CANTADO. Cuando Ricardo Sheffield Padilla se resistía a ser el candidato de Morena a la alcaldía de León, lo hacía porque no quería enfrentarse a la noche de anoche.

PEOR QUE LA PRIMERA. Perder 2 veces contra su expartido el PAN, en menos de 3 años es demasiado. En 2018 ser candidato a la gubernatura fue un premio inesperado porque buscaba ser aspirante a la alcaldía leonesa y en 2021, ser el nominado a esa misma presidencia municipal, a la luz del resultado que se perfila, resultó un suplicio.

REFERENCIA. Porque, por el resultado que se perfila, será una derrota tan o más contundente que la que sufrió Ernesto Oviedo hace 3 años. Vamos a esperar las cifras oficiales pero el volumen de votación de Alejandra Gutiérrez podría ser superior al conseguido por Héctor López en 2018.

LOS MENSAJES. Y este descalabro de Sheffield que tendrá que confirmarse en las actas, dejará clara su dimensión en la frialdad de los números cuando se compare con el pasado. Si resulta que obtuvo menos votos que el candidato en esta ciudad en 2018, se reafirmará en los hechos que su abandono al PAN no lo perdonan los electores.

PARA BIEN. Paradójicamente, Morena podría tener un regidor más que hace 3 años pero eso se debería en mayor proporción a la pulverización de los otros partidos que a sus propios logros.

EL FUEGO AMIGO. Desde hace varios meses se rumoraba su posible regreso a Profeco en caso de derrota. Es probable que así ocurra pero sus sueños de ser candidato a gobernador en 2024, sin lugar a dudas, reciben un duro golpe que alegra particularmente a sus detractores internos en Morena, esos que aplaudieron que lo mandaran al matadero electoral.

TAPANDO EL OJO AL MACHO. Ayer solo lo acompañó la senadora Malú Micher y nomás no apareció en su cuartel de campaña para hablar de la jornada.

LA CHIQUILLADA POLÍTICA, EN VILO

ELLOS TAMBIÉN SUFREN. Todavía no se pueden establecer conclusiones para todos pero el PRI en Guanajuato, ayer quería tapar con retórica del pasado su falta de sustento para presumir algunos buenos resultados.

SIN ÁNIMOS. Su delegado Mauricio Ortiz Proal no se atrevió anoche a vaticinar ninguna victoria en algún municipio. Horas bravas se vienen para el PRI porque podría perder parte de lo poco que tenía y no presumir mucho más.

NI HABLAR. En el caso del Verde, tampoco había muchas ilusiones forjadas en los resultados de ayer empezando por León en donde la segunda incursión de Sergio Contreras no pareció mejorar mucho los logros de la primera..

SOÑAR NOCUESTA NADA. Movimiento Ciudadano mientras tanto, mantenía el optimismo. Su dirigente estatal Rodrigo González aseguraba que tendrían bancada porque su votación les daría 2 plurinominales.

ERNESTO PRIETO: CONTRA MARTÍNEZ EN TRIBUNALES

DE QUE ES BRAVO… Con la novedad de que en Morena, nunca han cesado las hostilidades ni siquiera en tiempos de campaña. Resulta que el flamante dirigente estatal Ernesto Prieto Gallardo que debiera ser la muestra de la conciliación e institucionalidad, impugnó la designación de David Martínez Mendizábal como candidato 2 a diputado plurinominal en el próximo Congreso local.

ALGO ES ALGO. Así que si alguien suponía que Prieto había aceptado el dedazo que no le benefició, se equivoca porque el pleito está en los tribunales electorales y amenaza con irse hasta las últimas consecuencias.

AHÍ NOMÁS. Y visto en perspectiva, tendríamos entonces a la segunda y a la tercera fuerza política en la entidad con sus primeras plurinominales impugnadas porque David Martínez es el número 2 en la lista de su partido y Ruth Tiscareño del PRI es la uno y está impugnada. Y los 2 tendrán que mantener encendida la veladora. No vaya a ser que del plato a la boca se les caiga la sopa.

LA DEL ESTRIBO….

La nota positiva del día fue que, salvo algunos incidentes en Apaseo el Grande y Moroleón, el Día D no resultó tan oscuro como algunos vaticinaban. La secretaria de Gobierno, Libia Denisse García dijo que los guanajuatenses salieron a votar en paz y sin mayores problemas. Menos mal.

