Jessica de la Cruz

León.- Las vallas perimetrales al exterior del templo de la Basílica de Guadalupe nuevamente se hicieron presentes, sin embargo y para sorpresa de muchos, los feligreses católicos que suelen llevar a sus hijos en el ‘Día de los Inditos’ no estuvieron ni cerca, ni lejos. Algunas personas se detenían, marcaban la cruz en su rostro o cuerpo y seguían adelante.

En un año atípico, también se vivió un festejo del 12 de enero inusual por la pandemia del Covid-19 que se vive en la ciudad y que a la fecha ha cobrado ya más de seis mil muertes en el estado. Maricela tiene 41 años de edad, sin portar la vestimenta de San Juan Diego, externó que es triste ver el recinto cerrado, sin gente que festeje esta fecha conmemorativa para el pueblo católico, pero se dijo segura de que vendrán tiempos mejores.

“En comparación de otros días sí está muy solo, sí nos da mucha tristeza, porque cada año, cada año venía a visitarla en este día”, dijo Maricela.

La mujer externó que ella, al igual que sus hijos en esta fecha van vestidos de indito como San Juan Diego y es una tradición que recibió de sus padres, y con los años se la inculcó a sus hijos, pero este 2021 fue la excepción.

El investigador del Archivo Histórico municipal, Rodolfo Herrera comentó que desde el año 1876 fue que inició la celebración por parte de los pobladores de León en el templo de la Basílica de Guadalupe, en donde la gente se vestía de indito y visitaba a la Virgen de Guadalupe, tradición que cumple más de 245 años.

EZM