“La cortina se quedaría a 80 metros y además sería menos el volumen disponible de agua. No alcanzaría para dar agua a León. Así de claro. El agua solo se quedaría en Jalisco. Tendríamos que buscar opciones para León. Tendríamos que hablar con las autoridades de Guanajuato para ver cómo ayudamos porque ellos también necesitan agua. Tenemos que buscar opciones y alternativas”

Andrés Manuel López Obrador

Las cartas están sobre la mesa. El gobierno federal está resuelto a ir al retorno a las clases presenciales. El gobierno de Diego Sinhue está en sintonía con esa postura. Evidentemente las condiciones de nuestras escuelas son un signo más de la desigualdad en este país y no todas tienen las mínimas condiciones para recibir a los alumnos con sana distancia y ventilación requeridas.

Ni siquiera es una arbitraria división entre escuelas públicas y privadas. Aún dentro de las públicas, hay niveles que van desde lo óptimo hasta lo paupérrimo.

Pero la decisión está tomada aunque en el gobierno del estado hay matices. El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ya planteó la posibilidad de tomar una determinación unos días antes.

El viernes pasado, el secretario de Salud Daniel Díaz Martínez dijo que por lo menos, si no con alumnos, les escuelas deben abrir sus puertas para evitar que sigan siendo vandalizadas.

El propio gobierno federal ya anunció que serán los padres de familia quienes por escrito, tendrán el derecho de decidir si autorizan o no a sus hijos regresar a las clases presenciales.

Si la realidad fueran las benditas redes sociales, llámense chats u opiniones en Twitter o Facebook, sería apabullante la negativa de los padres de familia a enviar a sus hijos de regreso a las aulas.

Y como es costumbre en cada tema de interés público, el presidente Andrés Manuel López Obrador acicatea la polarización con sus posturas que siempre encienden los ánimos de sus detractores permanentes.

Habría que bajarle a la pasión. La decisión, estará en el terreno de los padres de familia. Si es poco reflexivo decir “no” a rajatabla. Podemos convenir con el gobierno o los gobiernos que no pueden permanecer impávidos, inmóviles y sin acción frente a la realidad de la pandemia.

No se trata de decir “no a clases presenciales” sino ver cómo es que se pretenden estas clases presenciales. Protocolos claros para niños y padres de familia, planes de acción por región o por escuelas y esto implica no dejar toda la tarea a los gobiernos porque por definición es incapaz de diseñar un traje a la medida de cada escuela.

La pandemia vuelve a acechar y hoy afecta primordialmente a los más jóvenes. Y hoy lo más fácil es decir “no se puede”, poner mil peros. Y seguro habrá escuelas que por sus condiciones es literalmente imposible hacerlo. Bajo esas premisas, no habrá en años condiciones ideales para el regreso presencial de todos.

Esperar que la autoridad vacune pronto a los menores, ponga al 100 a todas las escuelas y articule un regreso ordenado a las aulas, hoy es imposible. Hoy no estarán nuestros hijos 5 horas diarias los 5 días de la semana en el aula.

Pero es tiempo de comenzar a dar pasos. Por lo pronto, a ser congruentes quienes se resisten a mandar a sus hijos a la escuela pero no ven los riesgos a la hora de divertirse ellos o exponer a sus menores en reuniones, vacaciones y otras aglomeraciones.

Y obvio, el gobierno (del nivel y color que sea) no va a poder solo. Para buscar el “cómo sí” se pueden comenzar a dar pequeños pasos para un retorno gradual. Sin duda, para decir “no”, habrá muchas más razones. Es lo más cómodo y rentable para los opositores a ultranza.

Vaya descalificación la del secretario de Salud Daniel Díaz Martínez quien el viernes en la rueda de prensa, desmintió que este lunes fuese a llegar la segunda dosis de Sinovac para adultos de 30 a 39 años de edad.

Un día antes, lo había declarado el director de Salud en León, Martín Alvarez quien incluso se ganó el apodo de “el gana notas” de parte del doctor Luis Carlos Zúñiga, director de Prevención de Riesgos Sanitarios. “Ya hay por ahí algunas publicaciones que confunden a la población”, dijo el secretario.

Daniel Díaz dijo que ni siquiera la Sedena conocía el dato de que ya habría vacunas en León.

No es creíble que el funcionario municipal haya dado esa información a sabiendas que no era exacta. Lo cierto es que no volverá a hacerlo. La ventaneada fue implacable.

A 3 AÑOS DE LA SALIDA DE PEDRO GONZÁLEZ

En la historia reciente de los sacrosantos consejos ciudadanos leoneses, ninguna renuncia ha sido tan escandalosa como la protagonizada hace exactamente 3 años por el expresidente de la Cámara de Calzado Pedro González a Sapal luego de que el Tribunal de Justicia Administrativa decidiera suspenderlo por cinco meses por incurrir en un conflicto de interés.

No abstenerse de votar una obra que iba a beneficiar una propiedad particular suya, le costó caro. El propio alcalde Héctor López Santillana que inicialmente lo defendió, tuvo que apechugar con una de las salidas más polémicas en el historial de los consejos ciudadanos en León.

