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Luz Zárate

Celaya.- La Central de Abastos en sus dos secciones no ha dejado de trabajar durante esta pandemia, debido a que los productos que ofrece son perecederos y de primera necesidad, pero aunque en su mayoría son alimentos los que ahí se ofrecen, los comerciantes reportan una baja en sus ventas de un 50 y hasta un 60%.

Los vendedores de cereales, de frutas, legumbres, hortalizas y huevo reportan disminución en las ventas y esperan que la contingencia termine ya pronto, pues se está deteniendo la cadena productiva y con ello temen que incremente aún más la delincuencia.

“Ha bajado un 60% en nuestras ventas, nuestros productos es lo más básico que hay pero sí ha bajado mucho la venta, no cerramos por la contingencia porque vendemos productos esenciales, pero sí tenemos las medidas de seguridad, tenemos nuestro tapabocas, usamos gel, astringente eso lo tomamos a cada rato, cuando se junta la gente les pedimos que se separen… Lo que vendemos es básico pero la gente que trabaja al día y va al día”, señaló Ricardo Ruiz, vendedor de semillas y cereales.

Martín Butanda, vendedor de frutas y verduras, coincidió en que las ventas han disminuido drásticamente, pues en los 20 años que tiene su negocio no se había vivido algo similar a la crisis causada por el Covid19.

“Han bajado las ventas hasta un 50% o 60%, sí se ha mermado la venta y eso que todos los días estamos abriendo normal, desde que se inició la cuarentena no hemos dejado de vender, no nos dijeron que tenemos que cerrar porque son alimentos perecederos, frutas, verduras frescas y es algo que la gente ocupa”, platicó.

Y aunque algunos vendedores y locatarios portan cubrebocas y usan gel, no todos lo hacen y lo mismo pasa con los clientes, algunos cumplen, otros no.

Ahí los dueños de las bodegas y empleados siguen laborando como cualquier otro día y debido a que hasta el momento no es un foco de infección siguen operando de manera normal, pero hay quienes sí tienen miedo y piden a la población tomar precauciones.

“Para los que dudan de que no es cierto lo del coronavirus, les pido por favor que tomen precauciones, nosotros estamos abriendo para abastecer a las familias, para poder vender, pero sí tenemos miedo, no todos, pues no todos creen, pero los que sí creemos por favor ayúdennos cuidándose, traigan cubre bocas, cuiden la sana distancia”, expresó Juana Flores.

Aunque en este momento no hay desabasto de productos, puede pasar que si cierran bodegas haya un incremento en algunos precios pues atendiendo a la oferta y la demanda y que habría quienes aprovechen la situación podría genera aumento en los precios y generará un impacto social y económico negativo para los pequeños, micro y medianos comerciantes que operan en el Mercado de Abastos y en la ampliación de éste.

“En todos los negocios tenemos gel y nos estamos sanitizando porque fue lo que nos pidió el municipio y la Secretaría de Salud, ahora nada más falta que nos ayude la gente quedándose en casa toda la familia y sólo venga uno o dos, pues sí hay familias enteras que vienen y que se traen a los niños o a las personas mayores, cuídense, y traigan cubre bocas, no s evale que por uno perdamos todos”, dijo Claudia Hernández.

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Celaya

Hasta antes de la pandemia, Daniel de 18 años vendía donas, pero comenzó la contingencia sanitaria y la gente dejó de salir a las calles y por lo tanto no tenía ventas

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Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Hasta antes de la pandemia por el coronavirus, Daniel Rivera de 18 años vendía donas, pero comenzó la contingencia sanitaria y la gente dejó de salir a las calles y por lo tanto no tenía ventas. Pasaron los días y los clientes no llegaban, tuvo que quedarse sin un peso en sus bolsillos para optar por irse a lavar parabrisas de automóviles en los cruceros.

Diana Laura Ortiz, es esposa de Daniel y también tuvo que salir a limpiar parabrisas de automóviles, pues no hay trabajo en este momento de la contingencia sanitaria. Platica que hay ocasiones que le da pena o que siente tristeza porque a veces no juntan entre ella y su esposo lo suficiente para comprar los alimentos del día y darle lo necesario a su hijo de dos años, pero diario sale con fe de que les va a ir bien.

Ellos lavan parabrisas en el crucero de la salida a Querétaro también conocido como Glorieta de los Fundadores, llegan a las 11 de la mañana y se van a las 6, aunque a veces se quedan más tiempo si no logran juntar el dinero suficiente.

Así como ellos, la señora Mary Velázquez a sus 85 años vende bolsitas de té de limón en ese mismo crucero, también tuvo que salir a trabajar pues con la contingencia se quedó sin ingresos y además le gusta trabajar.

