Agencias

Los Ángeles.- El auge y la caída de Britney Spears es uno de los relatos favoritos de la cultura pop, una historia llena de escándalos, imágenes impactantes y titulares rocambolescos tras los que perdió su identidad. La cantante no tiene control de su vida desde el 2008, pero un movimiento quiere liberar a la ‘princesa del pop’.

La tutela por la que su padre supervisa todos los aspectos de su vida (financiero, profesional y médico) desde hace más de 10 años, es el objeto de estudio del documental que acaba de estrenar el ‘The New York Times’.

La novedad de ‘Framing Britney Spears’ es que despierta una empatía hacia la cantante de ‘Toxic’ que muy pocos habrán sentido hasta ahora.

Las portadas y los memes de Internet lapidaron a Spears bajo la idea de que era una mujer loca que tocó fondo en 2007 cuando se rapó la cabeza, atacó con un paraguas a un paparazzi y perdió la custodia de sus hijos.

Lo que muchos desconocen de la artista es que antes de provocar al personal bailando con una serpiente en una de las actuaciones televisivas más valoradas de la historia, Spears soñaba tanto con ser cantante que sus padres se endeudaron para que pudiera salir de su pequeña ciudad de Misisipi y probar suerte en la Gran Manzana.

Según sus viejos amigos, cuando la cantante volvió a su pueblo convertida en estrella repartió 10 mil dólares en billetes de 100 a sus vecinos deseándoles ‘Feliz Navidad’.

Ahora, a sus 39 años, Spears vive sin poder tomar ninguna decisión que no pase por la aprobación de su padre, Jamie Spears, tras una decisión judicial de 2008.

Entonces se consideró que la cantante estaba incapacitada para llevar las riendas de su vida al ingresar en un centro psiquiátrico por su comportamiento errático y problemas con las drogas.

Lo que parecía razonable en aquel momento comienza a extrañar a muchos. Spears salió rehabilitada, publicó varios trabajos discográficos, ganó premios y fue protagonista de un espectáculo fijo en Las Vegas que se convirtió en uno de los más exitosos de la historia al recaudar medio millón de dólares cada noche durante meses.

Pero todo ese dinero está en manos de su padre y un grupo de abogados. La artista se ha opuesto a que siga controlando su tutela a ese nivel, habitualmente reservado para personas con Alzheimer o mínimas capacidades cognitivas.

¿Si Britney puede actuar y generar todo ese dinero, estará tan incapacitada? Se preguntan los defensores del movimiento #FreeBritney (liberen a Britney).

LC