Gobernadores, partidos y empresarios van juntos al 2021

Los 10 gobernadores que conforman la Alianza Federalista han decidido llevar sus demandas de un nuevo federalismo fiscal hasta las urnas electorales. Y en busca de romper la mayoría del presidente López Obrador en la Cámara de Diputados, se han acercado a un grupo de empresarios de Monterrey con los que dialogan sobre una estrategia conjunta hacia los comicios federales de 2021, en la que el eje principal sería una “alianza de facto” con candidaturas apoyadas indistintamente por los votos del PRI, PAN, PRD y MC, y un discurso común que exhibiera y denunciara “la fallida e irresponsable estrategia contra el Covid-19” responsabilizando al gobierno lopezobradorista de los cientos de miles de muertos y el más de 1 millón de contagiados que para las votaciones de junio del próximo año habrá en el país.

A través de intermediarios, los mandatarios aliancistas han hecho contacto con algunos de los poderosos capitanes regios que están interesados en influir también en la próxima elección y han comenzado a armar una estrategia en la que los gobernadores ofrecen 30% de candidaturas para el grupo empresarial del norte y una alianza de partidos, PRI, PAN, PRD y MC, para postular y apoyar candidatos comunes en al menos 100 distritos estratégicos de la República con los que se puede quebrar el actual dominio legislativo de Morena.

Siguiendo el consejo que les dio el mismo presidente en una de sus conferencias mañaneras, donde les dijo que si querían cambiar las leyes de coordinación fiscal “primero ganen la mayoría en el Congreso”, los gobernadores de Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Guanajuato, Tamaulipas, Coahuila, Aguascalientes, Michoacán, Durango y Colima trabajan en una estrategia conjunta para que sus partidos hagan alianzas de facto y postulen a los candidatos mejor posicionados en cada distrito, de tal manera que la fuerza de todos los partidos se unifique para hacer ganar las votaciones a los candidatos con mayores posibilidades sin importar de qué partido sean.

En los cálculos de la alianza de facto que trabajan los estados aliancistas, la apuesta es a 100 distritos, aunque en el escenario menos favorable consideran que con ganar 80 distritos electorales de mayoría se acaba automáticamente con el control que ejerce Morena en San Lázaro, y con un bloque opositor sólido, que enfrente al partido oficial en la próxima legislatura, podrían no sólo modificar el Presupuesto Federal sino revertir algunas reformas a leyes secundarias y frenar incluso nuevos intentos de reformas constitucionales porque también se rompería la mayoría calificada que requeriría el presidente López Obrador para hacer cambios constitucionales –como la reforma que ha comentado al artículo 27 constitucional para revertir la participación privada en el sector energético— en la segunda parte de su administración.

Así es que, si lo que quería el presidente López Obrador era que los 10 gobernadores, a los que no quiso recibir ni dialogar como bloque, ni él ni sus secretarios de Hacienda, Arturo Herrera, ni de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se unieran para competirle en las elecciones de 2021 ya lo logró. La Alianza Federalista ya no sólo es un grupo de mandatarios estatales que busca un nuevo Pacto Fiscal y una revisión del Convenio de Coordinación entre los estados y el gobierno central; ahora también es un bloque electoral que, aliado con algunos de los empresarios más ricos de Monterrey, harán un frente electoral común con un objetivo concreto y claro: acabar con la mayoría legislativa de Morena y con ello buscar el descarrilamiento de la ya afectada 4T.