Damián Godoy

León.- Los resultados alcanzados en materia de seguridad en los últimos meses –van cuatro meses seguidos con disminución de homicidios dolosos—, y tras cumplir todos los objetivos que se trazaron cuando se diseñó el operativo ‘Golpe de Timón’, confirman que fue una decisión acertada mantener a Álvar Cabeza de Vaca al frente de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, y a Carlos Zamarripa al mando de la Fiscalía General del Estado

Así lo afirmó el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo luego sortear dos años de críticas y cuestionamientos por haber mantenido a ambos en los mismos cargos que ocuparon en el sexenio anterior, justo cuando los índices de inseguridad se desataron en el estado.

-¿El tiempo le dio la razón al mantenerlos en sus puestos?

Yo creo que sí. Porque al momento de crisis, al momento más álgido con mayor violencia, todo mundo pedía resultados pero también pedía responsables, y la mayor responsable de la violencia en Guanajuato son los grupos criminales pero también la descoordinación que había entre los niveles de gobierno. Por eso fue tan importante generar esta confianza”

El mandatario reiteró que el trabajo de Cabeza de Vaca y Zamarripa fue clave para que el operativo Golpe de Timón después de un año siete meses cumpliera sus objetivos: 1) recuperar el territorio en la zona la Laja Bajío, 2) desarticular al grupo criminal y 3) detener al líder de la banda.

“Fue un éxito total”, insistió.

Tras concluir ese operativo, el gobierno estatal en agosto lanzó la estrategia Guanajuato Seguro, con el objetivo de bajar la incidencia de homicidios y la violencia en el estado. Tras siete meses de trabajo, los últimos cuatro muestran ya una tendencia a la baja en el rubro de asesinatos.

“Los resultados son lentos, pero son confiables porque se están dando de manera permanente. No podemos aflojar el paso. Tenemos que hacer equipo”, reiteró.

El mandatario destacó que el seguimiento de estas estrategias operativas han ayudado a contener los eventos de alto impacto que antes ocurrían en el estado, como ataques a bares, restaurantes y anexos.

Aún estamos lejos. No estamos para cantar victoria todavía, pero tenemos que estar conscientes de que empezamos a ver una disminución en cosas que no se miden, como bloqueos carreteros, la extorsión masiva que se daba en algunas ciudades”.