Una vez que se han realizado los cómputos distritales y municipales, tanto de las elecciones federales como de las locales tenemos más información dura para tratar de hacer mejores reflexiones y análisis.

Antes que nada, es incuestionable y de destacar la actuación de las autoridades electorales, el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Organismos Públicos Locales (OPLES), después de tantos ataques y amenazas hacia el primero, desde la cúpula del poder, de su partido y de algunos de sus principales actores. El trabajo profesional ha sido impecable y es la mejor carta de presentación de su justificación, existencia y fortalecimiento. La pretendida reforma electoral para ‘exterminarlo’ o su ‘caída’, como los estuvieron señalando insistentemente el presidente de Morena y un frustrado candidato al gobierno de un Estado del mismo partido, es totalmente insostenible. Tanto el INE como casi todos los OPLES han tenido el reconocimiento de la sociedad, así como de todos los actores políticos.

Los tres mecanismos que señala la ley electoral para los resultados electorales, independientes y autónomos entre sí, como son los conteos rápidos, el programa de resultados electorales preliminares y los cómputos distritales del INE, dieron prácticamente los mismos datos, lo cual le otorga una enorme legitimidad a la actuación del árbitro electoral.

Reconocimiento especial merecen el millón y medio de ciudadanos que integraron las mesas directivas de casilla, para recibir los casi 49 millones de votos que se emitieron en el país, además de otros tres millones y medio que participaron como representantes de los partidos políticos y candidatos y observadores electorales. Así como la gran participación de quienes acudimos a votar, en un porcentaje histórico del 52.66% de la lista nominal de electores, muy por encima de los promedios de votación en elecciones intermedias anteriores. El discurso del fraude electoral que se estuvo diciendo días previos a la jornada electoral se disipó automáticamente.

El análisis de los resultados los tenemos que realizar en dos vertientes diferenciadas, por un lado, de las elecciones de la Cámara federal de Diputados, y de las elecciones locales en cada una de las entidades federativas, por el otro.

Los tres partidos de reciente registro lo perderán, ya que no alcanzan el 3% de la votación requerida, Encuentro Solidario tiene 2.75%, Fuerza por México el 2.47% y Redes Sociales Progresistas solo el 1.77%.

En los 300 distritos federales en los que se divide el país, los partidos y la coalición de MORENA-PT- VERDE obtienen el triunfo en 186, por 107 de los partidos y la coalición PAN-PRI-PRD; además de siete de Movimiento Ciudadano (MC).

De los 300 diputados electos por mayoría relativa, 102 son reelectos por primera vez en la historia reciente (64 de Morena, 18 del PAN, 16 del PT, tres del PRI y uno del Verde).

Aunque todavía no se asignan los 200 diputados que se eligen por el principio de representación proporcional, pues se debe esperar a que se resuelvan las impugnaciones correspondientes, se puede realizar proyecciones muy cercanas de cómo se integraría la legislatura siguiente de la llamada también cámara baja. Morena tendría 197, y sumando los de sus aliados, 44 del Verde y 38 del PT, alcanzarían un máximo de 279 diputados.

Por su parte, el PAN tendrá 111, el PRI, 70 y el PRD, 17, por lo que alcanzarían 198 curules en su bloque opositor. Al que posiblemente se podría sumar los 23 o 24 legisladores de MC.

Los números anteriores nos indican que el bloque oficialista obtiene la mayoría absoluta, pero ya no la calificada, por lo que ahora tendrá que negociar y lograr acuerdos para prácticamente toda la actividad legislativa, lo cual es una característica fundamental de cualquier parlamento en una democracia, situación que se hizo de lado en los últimos tres años del Congreso mexicano.

Morena pierde un poco más de 50 legisladores (tenía 253), mientras que el PAN se le agregan 32 (pasa de 79 a 111), el PRI aumenta su grupo con 22 (de 48 a 70) y el PRD lo hace con seis (de 11 a 17).

Los números anteriores son muy claros, el oficialismo pierde espacios en la cámara aludida, en la misma proporción que los gana la oposición, además su aliado, el partido Verde, se convierte en el partido bisagra y actor central de las negociaciones, para un lado o para el otro. 

El presidente ya deslizó la negociación con el PRI, lo cual confirma que sigue siendo el líder de su partido. Ya veremos si los priistas resisten y se mantienen en el bloque opositor o no. Ahora son necesarias las negociaciones y acuerdos para todo tipo de decisiones, con mayor razón para cambios en la Constitución, circunstancia que dificultará algunas de las pretensiones del actual gobierno.

Viene la etapa de las impugnaciones contra los resultados, y en el ámbito federal, el Tribunal Electoral tendrá hasta el 29 de agosto para resolverlas, y se instale la nueva legislatura el 1 de septiembre.

En próximas entregas revisaremos los resultados en los ámbitos locales, cuyas lógicas y características varían en cada entidad, y no corresponden en la mayoría de los casos, con los resultados federales.