Agencias

Georgia.- El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a declararse víctima de un robo en las elecciones del 3 de noviembre y aseguró que será el ganador final de los comicios, ayer durante su primer mitin poselectoral.

“Amañaron las elecciones de 2020 e intentarán amañar también la segunda vuelta de las elecciones a senador en Georgia pero… ¡aún así ganaremos! vamos a ir a la Corte Suprema. Los demócratas quieren el socialismo, pero eso es un comienzo, en realidad quieren un comunismo completo… ¡Pero eso no sucederá!”, aseguró el republicano en su primera aparición masiva tras las elecciones en las que resultó electo el demócrata Jose Biden. “Iremos a la Corte Suprema porque no perdimos las elecciones”, insistió.

Segunda vuelta

El magnate republicano viajó ayer a Georgia para hacer campaña a favor de los dos candidatos republicanos al Senado que disputarán dos comicios en segunda vuelta el próximo 5 de enero, en una elección con gran relevancia a nivel nacional.

Los resultados decidirán qué partido controla finalmente el Senado, por lo que Trump optó por seguir en la línea de sus ataques frontales a los demócratas.

“Los votantes de Georgia determinarán qué partido dirige cada comité, redacta cada artículo legislativo, controla cada dólar del contribuyente”, subrayó.

“Muy simple, van a decidir si sus hijos crecen en un país socialista o si lo hacen en un país libre”, lanzó.

Hay mucho juego en la segunda vuelta de las elecciones en este estado. El expresidente Barack Obama lo dejó claro en un mitin virtual el viernes, cuando dijo que los comicios en Georgia “van a determinar en última instancia el curso de la presidencia de Biden”.

Si los contendientes demócratas Raphael Warnock y Jon Ossoff derrotan a los republicanos Kelly Loeffler y David Perdue, el Senado se dividirá en dos bancadas de 50 miembros, lo que significa que la vicepresidenta demócrata Kamala Harris tendrá el voto decisivo, como dicta la Constitución.

La carrera ha atraído una atención enorme: donantes de todo el país han entregado cientos de millones de dólares, y figuras tan destacadas como Obama, el vicepresidente Mike Pence –y ahora el propio Trump- luchan por impulsar la participación de los votantes.

Después del aterrizaje del Air Force One, rápidamente se hizo evidente que el objetivo de Trump era ventilar sus propias quejas y avivar dudas sobre los resultados de la elección, en lugar de impulsar a su partido. “Quiero quedarme en la presidencia”, dijo Trump minutos después de su discurso. “Pero tengo que llegar a estos dos”. Elogió a los legisladores republicanos, a Perdue por su apoyo al gasto militar y a Loeffler por presionar para que se realicen los primeros gastos de ayuda al coronavirus. Pero rápidamente volvió a su propia derrota.

Horas antes del evento, Trump pidió al gobernador de Georgia, Brian Kemp, por teléfono, que ordenara la sesión legislativa; el gobernador se negó, según un alto funcionario del gobierno del estado. Una persona cercana a la Casa Blanca informada sobre el asunto verificó ese relato de la llamada.

Kemp, en un tuit, dijo que Trump también le pidió que ordenara una auditoría de las firmas en los sobres de votación ausente en su estado, un paso que Kemp no está autorizado a tomar porque no tiene autoridad para interferir en el proceso electoral en nombre del presidente. Trump, sin embargo, expresó sus frustraciones con Kemp en Twitter y en el mitin.

“Tu gente se niega a hacer lo que pides”, se quejó en un tuit, como si hablara con Kemp. “¿Qué están escondiendo? Por lo menos solicite inmediatamente una Sesión Extraordinaria de la Legislatura. Eso lo puede hacer fácil e inmediatamente”. En el mitin, volvió a apuntar a Kemp y dijo que podía asegurarle la victoria “si supiera qué diablos estaba haciendo”.

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LC