En Celaya todos los cruceros de la ciudad se han llenado de personas que venden diferentes productos, otros hacen acrobacias y malabares, hay tragafuegos, músicos, organilleros y otros simplemente piden una moneda.

Y aunque las cifras que tiene el municipio reportan que el 32.5 % de los habitantes de Celaya sufren algún tipo de pobreza, en las calles se nota a personas que antes tenían un trabajo formal y ahora son vendedores ambulantes, algunos pepenan, otros piden limosna y otros hasta buscan en los botes de basura algo para comer.

“Está muy triste la situación desde que comenzó este virus, no hay dinero y no hay gente. Sí nos da miedo (contagiarnos), pero todo en esta vida es un arriesgue, también puede pasar una persona y que me atropelle, pero necesitamos para comprar alimento, tenemos un bebé, yo antes vendía donas pero dejó de salir la gente y me tuve que venir como limpiaparabrisas”, platicó Daniel.

Diana contó que los conductores a veces les dan tres pesos a veces 5, lo más que les pueden dar son 10 pesos, pero de “poco a poquito” juntan para llevarle comida a su hijo.

“Yo llevo dos meses, desde que empezó lo del coronavirus, yo estaba en la casa, él si trabajaba vendiendo donas, pero había veces que no vendía nada y como no se le vendían por eso se vino a trabajar y luego yo me vine con él”, platicó.

A la señora Mary también se le complicó la vida después de que inició la contingencia sanitaria, pues ella no cree que exista el coronavirus, pero sí le ha afectado en sus ventas.

“Yo voy a varias partes, yo vendo porque no tengo trabajo, estoy enferma y no tengo quien me ayude, por eso lo hago. Me traigo mis hierbitas para comprar mis medicinas… a veces sí se vende a veces no, porque, así como están las ventas, además que no hay trabajo, que ya no compran”, contó.

Muchas de las personas que se han instalado en las salidas y entradas de Celaya, platicaron que debido a que se cerró el Jardín Principal, la Calzada, la Alameda y otras áreas públicas tuvieron que emigrar a las avenidas, a las diferentes calles y ejes viales; otros platicaron que se quedaron sin trabajo y en este momento no hay contrataciones y otros ya no pueden vender en las plazas y tuvieron que cambiarse a los lugares donde sí hay movilidad.

Los limpiaparabrisas, los organilleros, los artistas urbanos, los vendedores, los que hacen acrobacias e incluso quienes sólo piden unas monedas ponen su esperanza en los conductores, que, aunque no todos les dan dinero, algunos les obsequian comida o una moneda.

Todos aseguran que acuden a los cruceros en busca de una moneda para poder sobrevivir en el día a día.

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Celaya

Agustín Pineda señaló que el municipio puede apoyar a los pobladores en la gestión de recursos y que la CEAG retome el proyecto para solucionar la problemática en Rincón de Tamayo

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Luz Zárate

Celaya.- La problemática de contaminación que generan los canales de aguas negras que hay en Rincón de Tamayo y con las cuales se riegan las tierras de cultivos, que además al desbocarse se esparce en las calles y se meten a los domicilios, y en consecuencia generan enfermedades en sus pobladores, es responsabilidad de la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato (CEAG).

Así lo afirmó el regidor que preside la Comisión de Agua en el Ayuntamiento y que forma parte del Consejo Directivo de la Jumapa, Agustín Pineda Soto, quien señaló que el municipio puede apoyar a los pobladores en la gestión de recursos y que la CEAG retome el proyecto para solucionar la problemática en Rincón de Tamayo, pero no es responsabilidad directa de la administración municipal, dijo.

“La situación de ese canal de aguas negras, es un canal de riego agrícola, esos son competencia de Conagua, a través de la Comisión Estatal de Agua, ya la población de Rincón de Tamayo, el problema tiene varios años, lo que sucedió fue que la comunidad ha crecido al margen derecho y al margen izquierdo de lo que inicialmente era un canal de riego para los ejidos y las tierras de producción agrícola, pero el que estén utilizándolo para tener descargas de aguas residuales obedece a otro nivel. Al día de hoy ese canal y el pozo de agua no forman parte de los bienes de la administración de Jumapa, están bajo la administración del propio comité de agua”, manifestó Pineda Soto.

Correo publicó que más de 300 familias de la comunidad de Rincón de Tamayo son afectadas por las aguas negras que se transportan por los canales de riego y que al desbordarse corre por las calles y entra a las casas de los vecinos, lo que les ha provocado enfermedades renales, digestivas y dermatitis.

Pero además con esta agua se riegan los campos de cultivo de alfalfa de la zona, la cual se usa para la elaboración de pacas y se vende como alimento para animales.

