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Remedios Varo y su estilo alejado a la época

Juana Adriana Rocha

Guanajuato.- Remedios Varo murió a los 54 años, en el momento en que su estilo se consolidaba y alcanzaba su momento más productivo.

Vivió entre España, Francia y México, huyendo de las guerras y en busca de inspiración. La pintora nació el 16 de diciembre de 1908 en Gerona. Hija de padre librepensador y madre católica, recibió su nombre en honor a la virgen de los Remedios.

El círculo artístico

Desde pequeña mostró habilidad para el dibujo, así en 1924 ingresó a la Academia San Fernando, de donde años antes fue expulsado Salvador Dalí.

En 1930 se casó por primera vez con el también artista Gerardo Lizárraga. Ambos aprovecharon esa unión sólo para poder mudarse a París, epicentro del arte en la época. Más tarde regresarían a Barcelona.

Remedios trabajó sobre todo ilustrando campañas publicitarias. Pero fue incursionando en el ambiente artístico. En 1932 conoció a Óscar Domínguez, quien jugaría un papel importante en su historia.

En 1936 conoce al poeta surrealista, Benjamín Péret, quien le presenta a André Breton, Max Ernst, Victor Brauner, Joan Miró, Wolfgang Paalen y Leonora Carrington. Al respecto, la artista declararía: “estuve junto a ellos porque sentía cierta afinidad. Hoy no pertenezco a ningún grupo; pinto lo que se me ocurre y se acabó”.  Remedios nunca se autonombró surrealista, aunque su obra se catalogue como tal.

Prisión y exilio

La guerra civil española y la segunda guerra mundial, trastocaron la vida de Remedios Varo. Se sabe que entre 1939 y 1940, periodo que coincide con la invasión de París a manos de Hitler, estuvo en prisión, aunque se desconoce el motivo en específico. Ella nunca habló del tema.

Junto con Péret y otros artistas se mantuvo oculta en una villa de Marsella, y a finales de 1941 viajó a México. En nuestro país la mecenas Eva Sulzer apoyó su carrera en particular.

Tras una pacífica separación de Péret, de quien fue eterna musa, Remedios unió su vida a la del médico e intelectual Walter Gruen.

“Lo que importa es la obra, no la persona”, creía Remedios Varo. Pese a las impactantes y traumáticas experiencias que vivió a partir de los años treinta, sus dibujos y pinturas reflejan un viaje interior.

Ávida de conocimiento, mostró interés por la alquimia, las plantas curativas, el psicoanálisis, la medicina, el cómo operan las máquinas, más que por el arte que se hacía en la época. Así logró un estilo propio, sólo semejante en vagos aspectos con el de su entrañable amiga Leonora Carrington. Y es que las dos habitaban el mismo mundo.

1930 -1940. En esta década encontramos en su mayoría cadáveres exquisitos, obra emblemática de los surrealistas.

1940 – 1950. En este periodo, las torres son una figura recurrente (que prevalecerá hasta sus últimas y más elaboradas pinturas). Remedios comenzó a dibujar personajes flacos, de ojos enormes perdidos en la nada.

1950 – 1960. El estilo de Remedios Varo se consolidó en esta década. Obras como ‘Visita inesperada’, ‘Coincidencia’, ‘Presencia inquietante’, abordan el tema de las sombras, los dobles, también recurrente en su trabajo.

1960 – 1963. En sus últimos años de vida, Varo tuvo su etapa más productiva. En estos años pintó el famoso tríptico que incluye ‘Hacia la torre’, ‘Bordando el manto terrestre’ y ‘La huida’. También, algunas de sus pinturas más reconocidas como ‘Mujer saliendo del psicoanalista’ y ‘La llamada’.

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