Lo siento, pero por más que trato de entender, no lo logro. Definitivamente, hay un vacío de información que no conocemos porque queda en un espacio oscuro, oculto para la opinión pública. Lo poquito que conocemos parece la punta de un iceberg y, por lo tanto, tratar de resolver la ecuación con la mayor parte de las variables debajo del agua es prácticamente imposible. No obstante, no podemos evitar preguntarnos ¿qué pasó con el general Cienfuegos?

La interrogante se hace más grande por los contrastes tan evidentes que alcanzamos a percibir. Por un lado, hace unas semanas, nos enteramos de que el exsecretario de la Defensa fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles, enseguida nos dicen que fue esposado y que se le practicó el protocolo que se da a criminales de alta peligrosidad. Por el otro, sabemos que el general secretario fue enviado de regreso a México y que al pisar territorio nacional se fue a casa con los suyos. Claramente, hay un espacio de información que sólo podemos llenar con especulaciones.

Es decir, primero lo tratan como un maleante ultrapeligroso al que hay que encerrar siguiendo procedimientos muy estrictos y luego se le deja libre, como quien le abre la puerta a un gorrioncillo para que pueda volar fuera de la jaula. ¿Cómo se operó ese cambio tan contundente? Por supuesto, entre una escena y la otra hay una historia que no conocemos y por eso, no entendemos.

Se darán múltiples explicaciones, pero aquí los silencios son importantes. Hablan más las palabras que no se pronuncian que las que estamos escuchando. Porque, díganme si no es absolutamente inusual que la Fiscalía que presenta cargos ante un juez para que se lleve a juicio a una persona, de pronto, así sin más, se desista de esos cargos. ¿Será que esos cargos iban a ser insostenibles en el proceso del juicio? Si eso es así, podríamos inferir que alguien se precipitó y acusó sin bases a alguien que puede o no ser inocente.  En esta circunstancia, a la jueza que le tocó el caso no le quedaba otra alternativa más que optar por el desistimiento de los casos y decretar la terminación del procedimiento, por lo que ordenó la inmediata libertad del sujeto. Eso, podríamos asumir fue lo que pasó con el general Cienfuegos, ¿será?

Y, como el borrachito del chiste, puede ser que sí o puede ser que no. Pues sí, así nos traen. Todo este tema está rarísimo. La duda se infunde porque no existe una explicación, más bien, nos llegan girones de información, sólo logramos ver pedacitos de la verdad que emerge desde el fondo. Nos confundimos porque tampoco vemos una disculpa ofrecida, si es que el general es inocente. Pero el subtexto nos hace creer que, si no se le descarga de la culpa, por algo será.

Y, luego está lo que nos cuentan sobre este tema desde Palacio Nacional. Las versiones cambiaron en cuestión de semanas. Al principio, vimos al señor presidente celebrando la detención y ahora va presumiendo el acuerdo de liberación del general Cienfuegos como un logro de la confianza en la relación entre México y Estados Unidos. ¿Un logro por qué? Porque al final se liberó a un mexicano inocente o cuál es la razón por la que el regreso del exgeneral secretario se considere un logro.

Lo que no se dice es la respuesta al rompecabezas. Me temo que es un éxito para la 4T ya que el sustento de este gobierno se ha cimentado en mucha medida por la relación que esta administración tiene con el Ejército. Entonces, si la situación lo tenía apremiado, López Obrador ya pudo pasar el trago gordo y amargo que representaba la detención del general Cienfuegos.

 Por lo que se ve, el caso representó un trabajo diplomático en el que se hilo fino. Marcelo Ebrard se ocupó de lo suyo y triunfó, pero le hereda a la Fiscalía General de la República un asunto que parece una papa caliente. Ahora es problema de Alejandro Gertz Manero quien, sin haber comprado el boleto, ya se sacó la rifa del tigre.

Toca a la Fiscalía construir un caso desechado por el sistema de justicia estadunidense, que generalmente es poco proclive a los errores. Si no lo juzgaron allá, ¿lo juzgarán acá? Será al fiscal al que le toque contestarnos y resolvernos las dudas. Es una prueba de fuego para que nos demuestre su capacidad de ir detrás de la justicia. Ojalá logre ser una balanza equilibrada que no se lleve entre las patas a un inocente o exonere gratuitamente a un culpable. Ojalá sea capaz de despejarnos las dudas, que sea transparente y por fin sepamos qué fue lo que pasó con el general Cienfuegos. Lo merece él y lo merece México.