Salud Mental y prevención; inició en el 10.10.2020

“Dos elementos han alterado de modo significativo la valoración del funcionamiento social: la introducción de las computadoras y los progresos llevados a cabo en el campo de las ciencias sociales y del comportamiento. Ambos han contribuido a sustituir las anteriores hipótesis sobre el funcionamiento psíquico por sistemas científicos. En el campo de las ciencias del comportamiento, el paso más significativo fue la sustitución de las viejas teorías explicativas por modelos científicos que nos permiten verificar un cierto número de hipótesis”. (Franco Basaglia. La Mayoría Marginada)

A propósito del “Día Mundial de la Salud Mental 2020” -10 de octubre-, los profesionales del comportamiento humano de las instituciones de salud pública deben coadyuvar con las personas sobre su estado ánimo y su salud; aprovechar los diversos canales como las plataformas para evaluar eso del estrés que se señala es causa de muchas desgracias, incluido el suicidio. Orientar a la población sobre el nerviosismo, fatiga, cansancio inducido por la chamba (plaga emocional) y el sometimiento de la rutina. Sin olvidar la atención de los jóvenes y menores de edad.

La pandemia que está impactando a la humanidad resultó la especie de detonador que nos va permitiendo exponer nuestras capacidades y los grandes problemas. Desde hace varias décadas el “desarrollismo”, nos alcanzó y sobrevinieron las ciudades medias que concentraron los pobladores con la percepción industrial a la mexicana provocando una gran necesidad de servicios públicos, entre ellas de salud pública.

Entre las cuestiones anteriores y nuevas que emergen se van alterando -modificando- los comportamientos de las personas que incluyen la percepción de las realidades, la introyección de valores, la elaboración y la conducta “manifiesta” que se ofrece ante una situación específica. Es por ello por lo que las expresiones de las personas deben estudiarse para su atención más allá de la salud mental con medidas preventivas, pues a decir de la autoridad no tienen con quiénes hacerlo, ni lugar ni tiempo.

Por las necesidades multiplicadas de atención a la sociedad debido a la crisis sanitaria, económica e inseguridad y los impactos recibidos por las personas, es menester que las Secretarías de Salud, federal y la estatal con Daniel Díaz Martínez, aprovechen los servicios de las instituciones de estudios superiores; universidades, tecnológicos y centros de investigaciones para atender a los guanajuatenses antes de que desarrollen alguna enfermedad mental o somaticen los hechos.

A propósito del “Día Mundial de la Salud Mental 2020” -10 de octubre-, los profesionales del comportamiento humano de las instituciones de salud pública deben coadyuvar con las personas sobre su estado ánimo y su salud; aprovechar los diversos canales como las plataformas para evaluar eso del estrés que se señala es causa de muchas desgracias, incluido el suicidio. Orientar a la población sobre el nerviosismo, fatiga, cansancio inducido por la chamba (plaga emocional) y el sometimiento de la rutina. Sin olvidar la atención de los jóvenes y menores de edad.

Lo histórico que cuenta

En las ciudades del Corredor Industrial del Bajío, de Celaya a León, antes de ser ciudades medias, al convertirse de centros agrarios a puntos industriales reprodujeron el fenómeno desarrollista, con la consecuente concentración poblacional (trabajadores y sus familias) con elevada demanda de servicios, en una etapa donde la seguridad social era provista por el Estado, rector de la economía, acumulándose carencias que sumadas a los efectos de los trabajos con sesgos monótonos generaron las nuevas necesidades de salud mental.

Antes de atender los conflictos que van emergiendo de las relaciones entre las personas, las autoridades sanitarias retomaron el concepto de salud mental para poder “integrar” al individuo a la sociedad, algo “similar” a los reclusos de los Ceresos. Pero también con un método de atención de salud- enfermedad que impuso a las relaciones sociales una máscara que limita la práctica de los profesionales de la conducta humana al “gran proyecto de nación”.

En consecuencia, se conoce y “atiende” a la población en el nivel de enfermo, evidenciando las alteraciones de la conducta solamente si los impactos en los individuos se presentan con el “deterioro orgánico”. En la crisis y por la reproducción de casos de alteraciones de la conducta, el modelo de salud mental en México debe de cambiar de forma radical a fin de poder atender a la población antes de que enferme, llevarle los programas de prevención con base a estudios que hay y se realicen.

No extraña, así, que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud federal, Hugo López-Gatell Ramírez reconociera, precisamente el Día Mundial para Prevenir el Suicidio- 10 de septiembre pasado-, que la atención de la salud mental en México es “francamente obsoleta”. Sin considerar en ese momento los efectos negativos de la pandemia inducida por el Covid-19 y una especie de confinamiento a la cual se ha sometido y todavía padece la población.

Pero preocupa que el encargado de la medicina preventiva en nuestro país considere que el área abandonada ha sido de salud mental. “La carencia de recursos humanos, no hay suficientes especialistas en la salud mental en ninguno de los campos. Ni siquiera en la psicología ni en la medicina psiquiátrica”; de paso indicó que “No hay instalaciones suficientes, ni protocolos de atención, rehabilitación de salud mental…”

Se han adelantado los buscadores de opiniones de la ciudadanía ante los problemas sociales, han entregado resultados donde modelan los  datos para fundar determinismos respecto del comportamiento de las partes de la sociedad en la crisis; existe información inmediata de las empresas, universidades y las instituciones preocupadas por conocer y de explicar que están pasando con los mexicanos que ahora se portan de tal o cual manera, o que vienen consumiendo más estupefacientes o bebidas alcohólicas desde la pandemia, o que el comportamiento de las personas está cambiando desde el llamado “confinamiento”.

Topografía

Altimetría. Mirar otras aceras. Al gobierno se le dificulta tomar la decisión para suspender un evento o modificarlo, a fin de evitar que se convierta en un escenario de infección del Covid-19, porque tiene la “insana costumbre” de anteponer su actuación a intereses grupales. Por ello, el Rally Guanajuato 2020 no se suspendió de inicio sino hasta que la enfermedad recreó su punto cero. Ahora a la administración de Diego Sinhue Rodríguez, se le complica suspender la Feria Estatal de León 2021 y la Expo Agroalimentaria de Irapuato. Las quieren “mixtas”: presencial que implica “aglomeraciones” y virtual para conferencias.

Ojalá el equipo del mandatario, Diego Sinhue, lo convenza para que no caiga en tentación y evite las cadenas de contagios por Covid -19 que pudiera surgir, observando con atención los estados que prefieren no arriesgar al gobernado. Estados con semáforos en amarillo que vuelven al color naranja, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sinaloa, Querétaro, Aguascalientes y Oaxaca. Es mejor la cautela que la demostración de fuerza solamente para seguir con la cantaleta: “Grandeza de México”.