Karla Silva

Silao.- La desorganización que en el tema comercio prevalece desde hace décadas en el Municipio de Silao, ha provocado conflictos entre locatarios del mercado “González Ortega”; este miércoles se realizó la reinstalación de dos vendedoras tras un juicio prolongado por 15 años.

Tras ganar un amparo ante la autoridad judicial federal y luego de meses de insistencia, el Departamento de Mercados citó a las señoras Petra Pacheco Núñez y a Ma. Elena Guerrero Negrete, esta última de 72 años de edad, quienes han dedicado su vida a la venta de tortillas artesanales, nopales, aguacates y quesos en el espacio derecho de la segunda entrada al mercado, sobre la calle Morelos. La entrega se realizó con presencia de la fuerza pública.

En un texto dirigido el 30 de enero de 2020 al presidente de la Comisión de Servicios Públicos Municipales. J. Cruz Rangel Pérez, tanto Petra como Ma. Elena Guerreo, relataron que cerca de las 8:00 horas del día 23 de ese mismo mes, como de costumbre, se disponían a iniciar la venta de nopales y tortillas artesanales, pero su equipo de trabajo había sido movido al pasillo y en su lugar fueron colocadas sillas y una mesa propiedad de la señora Manuela Blancarte Galván, quien vende pollo rostizado en el costado izquierdo del pasillo. La Administración de Mercados entonces a cargo de Leopoldo Verver y Vargas, había referido una resolución emitida en 2007 a favor de Manuela, misma que según las señoras, fue presentada incompleta.

Gustavo Grajeda Lechuga como administrador de Mercados, en el oficio 050 de fecha 11 de agosto de 2017 reconoció el espacio en favor de Petra, pero Leopoldo se negó a dar cumplimiento. Las afectadas perdieron sus productos perecederos e insistieron en ser atendidas; no hubo respuesta pese a que Jurídico Municipal conoció el expediente y dio la razón a ambas. Desde el 23 de enero trabajan a la intemperie.

La situación se prolongó hasta el 27 de enero, cuando se dio a conocer que había nueva administradora de Mercados, Verónica Raigosa Lara, quien citó a las partes para el día siguiente. Ahí se llegó al acuerdo de que Petra y Ma. Elena ocuparían cada una 1.5 metros de espacio después del pilar en el lado derecho y el resto, Manuela, quien se negó a cumplirlo.

Manuela también se dice también afectada, pues defiende que su convenio de concesión administrativa le fue otorgado en 1993 y que abarca la portada completa; no especifica qué actividad comercial realizará. En los otros siete accesos al mercado los comerciantes trabajan medias portadas.

Desde la construcción del mercado, hace más de cuatro décadas, seis mujeres, familiares de Petra y Ma. Elena, ya ocupaban el lugar para la venta de alimentos. Pese a los ordenamientos, el conflicto prevalece entre las partes, debido a que la autoridad municipal ha sido omisa en el cumplimiento de sus obligaciones y en el control del comercio fijo y semifijo.

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LC