Redacción

Estados Unidos.- Antes de la fecha de las elecciones de Estados Unidos se ha registrado un preocupante aumento de compras de armas, que podría ser el reflejo de la creciente angustia por la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), la violencia y un clima político hipertenso.

En la academia de tiro Boondocks Firearms, en Jackson, en el estado sureño de Misisipi, Brenda Dumas, con su protector antiruidos en las orejas y los pies separados, espera las indicaciones de instructor mientras apunta su flamante pistola hacia un blanco de cartón.

Dumas explicó que acaba de comprar su primera arma y convenció a su esposo a tomar un curso de tiro, porque quiere “Ser capaz de protegerme”.

“Me siento algo menos segura a causa de la violencia que se ve en la televisión” y con la que “estoy filosóficamente en desacuerdo”, dijo.

El presidente Donald Trump, actualmente enfermo con el nuevo coronavirus, denuncia un caos orquestado por la extrema izquierda y promete restablecer “la ley y el orden” si gana un segundo mandato.

En este período complicado, el hombre en la academia también ve normal completar su arsenal con una pistola, más fácil de portar que sus fusiles.

Los números de las autoridades sobre antecedentes judiciales obligatorios en comprar armas, en 2019 se tramitaron 2,3 millones de pedidos y en los 6 primeros meses de junio, 3,9 millones, lo cual es un récord.

John DeLoca dice que “esto debería calmarse después de las elecciones. La gente no tiene tanto dinero”.

El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, quiere prohibir los fusiles de asalto, genera inquietud en la casa de Alycia Brewer, quien fue con su marido a Boondocks Academy para aprender a usar su nuevo fusil AR-15.

“Queremos ver garantizados los derechos de la Segunda Enmienda” de la Constitución, dice Brewer.

*Con información de debate.com

AC