Trasciende imagen de pequeña migrante muerta en el Río Bravo

Dos historias similares, dos pequeños que huían de sus países de origen en busca de una vida mejor, Aylan Kurdi y Valeria Martínez ahora quedaran en la memoria de miles de personas

Staff correo

México.- El agua cobró nuevas víctimas, dos migrantes que buscaban el ‘sueño americano’. La imagen de sus cuerpos inertes dio la vuelta al mundo como en algún momento lo hizo la de Aylan Kurdi.

En 2015 la muerte de Aylan conmocionó al mundo, apenas de dos años de edad, fue un migrante sirio que falleció ahogado al naufragar el barco en el que viajaba por el mar Mediterráneo, luego de escapar junto a su padre de la guerra en Siria.

La imagen de su cuerpo dio la vuelta al mundo, la tristeza y el dolor de algo tan común en muchas partes del mundo se volvió una tendencia por la fragilidad de un cuerpo sin vida boca abajo en la orilla de la playa de Bodrum. Turquía. El sueño de paz de su familia se esfumó. La guerra terminó con la naciente vida de Aylan.

Este fin de semana la historia se repitió, una imagen dio la vuelta al mundo mostrando la desgracia de la migración ilegal, de los peligros que se vive al intentar llegar al otro lado. Valeria Martínez, de un año y 11 meses, murió ahogada en el cauce del río Bravo, junto con su padre ambos vieron nublado el ‘sueño americano’ al ser tragados por el agua.

A escasos kilómetros de donde las víctimas intentaron cruzar a pie el río Bravo por Matamoros, Tamaulipas, quedó entre la devoradora vegetación y un par de latas vacías de cerveza, los anhelos de un padre y la sonrisa de una hija. El sueño de una vida mejor para los suyos, se disolvió.

De acuerdo con un testimonio recabado por la agencia AP, la familia, originaria de El Salvador, ingresó de manera legal a territorio mexicano y se trasladó hasta la frontera norte para presentar su solicitud de asilo humanitario debido a la situación de violencia y pobreza en su país.

Sin embargo, con el pasar de los días Óscar Alberto, de 25 años, y su esposa Tania Vaneesa, de 21, comenzaron a desesperarse debido a lentitud del proceso y decidieron ingresar en territorio estadounidense a través del Río Bravo. La noche del domingo, el padre se colgó a su hija a la espalda y nadó con rumbo al lado estadounidense del río.

Tras cerciorarse que no había riesgo, decidió dejar a Valeria en un banco de arena y regresar por su esposa. Cuando la menor vio a su papá alejarse, saltó al agua y éste se volvió para intentar salvarla, pero la corriente los arrastró y finalmente perdieron la vida.

“Cuando la niña saltó fue cuando él trató de alcanzarla, pero cuando intentó llegar a ella se sumergió más y ya no pudo salir. Se puso su playera e imagino que pensó: he venido tan lejos y no me voy a ir sin ella”, dijo Rosa Ramírez, madre de Óscar.

La fragilidad de sus cuerpos y la muestra de que la muerte puede llegar detrás de los más pequeños, Aylan y Valeria son muestra del dolor que significa la migración y su persecución.

La fotografía de Aylan ahora tendrá una desgarradora compañera, la imagen de Valeria y su padre. Ambas no dejarán olvidar lo que ocurrió y de eso se encargan los miles de usuarios y más de cien medios de comunicación alrededor del mundo que retomaron la foto y la historia de la infante.

Aylan, Valeria y miles de menores más deberían reír, disfrutar, aprender. Ni ellos, ni ningún migrante tendrían que tener su último aliento sobre el vital líquido que debería dar vida, no arrebatarla.

Nadie debería ser víctima de las malas decisiones de sus gobernantes, de la guerra, el hambre y los sueños rotos. Sueños que, además, ni siquiera son propios.

Con información de Notimex

RC

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