecé a caminar con él, yo con la mano aquí (señaló su cicatriz)”, así inició la noche más difícil, de su vida.

Ulises recuerda con claridad que, mientras caminaban su primo le decía: “no te vayas, no te vayas, quédate aquí, no te vayas”, esto desesperó a un Ulises aún consiente y le respondió, “nene (como llama su primo Roberto), no me voy a morir, voy a conocer a mi bebé”. A partir de este momento, Ulises empezó a alucinar -de acuerdo a sus palabras-.

“Yo veo como de repente se me abre el corazón y empiezo a proyectar imágenes frente de mí. Creo que es cuando muchas personas dicen, ‘ay, es que vi toda mi vida en un segundo’. Empieza a proyectar y veo un ultrasonido del bebé, y atrás de él, imágenes de toda mi familia, mamá, hermanos”, mientras esto pasaba, Ulises escuchó una voz que le mencionó, que no se lo llevaría, al contrario, le dio motivación “pisar las imágenes, me hacía más ligero el viaje”.

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Luego de sentirse perseguido por la muerte y lograr dejarla atrás, al llegar al hospital, Ulises se desplomó, pero en el Aranda le negaron la atención sin antes facilitar un depósito que asegurara el pago del servicio. Roberto, quien también es enfermero pidió que lo estabilizaran de urgencia, debido a la gravedad de la herida, “eso siempre se puede, sin condicionar el pago”, señaló Ulises.

Cuatro litros de sangre había perdido Ulises hasta ese momento. Al estabilizarlo y mientras una enfermera mantenía los dedos al interior de las arterias para frenar la fuga, Ulises tuvo los últimos momentos de lucidez antes de la cirugía. Después de eso, por más de cinco horas los médicos trabajaron en la reconstrucción al interior de su cuello por el derecho. Dos arterias cortadas, una tercera herida, además de un importante nervio que da la movilidad del lado derecho del cuerpo desgarrado, fue el resultado del cuchillazo que recibió Ulises.

Angiólogo, Cardiólogo, Neurocirujano son los especialistas que participaron en la intervención médica. Una de la que, según lo dicho por los médicos a Ulises, “casi nadie sobrevive y menos luego de caminar con tal herida”.

La recuperación de Ulises empezó de manera acelerada, despertó de la anestesia tres horas después de la cirugía. También podía reaccionar y emitir sonidos breves y bajos en volumen. Dos días después, de su agresión, hasta terapia intensiva le llegó la noticia, su bebé había nacido en el mismo hospital, a escasos metros de distancia, pero no lo pudo conocer rápido.

Gracias al doctor Roberto López Zendejas, Ulises fue trasladado al IMSS para evitar que la cuenta siguiera creciendo. Pero al llegar allá, todo se complicó. La salud de Ulises no era estable debido a la ausencia de sangre para la recuperación.

En el IMSS tuvieron que reiniciar su corazón con 5 voltios, una taquicardia lo ponía en riesgo. Por casi 10 segundos el corazón se apagó, pero el procedimiento médico regresó la actividad cardiaca de Ulises.

Ulises duró solo 10 días en el hospital. Después de citas médicas esporádicas, el angiólogo lo dio de alta, con los otros dos especialistas continua su evolución médica. A tres meses del hecho, la rehabilitación le va ayudando en la recuperación de la movilidad de lado derecho de cuerpo. Poco a poco va cargando a su bebé con más confianza, lo pudo conocer y también lo verá crecer.