Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es un hombre inteligente y preparado en el campo de la política y las ciencias sociales, conocedor de la administración pública, pero eso no obsta para señalar que se equivoca en el uso de un lenguaje agresivo, sin tacto, al igual de como se ha venido haciendo sin ton ni son desde el púlpito de las mañaneras en Palacio Nacional, contra todo aquel que no esté de acuerdo con él, máxime si está en un foro de discusión técnico sobre la reforma al sector eléctrico, propuesta por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El exsecretario de Gobernación, al que se le cayó el sistema, recetó a sus interlocutores en los foros convocados por el Congreso de la Unión que no traen argumentos y “no han hecho la menos observación” a la iniciativa presidencial que busca reformar los artículos 25, 27 y 20 de la Constitución federal. Para rematar: “han estado muy mal, no traen nada, son malísimos, son muy mentirosos”. Las expresiones del director de la CFE de los últimos días dejan en claro que no se busca un diálogo con los sectores interesados en el análisis de la reforma.

Un leonés ha tenido que encarar esta retahíla de argumentaciones de orden ideológico, antes que técnicas, jurídicas y financieras, de parte del poblano Manuel Bartlett y sus acompañantes, legisladores de Morena y PT, entre ellos Gerardo Fernández Noroña, hablo de José Abugaber Andonie, presidente de la CONCAMIN, quien por cierto fue el único dirigente empresarial que acudió a confrontar a los embajadores de la 4T, con números y razones jurídicas.

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La tesis de Pepe Abugaber fue concreta: son las empresas las que generan el empleo y la producción nacional y para poder competir ante los mercados internacionales requieren electricidad en cantidades suficientes, a costos competitivos y que provengan de fuentes limpias.

No es una invención, como pretende hacer creer Manuel Bartlett. Cara a cara, Abugaber les recordó a sus interlocutores que el país tiene tratados comerciales con compromisos que deben cumplirse como que la producción de nuestro acero debe tener cero huella de carbón en 2050.

Al final, dejó en clara la posición de la CONCAMIN, la legislación puede mejorarse, si, deben corregirse lagunas o aspectos que pueden afectar a los consumidores. Pero si la base de discusión de la 4T es que hay corrupción o irregularidades, que se actúe en tribunales. Y les recordó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya dejó en claro que no se puede afectar de manera retroactiva derechos, como el propio director de la CFE públicamente citó que se haría con las inversiones ya instaladas. Abugaber se fajó, solo contra el arsenal de la CFE, Energía y varios legisladores morenos, donde el discurso era claro: no quieren a la iniciativa privada.

Quién diría que poco después la propia secretaria de Energía de Estados Unidos casi diría lo mismo, cuando visitó a AMLO y sus colaboradores, aunque en su caso, les recordó que el T-MEC precisa las responsabilidades de las naciones que lo integran. Y no hacerlo, tendrá su costo. Veremos hasta donde estiran la liga.