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Yadira Cárdenas

Salamanca.- Fernando Olivares es uno de los ocho productores de ladrillo del municipio que realiza esta labor desde que era niño, oficio que aprendió de su abuelo y ahora ha enseñado a sus hijos. Actualmente, Fernando se prepara para dejar su tradicional horno y entrar al proyecto del Parque Ladrillero, aunque señala que si se trata de buscar reducir la contaminación se debe comenzar con las industrias como CFE y Pemex.

Olivares continúa un poco reacio a dejar su horno, su patrimonio y la fuente de empleo que hizo su abuelo hace más de 80 años para elaborar ladrillo y mantener a la familia; sin embargo, reconoce que el cambio al Centro de Trabajo de la Industria Sustentable de Insumos de la Construcción de Salamanca (Parque Ladrillero) es para contribuir a mejorar el medio ambiente, no obstante —señala­— las autoridades deben de ser parejas y “poner en orden a las industrias”.

“Yo utilizo estiércol al final de la quema y gas para empezar a calentar, pero el verdadero problema de la contaminación son las empresas grandes y ni quién les diga nada. La refinería y la termoeléctrica son las que hacen su relajo: avientan humos que no sabemos ni qué sea, pero es algo que nunca se va a ganar, y a ver,  cuándo se ha visto algo grande o humo de ese en las ladrilleras”.

Señala que ha estado en el proceso de capacitación y pruebas del nuevo Parque Ladrillero, sin embargo, aún no hay noticias para empezar a operar en el sitio.

“Ya vimos los hornitos y son como unos piloncillos, a esos les caben como 5 mil ladrillos y aquí podemos hornear hasta 8 mil. Además, en la última prueba los ladrillos no salieron colorados y es lo que busca la gente, pero dicen que son pruebas y vamos a seguir esperando para que quede listo como debe funcionar”.

Mientras tanto, Fernando Olivares y sus hijos continúan trabajando en su horno, y aunque hay días en que disminuye la demanda, al menos sale para irla pasando y cubrir las necesidades de la familia.

ndr