Muneisha Homma vivió en el siglo XVII, era comerciante de arroz en el antiguo Japón y la influencia de sus actividades ha impactado en la vida moderna de dos formas muy diferentes.

Por un lado Homma fue un comerciante muy capaz que percibía el mundo que lo rodeaba de modo peculiar, analizando cada situación y buscando la ventaja que pudiera ayudarlo a sobresalir de entre la competencia.

El arroz es mucho más que solo alimento para los japoneses y en el Japón medieval representaba el principal soporte de la sociedad, sin contar que era parte de su mitología y creencias más profundas. Este grano cosechado con gran esfuerzo representa la providencia y la creación para el pueblo japonés desde hace siglos.

Y este comerciante había encontrado en el arroz la manera de convertirse en una de las personas más ricas de su época. Se calcula que su fortuna alcanzó el equivalente actual a 10 mil millones de dólares, ademas de convertirse en un referente para el comercio y los negocios, lo cual le valió ser nombrado  Samurai honorario—un titulo poco común— por sus logros y aporte a la sociedad.

Lo que el astuto Homma hizo para alcanzar todo este éxito fue observar el comportamiento humano. En este caso en lo que se refería al comercio del arroz. Se dio cuenta que el precio del arroz podía variar por varias razones, pero una que era constante en sus estudios era la conducta emocional de las personas y su creencia respecto al futuro del arroz. Si la gente creía que iba a escasear el arroz —aún sin prueba alguna de que fuera a suceder— el arroz subía de precio; y si pensaban que iba a haber abundante cosecha, digamos que por la percepción de lluvias abundantes, el valor bajaba. Homma se dio cuenta que la visión subjetiva del mundo se reflejaba en el precio del preciado alimento que comercializaba y buscó la manera de documentarlo. Sobre papel —hecho de arroz, cómo podría esperarse— comenzó a registrar los diferentes precios del arroz conforme pasaba el día, registraba el precio al iniciar el día, su nivel más bajo y más alto durante la jornada, y el precio en que terminaba el día; a través de este registro lograba identificar el comportamiento del precio y gradualmente fue descubriendo patrones que le permitían anticipar si el precio iba a subir o a bajar en el futuro.

Así que comenzó a vender cupones o vales que representaban arroz en el futuro, y por sí mismo el comercio de vales de futuros se volvió un negocio lucrativo para Homma. Dice la leyenda que para conocer el precio del arroz y sus variaciones lo antes posible, llegó a implementar un sistema que tenía a un hombre cada seis metros a través de los 600 kilómetros del territorio japonés.

Sus aportes al análisis financiero son utilizados hasta la fecha en todo el mundo mediante gráficas llamadas velas japonesas, en donde los analistas financieros e inversionistas pueden observar el comportamiento del oro, las acciones o el bitcoin. Es una herramienta fundamental para medir el comportamiento colectivo de los inversionistas, y como lo descubrió Homma de la percepción subjetiva de los individuos.

Sus aportes al análisis financiero y a la psicología conductual fueron documentados en los varios libros que escribió durante su vida, siendo el más importante el llamado ‘la fuente del oro, el registro de dinero de los tres monos’.

Y es que los tres monos es un elemento cultural de la filosofía oriental, que parece tener su origen unos 100 años antes de Homma y que refleja de muchas maneras el comportamiento social de las personas. Los tres monos sabios, cada uno cubriendo con sus manos la boca, los ojos y los oídos respectivamente han simbolizado  diversas cosas en el tiempo, desde la versión de Confusio de no ver, hablar o escuchar el mal, fórmula para no caer en la normalización de conductas negativas, validando el mal como algo cotidiano; hasta la representación de rendirse ante el sistema, donde los monos se vuelven parte del mismo al permitir lo que suceda a su alrededor. La única excepción que hizo Gandhi de su desapego a las pertenencias materiales fue una pequeña estatua de los tres monos que llevaba siempre consigo.

Los tres monos sabios han servido a muchos para recordar la importancia de tu propia visión del mundo y no dejarse arrastrar por la influencia colectiva de la sociedad. Así como a Homma le sirvió para no dejarse llevar por los rumores y enfocarse en la información; o a Gandhi para mantenerse firme en sus convicciones, reflexiona de que manera lo que otros hacen a tu alrededor influye en la manera en que actúas en tu día a día, y tal vez descubras que te pareces a alguno de los tres monos sabios y seas de los que no quieren ver, de los que no escuchan o de los que callan.