En ese momento Pedro González, no se daba aún por vencido pues insistía en que no había cometido ninguna falta ni hubo daño patrimonial y apelaba la sanción.

“Hoy renuncio, no solo porque creo que las instituciones deben de prevalecer más allá de las personas, hoy dejo de servir como consejero porque creo que no se puede trabajar de manera colaborativa si no existe la confianza para construir sociedad y gobierno un bienestar común”, dijo al despedirse de los consejeros.

Una apelación que también fracasó y que dejó firme la sanción que había establecido el Tribunal de Justicia Administrativa y sin sustento, los argumentos de consejeros que se desgarraron las vestiduras y que quisieron hacer víctima a González.

Los consejeros Luz María Lozano y Jesús Aguilera hicieron una apasionada defensa de Pedro González. La primera de ellas de plano dijo que el expresidente de la Cámara de Calzado de plano fue hostigado. Aguilera juraba que no había cometido ninguna irregularidad.

El punto es que a más de 3 décadas de que el PAN llegó al gobierno en León, el glamour innovador que representó la creación de consejos ciudadanos se ha desgastado hasta convertirse en un espacio para los cotos de poder donde unas cuantas cámaras monopolizan la participación ciudadano y sí, han abusado de ella en beneficio de particulares.

Mucho se ha hablado de una reforma y una sacudida pero mientras el PAN siga gobernando y Morena en lo federal, torpedee estas maneras de hacer gobierno de los azules, estas permanecerán como un mal necesario para que el blanquiazul tenga aliados para plantarle cara al morenista que es radical y aprovecha los excesos de esa participación ciudadana para buscar aniquilarla.

EL ZAPOTILLO: ESQUINAZO A GUANAJUATO DE LA 4T Y ALFARO

La decisión del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador anunciada ayer en Los Altos de Jalisco de cancelar la posibilidad de que la presa El Zapotillo pueda dotar de agua a León y por lo que se lee también, a Los Altos de Jalisco, y beneficiar solo a Guadalajara puede ser la salida más pragmática, acorde a su discurso y conveniencia política.

Pero, a sabiendas de que fue una alternativa fraguada con el gobernador de Jalisco sin incluir a Guanajuato en el acuerdo, el tema adquiere tintes de por lo menos, descortesía para Guanajuato.

La salida anunciada ayer es impecable en la lógica lopezobradorista de que no iba a hacer el acueducto y la presa contra la voluntad de los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Queda bien con los pobladores que todavía podrían darse el lujo de mantener su resistencia a la alternativa anunciada.

El presidente pacta también en esa salida con el gobernador Enrique Alfaro que podía resultar en algún momento más afín a su proyecto o menos problemático que Diego Sinhue Rodríguez.

Y en tercer lugar, convalida la sensación que hay un sector de la opinión pública de que no quiere a Guanajuato. De origen ese no era el plan.

Porque debemos recordar que cuando arrancó el sexenio, el presidente dijo que si Guanajuato y Jalisco querían que se hiciera El Zapotillo, los 2 gobernadores tenían que estar de acuerdo, algo que no se había logrado en varios sexenios.

Alfaro y Diego lo hicieron. Por los mensajes que ambos daban a la opinión pública (hubo incluso un acuerdo de entendimiento signado en junio de 2019) quedaba la impresión de que ambos iban en el mismo barco y que la salida tenía que ser con la venia de ambos.

Pero ayer quedó claro que la salida anunciada solo se acordó entre la Federación y Jalisco y que Guanajuato fue excluido. Obvio, la sartén por el mango la tenía el gobierno federal que es el que planteó la alternativa y el gobernador de Jalisco la acepta. ¿Egoísmo? ¿Traición? ¿Chamaqueo?

Podemos imaginar la sensación del gobernador Diego Sinhue que mantenía comunicación con Alfaro y que había entregado desde hace semanas o meses una audiencia con López Obrador para hablar de varios temas. Un esquinazo de antología el que le dieron.

Pero el tema va más allá de una simple descortesía. El proyecto El Zapotillo ha sido transexenal. Jurídica o administrativamente podrá reclamar acuerdos firmados pero sobre todo compromisos de resolver el tema para ambos estados no solo para Guanajuato. Se supone que en hay recursos estatales en el largo tramo de esa obra.

Y lo que son las cosas. Guadalajara no estaba incluido originalmente en el reparto del agua de Río Verde. Solo León y Los Altos.

Pero ya sabemos que, el tema cae en el terreno de lo político. El presidente dijo que se buscarían alternativas para León pero las formas no han sido nada diplomáticas. Habría que ver cuál es la alternativa para León. Sin avisar, duele más.

El gobierno de Guanajuato tiene que apechugar con la decisión más dolorosa del sexenio actual aunque también es un costo que se paga porque no hubo una solución al proyecto cuando los astros políticos estaban alineados (los sexenios en los que cohabitaron PRI y PAN en lo estatal y lo federal). Llegó la 4T y por fin no pateó el bote y decidió. Adverso a Guanajuato pero decidió. Un sablazo que obliga a reaccionar al gobierno estatal.