Serpientes y escaleras

¿Por qué Mancera?

Detrás de la extrañeza y las críticas que desató la designación de Miguel Ángel Mancera como coordinador de los senadores del PRD en la próxima legislatura, hay una decisión netamente pragmática y una jugada política de las tribus perredistas que se están peleando los pocos espacios de poder que le quedaron al partido.

Lo primero que influyó para que un senador ‘ciudadano’ externo, que ni siquiera fue postulado por el PRD llegara a coordinar la bancada, es que al interior dan por hecho que de los 8 integrantes que llegaron postulados por el sol azteca varios se van a ir al PAN, como es el caso de Xóchitl Gálvez y Minerva Hernández, además de que Emilio Álvarez Icaza se irá al grupo de Movimiento Ciudadano, con lo cual sólo quedarían cinco senadores perredistas.

Ante esa reducción, Héctor Bautista, líder de ADN —quien tiene un pleito muy fuerte al interior de su corriente con Juan Zepeda y Luis Sánchez— operó para cerrarle el paso a Zepeda en la coordinación y hasta amenazó con sacar del grupo parlamentario al suplente del espacio plurinominal del exalcalde de Neza, Rogelio Israel Zamora Guzmán, con el argumento de que es un líder de la Iglesia de la Luz del Mundo, con lo cual ya sólo quedarían cuatro senadores y no alcanzarían a registrarse como una fracción en el Senado.

Por eso, ante los pleitos y las amenazas internas, prefirieron todos apoyar a Mancera, como figura ‘neutral’ y un coordinador que pudiera dialogar con todos, aún sin ser perredista. Pero además, al nombrarlo líder, le cierran el paso a Jesús Zambrano, en el remoto caso de que llegara al Senado si el Tribunal Electoral le diera la razón y le otorgara la senaduría de Representación Proporcional que originalmente correspondía a Zepeda, pero que al entrar como senador de mayoría, le toca a su suplente Zamora Guzmán. Eso sí, pocos en el PRD creen que Zambrano pueda ganar ese recurso en el Tribunal.

NOTAS INDISCRETAS

Javier Coello Trejo, quien se firma como abogado y representante legal de Emilio Lozoya Austin, mandó una carta a esta columna, que a continuación resumimos en sus partes esenciales por cuestiones de espacio. Se refiere a la columna titulada Negocian pena mínima en caso Odebrecht y asegura Coello que “con todo dolo y calumnia (…) afirma usted que mi representado recibió sobornos de la constructora Odebrecht y que las autoridades han documentado el pago de 18 millones de dólares depositados en 2012 a cuentas relacionadas con mi representado y se prepara la consignación penal del mismo”. Más adelante afirma: “Usted asegura que la PGR consignará el expediente por cohecho. Se ve que no tiene usted idea de lo que es el Nuevo Sistema Penal Acusatorio; no es consignación, es judicialización y esto en el caso de que la Autoridad Ministerial tenga los elementos”. Luego, Coello Trejo le resta “credibilidad” a los directivos de Odebrecht que acusaron a Lozoya Austin porque lo hicieron para “obtener beneficios respecto a su libertad personal” y califica de “falsas sus imputaciones” sobre los depósitos millonarios en cuentas que, afirman, él les indicó. Cuestiona en otra parte que su cliente haya cometido el delito de “cohecho” porque afirma que “los contratos que Petróleos Mexicanos le otorgó a Odebrecht no fueron firmados por mi representado”, sino por otros funcionarios del Consejo de Administración de Pemex, de la Secretarías de Hacienda, Energía y Función Pública, y más adelante afirma Coello: “miente usted o mienten sus fuentes sobre que exista una negociación para devolver la supuesta cantidad de 8 millones de dólares que reconoce mi cliente haber recibido”; reitera la inocencia de Emilio Lozoya Austin “que no tiene nada que ver en el escándalo de Odebrecht” y afirma que “en este momento no existe en la carpeta de investigación (de la PGR) ninguna prueba que acredite las falsas acusaciones de los directivos de Odebrecht contra mi representado”. Finalmente el abogado de Lozoya se refiere a “otro artículo” en el que dice que se mencionó ‘cobardemente” a cuentas de la esposa de Lozoya a donde habrían sido depositados parte de los sobornos y se queja de que “le falta el respeto a una dama que nada tiene ni tuvo que ver con las políticas en México”. Y en el último párrafo, se queja de que esa nota “ha causado un daño económico muy importante en el patrimonio de mi representado y en varios proyectos donde participan grandes inversionistas”. Hasta ahí el resumen de la carta del abogado de Lozoya. Cómo respuesta sólo le aclaro al señor Coello que en ninguno de los casos que menciona se trata de afirmaciones mías, sino de información y datos proporcionados por ‘fuentes cercanas a la investigación de la PGR’, tal como se refiere en la columna. Esas fuentes existen, son funcionarios de alto nivel en la procuraduría y si no revelo su identidad es porque pidieron el anonimato y porque la secrecía de la identidad de las fuentes es un derecho instrumental de la libertad de expresión protegida no sólo por las leyes mexicanas sino por tratados y convenciones de derechos internacionales suscritos por nuestro país como la Carta Americana de Derechos Humanos. Así que lo que usted interpreta como ‘dolo y calumnia’ no hay tal, es información que dan las fuentes mencionadas y otra que incluso está publicada en diversos medios e informes periodísticos que han dado cuenta de los testimonios y acusaciones directas que directivos brasileños de Odebrecht hicieron a su cliente en audiencias juradas ante la justicia brasileña. Entiendo y respeto su función de abogado, pero no su afán intimidatorio ni de censor; ni yo soy juez, señor Coello, para juzgar falsa o verdaderamente a su representado, del que sólo me limito a informar lo que fuentes oficiales nos hacen saber, ni usted es ya fiscal y mucho menos censor para validar o negar todo lo que se publique sobre su cliente; tampoco soy ni el primero ni el último periodista que publicará información sobre las varias acusaciones y señalamientos públicos en contra de un ex funcionario como su cliente por presuntos sobornos de Odebrecht. Y si tengo imprecisiones jurídicas es porque no soy abogado, y como periodista trato de entender y hacer mi trabajo honestamente y lo mejor posible, acorde a mi derecho a la libre expresión, no para usted ni para su cliente, sino para los lectores, que merecen y tienen el derecho constitucional a ser informados. Respetuosamente… Los dados mandan Escalera doble. Subida.