Jessica de la Cruz

León.- La pandemia provocada por el virus SARS-COV2 interrumpió siglos de tradición este 2 de noviembre, Día de Muertos; alrededor de los panteones solo había algunos familiares que se resignaban a dejar de visitar este día a sus más queridos difuntos.

Las calles aledañas a los panteones municipales de León se encontraban vacías, eran más los agentes de tránsito y policía municipal que había en la zona que los pocos visitantes que no se rindieron.

Todos los locales comerciales de flores y fabricación de criptas del Panteón San Nicolás se encontraban cerrados; algunas personas se acercaban a las puertas de acceso del panteón y desde ahí hicieron una oración o les enviaron un mensaje a su difunto.

En el panteón de San Sebastián, Amaro Hernández fue a visitar a su hermano que asesinaron unos meses atrás, y aunque ya había visto que no se iban abrir los panteones municipales, fue a verificar por vista propia, ya que en días anteriores sí había podido ingresar al panteón.

En el Panteón Norte la historia fue muy similar; familias acudieron al cementerio sin éxito alguno. No obstante, es el único sitio donde había un grupo norteño y una mayor cantidad de personas, pero no había ni un solo vendedor de flores, ni comercios que habitualmente se colocan.

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