El mundo quisiera olvidarse de la pandemia, quisiera cambiar de tema, dar vuelta a la hoja y seguir con la vida. Sin embargo, a año y medio de agobio por el virus Covid-19, lo único cierto es que nos falta información. Mientras en México, el programa de vacunación avanza y ya le toca al sector de la población menor de cuarenta años, en Europa se habla de una tercera dosis para aquellos que se inocularon dosis de laboratorios que optaron por vacunas de acido desoxirribonucleico. No entendemos cómo funciona este virus.

Cuando los seres humanos pensamos que estábamos a punto de salir de este callejón oscuro, aparece una variante que tiene la posibilidad de engañar al sistema inmune, o eso nos dicen. La variante delta es contagiosa, agresiva y no respeta edades: también los jóvenes se contagian, los síntomas son más fuertes, muchos requieren hospitalización. Por eso, en el Viejo Continente se baraja la posibilidad de una tercera dosis para preservar los niveles de inmunidad al virus.

Los laboratorios que fabrican este tipo de vacunas sustentan que han visto una caída de anticuerpos contra el coronavirus entre seis y doce meses después de la vacunación completa. En esta condición, sugieren que una tercera dosis multiplicaría entre cinco y diez veces los niveles en sangre de esas proteínas capaces de neutralizar al virus. Pfizer y BioTechN que son los fabricantes del producto con mejores resultados están a favor de este argumento.

Desde luego, la Humanidad se pone a girar. Las suspicacias brotan. ¿No será una estrategia comercial que busca elevar los ingresos de los laboratorios que fabrican estas vacunas? Hay quienes piensan que sí, que se trata de una táctica cuyo objetivo es preservar el liderazgo de la marca. Por otro lado, el panorama es incierto. Las decisiones sobre inmunidad en la cantidad de anticuerpos son problemáticas ya que aún no se sabe qué niveles son necesarios para evitar la infección y la enfermedad.

El gran laboratorio de pruebas para el mundo es Israel, un estado que se apresuró a vacunar a su población, que lo hizo a una velocidad vertiginosa, buscó la inmunidad de rebaño y en el que se ha visto que la efectividad baja después de seis meses. Si pasa medio año, se abre la posibilidad de reinfección por la cepa delta. En Israel se ha tomado la discutible decisión de empezar a dar una tercera dosis a personas especialmente vulnerables, como las que tienen un órgano trasplantado. Sin embargo, los datos también muestran que la protección contra la hospitalización y contra Covid-19 grave por la variante delta de las dos dosis de la vacuna es prácticamente igual que con otras variantes. Vamos, seguimos sin saber mucho.

Continuamos dándonos de bruces con el virus. La mayoría de los expertos consultados piensa que aún no hay datos para dar una tercera dosis a la población general y que probablemente nunca sea necesaria una nueva inyección. Un año y medio después del comienzo de la pandemia aún no tenemos una idea certera de cuánto dura la inmunidad natural o la de la vacuna. No es de extrañar, es completamente lógico, nos estamos enfrentando a una enfermedad novedosa y peligrosa que tiene una capacidad de adaptación muy grande. La mejor forma de saber si hará falta otra dosis es dejando que pase el tiempo. Nos dijeron que la inmunidad celular dura algo más de un año, según los científicos del hospital Monte Sinaí.

Y, mientras en Europa están analizando los datos sobre una tercera dosis y se están preparando para firmar acuerdos con los laboratorios en caso de que se necesite una nueve inyección, aquí vamos vacunando con primeras dosis a los menores de cuarenta y muchos mexicanos sólo cuentan con la primera vacuna. Estamos con tanta prisa de recuperar la normalidad, que ya estamos planeando el regreso a clases, estamos ignorando que tenemos una tercera ola de brotes y contagios; hacemos de tripas corazón, cerramos los ojos y nos aventamos al vacío.

Tal vez sea tiempo de que cada uno en lo personal, hagamos conciencia de nuestra propia situación, ya que mientras en Europa se está valorando con mucho cuidado lo que está pasando con la salud del ser humano, aquí andamos viendo quién destapa a quién, cómo le hacemos para tapar el sol con un dedo y en vez de ver al horizonte, nos concentramos en la punta de la nariz. En México no podemos pensar en una tercera dosis, cuando hay muchos que aún no han recibido la primera.