La mesa del rincón Opinión

Regreso a clases, oportunidad de trascender

Mañana reinician las clases del ciclo 20- 21, luego de unas vacaciones de fin de año bajo el estigma de la pandemia, aunque nuevamente de manera virtual. Así el sistema educativo regresa al reto de coordinar acciones desde casa, disponiendo del Internet como principal medio de enlace maestro-alumno y sujeto a sus condiciones.

De manera simultánea, el modelo educativo se podrá complementar con las ‘clases’ que las televisoras proporcionarán mediante el programa ‘aprende en casa’, aunque la pertinencia académica aún navegue en la incertidumbre. Según el INEGI, solo el 56.4% de la población escolar cuenta con servicio de Internet y únicamente el 44.3% cuenta con una computadora en casa, lo que sigue complicando el aseguramiento del aprendizaje.

A las complicaciones técnicas que limitan la operación del sistema educativo, habrá que sumar la problemática emocional que viven muchos de los hogares que han padecido la pérdida de alguno de sus miembros o que sufren con algún enfermo en casa. No se debe dejar de considerar que el terrible acecho del coronavirus mantiene ahora al estado en ‘alerta máxima’ y que ya alcanzamos los 90 mil infectados y los 6 mil 200 muertos.

Cierto que ya han llegado algunos miles de vacunas al país, al estado no le ha tocado aún el beneficio de verlas y comenzar su aplicación, por lo que es creíble que falte rato para pensar en una normalidad confiable. Bajo la estela de la pandemia nadie se puede sentir libre de riesgo, incluso nuestro gobernador Diego Sinhue y varios políticos más han sido víctimas del virus pandémico.

Así conforme las condiciones sanitarias reinantes, el modelo educativo seguirá bajo fuego y los retos a la orden del día, implicando la urgente necesidad de que la Secretaría de Educación se enfoque en el desarrollo de proyectos didácticos, que innoven la práctica pedagógica y fortalezcan los recursos que cada maestro ejerce para rescatar lo más posible el avance de sus alumnos.

Parece que ha llegado la oportunidad para que la mentefactura académico-administrativa genere alternativas innovadoras, diseñando un prototipo de educación a distancia que permita desarrollar las competencias básicas de cada nivel escolar y establezca un control de daños adecuado. Ciertamente que el reto demandará un despliegue fastuoso de medios, pero la preservación académica de nuestros niños, niñas y jóvenes bien lo vale.

Ahora caería bien se constituyera un colegiado de expertos educativos e instancias involucradas en el tema, para que cual ‘cuarto de guerra educativo’ analicen y discutan a la luz de las ciencias de la educación, el entramado metodológico que inaugure el ingreso de nuestro estado al modelo de la educación del futuro.

La enseñanza educativa que la pandemia nos ha mostrado no se reduce al hacer desde casa lo que antes hacíamos en las aulas, sino a pensar e inventar un sistema visionario que rediseñe el currículo y genere una serie de estrategias instrumentales, que pongan en la mano de cada estudiante los dispositivos técnicos y recursos didácticos que le abran las puertas a la evolución de los procesos de enseñanza aprendizaje, que le transporte a la educación de la nueva era, la era de la ciencia, el conocimiento y las destrezas metaescolares.

Ya es tiempo de repensar la educación, abriendo los procesos formativos más allá de la escuela, de potenciar el uso de los recursos tecnológicos y capitalizar las posibilidades de la virtualidad, ampliando los horizontes educativos y haciendo del cúmulo de experiencias de vida de nuestros estudiantes, la oportunidad para des-anquilosar nuestro sistema educativo, actualizando la forma de abordar las ciencias, el arte, la lengua, las matemáticas, y el acceso al conocimiento. Caso contrario de nada servirá el sacrificio al que nos ha sometido esta pandemia y vana la labor de esta administración.

Las grandes crisis paradigmáticas deben aprovecharse para fecundar modelos superiores.

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