Luz Zárate

Celaya.- Rodolfo Álvarez se ha dedicado durante los últimos cinco años a vender medicinas, pero eso no lo hacía feliz; hasta este sábado que decidió olvidar su oficio y dedicarse a lo que realmente le gusta: el arte.

El joven de 32 años platicó que desde siempre le ha gustado el teatro y bailar, por lo que este sábado llegó al centro de la ciudad, se instaló en el Andador Góngora y ahí -con ayuda de una bocina- comenzó a bailar flamenco al ritmo del Huapango de Moncayo. Aunque nunca había sido artista urbano, decidió que es el momento de cumplir sus sueños.

Desde lejos se notaba su alegría y gozo al bailar flamenco, ánimo que compartió con las personas que al ver algo diferente en el centro, de inmediato se acercaron a admirarlo.

Persigue su sueño

Rodolfo contó que la pandemia del coronavirus ha afectado a todos y dejó varias lecciones en las personas; a él en lo personal lo hizo reflexionar en “no dejar sus sueños para después”.

“Yo vendo medicina, pero pues no es mi gusto, a mí esto es lo que me gusta: ¡salir, bailar, actuar!, pero pues me da miedo, y ya hoy me decidí. Dije: si no nunca lo vas a hacer, ¡lánzate!. (…) Llevo cinco años vendiendo medicina, trabajo al que llegué por necesidad pero siempre me ha gustado el arte (…) Mi error es que cuando pude seguir una carrera en el teatro tuve miedo y cuando empieza a llegar la necesidad económica la vida te lleva por otros caminos”, platicó.

Y como la vida es corta e incierta, Rodolfo decidió cumplir su sueño y, aunque su fin no era que le dieran una moneda, fueron varias las personas que se acercaron a dejarle algún apoyo.

EZM