Yadira Cárdenas

Salamanca.- Aunque las cifras de homicidios dolosos han registrado una disminución considerable este 2021 —en comparación con las del 2020—, la cantidad de víctimas de la otra ‘violencia silenciosa’, como lo son las lesiones dolosas, que apenas han bajado un 2% y traen consigo una grave problemática social apenas visible.

Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) señalan una disminución en los homicidios dolosos en el municipio, con 123 de enero a agosto; mientras que el año pasado, en el mismo periodo se registraron 219. No obstante, las cifras de las personas que fueron agredidas con intensión dolosa —y que resultaron con lesiones— son superiores a quienes fallecieron en estos actos.

Foto: Archivo

Tan solo en el 2020, en los primeros ocho meses del año, 42 personas resultaron con heridas por arma de fuego, 9 por arma blanca y 314 con otros elementos, dando un total de 365 lesionados. Mientras que para este 2021 son 357 lesionados: 31 por arma de fuego, 12 por arma blanca y 314 con ‘otro elemento’ hasta el corte de julio.

La mayoría de las agresiones en estos dos años se han registrado en colonias de la zona sur del municipio y del oriente como Villa Salamanca 400 y Barlovento, así como San Juan, además de comunidades como Valtierrilla y Loma de San Antonio.

Cifras para tomarse en cuenta

Miriam Hernández, psicóloga en asistencia victimológica señaló que quienes han recibido una agresión de esta índole, así como sus familias, resultan con una afectación igual o aún mayor que cuando fallece la víctima, pues viven en un estado de alerta permanente bajo el temor que se registre una nueva agresión al no haberse logrado el cometido inicial.

Sin mencionar cifras, destacó que pocas personas acuden a recibir atención psicológica precisamente por el temor que tienen, pero el daño está y puede desencadenar otras enfermedades.

“Son cifras que también deben ser tomadas en cuenta. Se habla de que han bajado los hechos de violencia pero finalmente están, y lo viven niños, adultos, familias enteras día a día, y de esto nadie habla”.

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