La vulnerabilidad de la naturaleza humana, está hoy más evidente que nunca y el valor de la solidaridad debe movernos, pues lo que ocurre en la casa del vecino podría también suceder en la propia.

El asesinato del señor diputado Acosta Cano, debe movernos a profunda reflexión así como hacer patente nuestra solidaridad a sus correligionarios y a la ciudadanía en general, pues se trata de un político en activo, de un ciudadano que en diversas ocasiones tuvo la oportunidad de servir al Estado, sin escatimar esfuerzos. Se trata de un ameritado ciudadano que de pronto ve truncada su carrera política en medio de la consternación social.

La violencia debe evitarse porque a nadie beneficia. La víctima cumplió ya el ciclo vital, pero el victimario vivirá en la zozobra pues no le será posible la existencia  tranquila que reclamamos todos. Romper la cadena de las injusticias recomienda el sabio Platón, para evitar el mal encadenado sin fin, generador enconos y divisiones sociales, que ocasionan dolor que corre en la sociedad como mancha de humedad.

Así como todos compartimos el dolor que produjo ese homicidio, todos juntos habremos de encontrar la forma de evitar que la violencia siga aniquilando la paz social y con ella, como consecuencia, crezcan las brechas entre unos y otros.

Las relaciones justas entre todos los miembros de la sociedad, generarán la confianza necesaria para unir voluntades en el afán de cristalizar el trabajo común en la convivencia armónica que necesitamos todos, aunque algunos lo demandemos tácitamente y otros de viva voz.

Es lamentable que ciudadanos involucrados en los asuntos públicos, se vean afectados por la violencia, lo mismo que todas aquellas personas que, como “daños colaterales” o por cualquier motivo, pierden la vida, sumiendo a sus familias, en inmenso dolor, en la orfandad y el desamparo.

Es conveniente que la sociedad en su conjunto,  asuma la importancia de que todo ser humano cumpla su proyecto de vida y realice la función que le corresponda, cubriendo las distintas etapas de su existencia.

Vaya nuestra solidaridad para todas aquellas personas que perdieron la vida inesperadamente; de los políticos de distintas filiaciones políticas y, en el caso más reciente del Diputado. Acosta Cano, que deja a familiares y amigos la herencia moral del deber cumplido.