Por lo que los vecinos exigen la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales y se tape el canal de aguas negras que está abierto. Sin embargo, el Municipio les pide que consigan un terreno de 3 mil 150 metros cuadrados, con costo de 17.5 millones de pesos, dinero con que los vecinos no cuentan.

José Alberto Acosta Jiménez, Coordinador del Consejo Comunitario de la comunidad, señaló que tienen más de una década solicitando a las autoridades municipales que les resuelvan el problema y aunque existe desde el 2011 un proyecto en la Comisión Estatal del Agua para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, ninguna administración les ha ayudado a resolver el foco de infección que se genera en la comunidad, principalmente en la colonia La Venta.

Al respecto, el presidente de la Comisión de Agua en el Ayuntamiento aseguró que el municipio los puede apoyar en la actualización del proyecto de la Planta de Tratamiento y tapar el canal, pero la aportación de recursos y su realización corresponde a la Comisión Estatal del Agua en Guanajuato (CEAG).

“Definitivamente es de cancha estatal, si tiene el estado conocimiento del problema, hay proyectos que se hicieron años atrás, sólo hay que tener las actualizaciones, por parte del municipio, por parte de la autoridad podemos apoyarlos y acompañarlos en este caminar, pero la solución no es fácil porque implica presupuestos que son del Estado y probablemente gestión a nivel federal, ese canal y el pozo no forman parte de la administración municipal”, se deslindó.

Pineda aceptó que existe un grave problema de contaminación y de salud pública, pero destacó que el tema puede traer tintes políticos, pues hay personas oportunistas que se aprovechan de esos temas.

“Creo que sí puede haber un tinte político, quiero dejar muy clara que mi oficina es de puertas abiertas, lo que lleva esta administración nunca ha puesto un pie en esta oficina esa persona”, señaló Pineda.

Y respecto a las peticiones y escritos que ha llevado el Consejo Comunitario a las autoridades, el regidor señaló que las peticiones no tienen que ver con el problema de contaminación, sino con cuestiones administrativas.

“El Consejo comunitario ha solicitado información que obedece a la organización del Comité de agua, quieren saber metros cúbicos, cuestiones de tarifas, de compensaciones que puedan tener los integrantes del Comité de agua, pero los escritos que dejaron no tienen que ver con la Planta de tratamiento o la loza que se necesita para taparlos”, señaló.

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Celaya

Sin embargo, esta cifra aún está alrededor del 40 por ciento del uso en una temporada normal, aunque este incremento en el uso del transporte público no es motivo para aumentar el número de unidades o reducir la frecuencia de rutas

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Foto: Roberto Lira

Roberto Lira

Celaya.- Tras reactivación de algunos comercios el uso del transporte público incrementó en un promedio de 13 mil usuarios por día está semana, sin embargo, esta cifra aún está alrededor del 40 por ciento del uso en una temporada normal.

El director de Movilidad y Transporte Público, José Trinidad Martínez Soto, informó que a partir de este lunes se ha tenido un incremento en el uso del transporte público que se mantenía en las últimas semanas entre los 80 mil y 90 usuarios. Este lunes se registró un uso de mayor a los 106 mil usos, el martes alrededor de 98 mil y el miércoles 97 mil.

Martínez Soto mencionó que este incremento en el uso del transporte público no es motivo para aumentar el número de unidades o reducir la frecuencia de rutas, ya que los 300 camiones que se encuentran circulando mantienen una oferta de 120 mil asientos.

Asimismo, el funcionario señaló que sigue siendo una prohibición llevar usuarios de pie en el transporte público, sin embargo, en rutas suburbanas se tiene una tolerancia de unas cinco personas máximo de las siete a las nueve de la mañana, debido a que la frecuencia de las rutas llega a ser hasta de una hora y esto complicaría los ingresos a trabajar a muchas personas, sin embargo, en rutas urbanas, no se debe llevar personas de pie en las unidades, por lo que se debe denunciar cuando se detecte esta situación.

De la misma manera, el director de Movilidad y Transporte Público resaltó que las medidas de higiene continúan realizándose.

Dijo: “Como hablamos que estamos en rojo las medidas siguen siendo las mismas, en cuanto a aplicar el cloro y la limpieza de las unidades, medir la temperatura de los operadores, que lo estamos haciendo a diario, también seguimos insistiendo en el uso de cubrebocas para los usuarios y que sigamos saliendo para lo que es estrictamente necesario”.

Martínez Soto resaltó que en temporadas normales el promedio semanal oscilaba entre los 235 milusos, los días de mayor abordo llegaban a rebasar los 242 mil, los días bajos alrededor de los 180 mil usos, por lo que actualmente el uso del transporte público se mantiene en promedio el 40 por ciento de lo cotidiano.

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G.R

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