Staff Correo*

Estado.- Mientras algunos menores de edad disfrutarán su día junto a su familia o con actividades en línea con sus compañeros de clase y profesores, otros infantes continuarán su jornada en la vía pública.

Muchos esperan alguna golosina o en el mejor de los casos un juguete para celebrar, mientras siguen trabajando para conseguir la comida del día.

Solo sueña con un carrito nuevo

Ricardo, tiene solo 4 años de edad pero ya trabaja junto a sus padres en los cruceros, ofreciendo galletas y dulces típicos tradicionales. Él solo sueña con recibir un nuevo carrito de juguete.

A su corta edad, sabe que la vida no es fácil.  Hace unas semanas llegó a Irapuato con sus padres y hermanitos y sin importar las condiciones climáticas, sale a diario con su familia para vender dulces típicos a los peatones, automovilistas, ciclistas y motociclistas.

Ricardo debería cursar el primer grado de preescolar, pero sus padres desconocen los trámites para ingresarlo y tampoco tienen acceso a redes sociales para seguir la escuela a distancia que inició el año pasado con la pandemia por coronavirus. 

Bajo los intensos rayos solares, cuando la luz verde del semáforo se activa, Ricardo aprovecha los pocos minutos para jugar un ratito con su carrito de carreras amarillo en los camellones. No desperdicia el tiempo, ríe a carcajadas con el pequeño auto aboyado y oxidado.

Luego de que el pasado jueves se enterara que sería el día de los niños, Ricardo, que habla poco español, entendió que podría recibir un juguete y apoyado por su padre respondió que le gustaría recibir un nuevo carro de carreras amarillo, para sustituir a su viejo compañero de aventuras.

Pasó de la niñez a mantener una familia

Ángel decidió abandonar la niñez y pasar sin tomar intermedios a las responsabilidades de un jefe de familia. Mientras esperaba que cambiara a rojo el semáforo del crucero en el que trabaja desde enero de este año, el adolescente de 16 años de edad, compartió que dejó la secundaria, los juegos y demás actividades de la niñez, para limpiar parabrisas y llevar el sustento a su nueva familia. 

“Ya había trabajado antes, pero regresé hace 3 meses al crucero porque estoy juntado con una morra y le llevo de comer”, compartió Ángel. 

Aunque por su edad todavía debería festejar, confesó que dejó de estudiar el primer grado de secundaria porque era “muy burro”, reprobó varias materias y nunca le atrajo el estudio. 

“El mejor regalo del día del niño es que los polis me dejaran trabajar para siempre en el crucero, me gusta mi trabajo, la gente es bien chida a veces me dan de propina hasta 15 pesos por carro”, dijo Ángel. 

La jornada de trabajo del menor empieza a las 5 de la mañana y termina a las 11 de la noche, en cada periodo de luz roja, limpia los parabrisas de hasta 3 vehículos y recauda en promedio al menos 350 pesos. 

“No creo que mi trabajo sea peligroso a mí me gusta porque dan bien harto dinero”.

Desde Chiapas hasta León

Valentín, tiene 12 años de edad proviene del estado de Chiapas, dejó la escuela hace un mes para venirse a trabajar a León, que es mismo tiempo que ha trabajado en el crucero del bulevar Adolfo López Mateos esquina con Malecón del Río. 

El niño de 12 años de edad comentó que sí iba a la escuela, cursaba el sexto grado de primaria, cuando vivía en San Cristobal de las Casas, Chiapas, pero la situación económica en casa no era buena y ahora tampoco; diariamente saca 100 pesos por limpiar parabrisas. Ese dinero lo utiliza para comer. 

Valentín no recuerda cuándo fue la última vez que festejó el Día del Niño, porque año con año viene a trabajar a estas tierras. 

Con una playera en color negro, unos zapatos rotos,  una gorra que lo cubre del sol, una botella de plástico y un pedazo de llanta, sale todos los días a las calles para llevarse un pan a la panza. 

En ese crucero no es el único que trabaja como limpiador de parabrisas, también está su hermano Daniel que tiene un año menos que él y su hermano más grande que tiene 17 años de edad. 

Tiene prohibido hablar

Luis a sus 13 años desconoce lo que es celebrar el Día del Niño, su vida ha sido andar de ciudad en ciudad con su familia para hacer malabares en las esquinas y ganarse unas monedas, lo mismo que Lupita de nueve años, quien viaja a diario desde la ciudad de Irapuato para pedir dinero en los cruceros, ambos menores son supervisados por sus padres, y tienen prohibido dialogar con las personas.

En la Avenida Valle de Santiago frente al Panteón de la Cruz, en Salamanca se puede ver a Luis haciendo malabares con unas pelotas entre los vehículos, mientras en el camellón su hermano menor Juan, de seis años de edad espera el alto del semáforo para hacer lo mismo.

Apenas ven que alguna apersona se acerca y de inmediato se ponen en alerta, con pocas palabras y desconfianza, Luis señala que llegó junto con su familia hace una semana a Salamanca, son originarios de Chiapas, y vienen de ciudad en ciudad realizando la misma actividad para ganarse unas monedas.

Desconoce que se celebra el 30 de abril pues para él y su hermano todos los días son los mismos, llegar a algún crucero y bajo la supervisión de su papá pedir unas monedas, “ya no se nada” dice con nerviosismo y se aleja, se le pregunta si  tiene prohibido platicar con las personas, y solo asienta con la cabeza.

En México

El INEGI contabiliza 31.8 millones de niñas y niños de 0 a 14 años de edad, un 25% de la población del país.

El matrimonio y el trabajo infantil aumentaron en 2020 respecto a 2010 y actualmente, 6 de cada mil niñas de 12 a 14 años se han unido o casado, y 122 de cada mil menores trabajan.

El 6.5% de la niñez en México tiene alguna discapacidad, condición mental o limitación para caminar, subir o bajar, ver aun usando lentes, hablar o comunicarse, oír aun usando aparato auditivo, vestirse, bañarse o comer, recordar o concentrarse.

En las últimas tres décadas, las defunciones de menores de un año han disminuido un 65%.

En Guanajuato

De acuerdo al censo de 2020 en el estado habitan 6 millones 166 mil 934 personas y de estas  el 26.5% son niños de 0 a 14 años lo que significa 1 millón 634 mil 375 niños.

786 mil niños de entre 8 y 14 años saben leer y escribir, pero casi un 5% de los niños en edad de ir a la primaria no acuden y  12 de cada 100 no van a la secundaria.

Las tasas de mortalidad infantil se han reducido y según INEGI en el año 2019 murieron 1 mil 132 niños menores de un año edad principalmente de enfermedades aunque en pocos casos también por hechos violentos.

Alrededor del 1.95 por ciento de la población de 0 a 18 años de edad tienen alguna discapacidad  en Guanajuato.

Guanajuato se encuentra en tercer lugar a nivel nacional en niños que no asisten a la escuela. Lee más del tema AQUÍ.

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*Con información de Nancy Venegas, Jessica de la Cruz y Daniel Moreno

LC