RECORDAR ES VOLVER A GRILLAR

A 6 AÑOS DEL REGRESO DEL PAN EN LEÓN; EL REFRENDO

Hace exactamente 6 años, terminaba en León la pesadilla para Acción Nacional que solo duró 3 años: la de ser oposición en esta ciudad que había sido su bastión durante 24 años, es decir, 8 administraciones municipales.

Y hoy es la tercera elección en la que el PAN se alza con el triunfo, un triunfo con la mano en la cintura que no lo ha obligado a emplearse a fondo.

Tanto Héctor López Santillana en 2015 y 2018 como Alejandra Gutiérrez en este 2018 no tuvieron ningún problema para ganar la elección. Una calca las 3 campañas de quienes se sienten convencidos de ganar y que solo tuvieron que administrar la abundante ventaja que les dieron las encuestas desde el arranque.

Hace 6 años, tras una campaña en la que jugó siempre como puntero y no se metió en problemas ni se enredó en declaraciones ni respondió cuestionamientos, el panista se alzó con una victoria cómoda con más de 18 puntos de ventaja.

López Santillana recuperaba la Joya de la corona que en 2012 le había arrebatado el PRI y el Verde en una coalición con el partido Verde.

Toda una paradoja que la apuesta de López Santillana fuese la seguridad, tan golpeada en los últimos años y que sigue siendo una afrenta para los ciudadanos guanajuatenses y un pendiente no resuelto de los gobiernos panistas.

Hoy, los leoneses no están mejor en seguridad que hace 3 o 6 años cuando una serie de errores y frivolidades cometidos por el gobierno de Bárbara Botello abrieron la puerta de regreso al PAN que tampoco puede presumir muchas mejorías.

Hace 6 años el PAN recuperó León más por los errores del barbarismo que por sus aciertos. El blanquiazul ha aprovechado el desplome y división paulatino del PRI y en esta ocasión, el rechazo a Morena y los negativos de su candidato, el exalcalde Ricardo Sheffield Padilla quien no pudo alzarse como el adversario competitivo que algunos creían.

Fue pan comido y el blanquiazul puede erguirse nuevamente en ganador, ojalá no en soberbia. Hará falta mucho más para tumbarlos.

LA IMAGEN DEL DÍA

LA EUFORIA PANISTA Y SUS ASEGUNES

La euforia de Román Cifuentes Negrete desplegada anoche en el búnker de Alejandra Gutiérrez, su candidata a la alcaldía de León, era justificada si hablamos de los resultados que se perfilaban en los 3 municipios más poblados del corredor industrial (Irapuato y Celaya además del ya mencionado). Victorias apabullantes en todos.

Pero ayer no se habló de los puntos oscuros y adversos de la jornada para Acción Nacional que no tendrá felicidad completa.

Salamanca parece, seguirá siendo gobernada por Morena según admitían algunos panistas y en Silao, estaban encendidas las alarmas y las veladoras porque el panorama se tornaba oscuro en las primeras horas del conteo.

En San Miguel de Allende, la zona urbana pintaba tonos agridulces en el humor panista aunque confiaban en que el voto que siempre les favorece en la zona rural que es el último que llega, aclarara los nubarrones que había para Luis Alberto Villarreal y encendían la esperanza para el priista Mauricio Trejo.

De ahí en más, el PAN creía recuperar Acámbaro, Apaseo el Alto, San José Iturbide y Comonfort al igual que San Francisco del Rincón y Abasolo.

En cuanto a los distritos, ayer por la noche solo daban por perdido el de cabecera en Salamanca aunque peligraba el de Yuriria y si pierden Silao, podría estar en riesgo ese donde está postulada Melanie Murillo.

En el balance global, el PAN podrá presumir que Guanajuato sigue siendo uno de los grandes bastiones a nivel nacional y que aquí la 4T, no prende salvo en algunas regiones muy particulares.

La tarea del PAN es hacer examen de conciencia en aquellos municipios en los que termine perdiendo pero sobre todo que no los derrote la soberbia porque tendrán que hacer una disección del razonamiento de voto guanajuatense.

Sin duda, es un sí a los gobiernos panistas pero también es la reafirmación de un no a Morena y lo que representa la 4T. Victorias apabullantes como la de León no pueden montarlos en el ladrillo y creer que los electores aplauden todo.

El panismo guanajuatense es, sin lugar a dudas, el de mayor rechazo al lopezobradorismo. Pero no puede, otra vez, como ya ha ocurrido otras veces, derrotarlos la soberbia.