Redacción

Canadá.- Un par de iglesias fueron destruidas y dos más quemadas en la región de Okanagan, Columbia Británica, Canadá, tras el descubrimiento de los cuerpos de más de 750 menores indígenas en un internado operado por la Iglesia Católica.

Las tumbas se encontraron en la Escuela Residencial Indígena Marieval, la cual operó desde 1899 hasta 1996 donde ahora reside la tribu Cowessess, a 140 kilómetros del este de la ciudad de Regina, capital de la provincia de Saskatchewan, que fue demolida, pero la Iglesia y el cementerio fueron conservados.

Fue el 27 de mayo cuando se anunció el primer hallazgo de los restos de 215 menores indígenas –algunos de apenas 3 años de edad- en los terrenos del antiguo internado de Kamloops.

El 24 de junio se informó del descubrimiento de 751 tumbas sin marcar en terrenos del otrora internado de Marieval. Seis días después un nuevo hallazgo conmocionó al mundo.

Otras 182 tumbas sin nombre fueron halladas en la antigua Escuela de la Misión San Eugene, cerca de Crankbrook. Se cree que son los restos de niños de entre 5 y 13 años.

Hasta la década de 1990, unos 150,000 jóvenes indígenas, inuit y mestizos fueron matriculados por la fuerza en 139 de estas escuelas residenciales.

Ahí los estudiantes fueron abusados física y sexualmente por directores y maestros, que los despojaron de su cultura e idioma.

Una comisión creada para investigar lo ocurrido en estos centros entregó en 2015 un informe donde concluyó que se trató de un “genocidio cultural”.

Los hallazgos recientes han desencadenado una ola de reacciones para que el gobierno brinde toda la ayuda posible para encontrar, identificar y conmemorar a los menores desaparecidos.

Ahora, diversas voces exigen que el Papa se disculpe, que la Santa Sede cubra las deudas pendientes en materia de indemnizaciones y abra archivos para apoyar en las pesquisas.