Agencias

Tokio.- Incluso en el preludio de su despedida como clavadista, Rommel Pacheco disfruta el momento. Sin importar lo que haya pasado esta madrugada, el yucateco dirá adiós a su carrera, aunque soñaba que fuera con esa medalla olímpica que tanto se le ha negado.

Por lo pronto, se siente satisfecho con lo hecho en las rondas previas del trampolín individual, lo que le confirma que viajó a Tokio con los argumentos necesarios para subir al podio.

“Mañana [hoy martes] es mi último día como clavadista, de entrenar, de hacer lo que hago; lo disfruto y lo gozo”, comparte Pacheco, sin abandonar esa alegría que lo distingue.

Anhela que la gente experimente lo mismo, porque nada le gustaría más que todos disfruten tanto como él.

“Claro que se siente presión, nervios y muchos otros sentimientos”, reconoce. “Agradezco a toda la gente en México que ha estado a mi lado durante más de 25 años de carrera profesional y que mañana [hoy] no se me pongan nerviosos, manden buena vibra y ojalá tenga un buen resultado”.

Sería el colofón ideal a una trayectoria marcada por los éxitos en la fosa y el carisma.

“Estoy muy contento. Me apasionan los clavados, pero no hay mejor momento para decir adiós que éste, en unos Juegos Olímpicos, siendo abanderado, a buen nivel”, enlista. “Después de esto, tengo la diputación. Me pongo sentimental en esto”.

Es por eso que se siente “nervioso y tranquilo a la vez. Es parte de hacer bien las cosas”.

EZM