Serpientes y Escaleras

salvador-Garcia soto

La graduación del canciller y su examen profesional

El curso de aprendizaje de Luis Videgaray en la Cancillería mexicana duró apenas 20 días y ayer, en su primera reunión con el Senado de la República, el secretario de Relaciones Exteriores tuvo una apurada ‘graduación’ al recibir el respaldo político, pero también los comentarios y exigencias de las bancadas senatoriales en la Junta de Coordinación Política, quienes le pidieron ir a la negociación con Washington con una ‘política exterior de estado’ y no solo de gobierno. De hecho, podría decirse que tras graduarse con el aval de los senadores, ahora el flamante canciller tendrá en su viaje de dos días a la capital estadounidense un delicado examen profesional para demostrar si está a la altura ya no solo del cargo, sino de una de las coyunturas históricas más complicadas que haya enfrentado el país.

Videgaray tendrá, junto con su acompañante Ildefonso Guajardo, la nada fácil tarea de tantear las condiciones de la negociación y el terreno que pisará en Washington, en una semana más, el presidente. Los dos funcionarios son la avanzada que debe cerciorarse cuál es el ánimo y cuál la propuesta con que se recibirá a Peña Nieto en la Casa Blanca y cuidar que su imprevisible homólogo, Donald Trump, no le vaya a tender una celada que al final lo deje expuesto o en ridículo, tal como ya ocurrió en aquella cuestionada recepción en Los Pinos, en donde el entonces candidato habló en la conferencia de la construcción del muro, al que no se había referido el presidente mexicano.

La invitación al Senado para Videgaray se gestó el jueves pasado en una comida que tuvo el secretario en la cancillería con el senador Miguel Barbosa. Fue el coordinador del PRD quien le planteó al canciller que, en su primera visita a Washington ni él ni Guajardo, deberían ir solos. “Se requiere que más que una política exterior de gobierno, vayas con una política exterior de Estado, en donde estén contenidas las propuestas, inquietudes y recomendaciones del Senado, que es el órgano constitucional que debe validar la política exterior”, le sugirió Barbosa. Ahí surgió la idea de que el canciller fuera recibido por la Junta de Coordinación Política para escuchar los planteamientos de todas las bancadas del Senado, previo a su viaje a la capital estadounidense.

Antes de recibir el ‘espaldarazo’ político del Senado, el canciller se comprometió a que regresará a comparecer ante los senadores al inicio del próximo periodo de sesiones, en febrero, y a que junto con la Cámara Alta instalarán mesas de trabajo y de análisis para definir, conjuntamente una ‘política exterior de estado’, que será la base para el diálogo y la negociación en la nueva relación bilateral que se tendrá con EE. UU. a partir del cambio radical y las amenazas para México que plantea la política exterior del presidente Donald Trump. Las mesas de trabajo entre el Ejecutivo y el Legislativo se instalarán a partir del 5 de febrero, y en ellas habrá representantes de la Junta de Coordinación Política, de las Comisiones de Relaciones Exteriores y de América del Norte del Senado, así como dos representantes de la Cancillería, el subsecretario Carlos Sada y el jefe de la Oficina del canciller, Abraham Zamora Torres.

En el respaldo que Videgaray recibió de los coordinadores del Senado estuvo incluido el de Manuel Bartlett, de Morena, quien le pidió al canciller tomar en cuenta los 10 puntos presentados por Andrés Manuel López Obrador en materia de la nueva relación con EE. UU., a lo que el funcionario respondió que hay ‘coincidencia’ en varios de los puntos que planteó el líder de Morena. Después de su reunión en el Senado, Videgaray salió a dar su conferencia de prensa en la misma cámara, y horas después abordó el avión que lo trasladaría, junto con Guajardo a Washington. El aprendiz de canciller ya iba graduado y respaldado por los senadores de todos los partidos.

NOTAS INDISCRETAS…

En el equipo de trabajo que presentó el lunes por la noche Andrés Manuel López Obrador, la incorporación más novedosa fue la de Esteban Moctezuma, el tercero de los Moctezuma que apoyará a López Obrador -antes lo hicieron sus hermanos Pedro y Pablo-, y con el extitular de Gobernación y de Sedesol no sólo se acerca y se blinda el expresidente Ernesto Zedillo, sino también el empresario Ricardo Salinas Pliego, para quien Esteban trabaja desde hace 15 años en la Fundación Azteca. Alfonso Romo no sólo coordina, sino también mete a Adrián Rodríguez a la cartera de Economía, mientras que Claudia Sheinbaum y Laura Esquivel son dos posiciones del propio Andrés Manuel. Detrás de ese grupo hay muchos nombres más que participarán en el proyecto de Morena y que forman en total un equipo de 100 personas, entre empresarios, políticos, economistas, académicos y personajes de la sociedad civil que forman la base de lo que sería un eventual gobierno de Morena… Los dados giran. Amenaza la Serpiente.